La Resaca de Trump…

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Han pasado casi dos semanas desde la elección de Donald Trump como nuevo Presidente de los Estados Unidos de América. Hillary Clinton ganó el voto popular con millón y medio de votos más que Trump, pero el sistema electoral americano, basado en los colegios electorales, le ha dado la victoria al segundo. Como curiosidad, en el año 2012 Trump había dicho que el sistema de los colegios electorales era un desastre para la democracia. Esta es la quinta vez que sucede en la historia democrática de los Estados Unidos. La última fue en la elección entre G.W. Bush y Al Gore: Bush perdió en las urnas, pero ganó en los colegios electorales.

Desde la madrugada del 8 de noviembre mucho se ha reflexionado, dicho y escrito sobre estos comicios. Muchos articulistas –inclusive en importantes diarios de España- han afirmado de manera destemplada que la elección de Trump es casi un apocalipsis o el fin de la democracia americana. No creo que sea verdad. Estando aquí en Washington DC he podido ver a mucha gente seriamente decepcionada y preocupada con el resultado de las elecciones, pero en su discurso hay una constante: la confianza en la fortaleza de las instituciones democráticas. Cuando en una democracia hay instituciones democráticas fuertes –y esto cuenta para España también- se hace más difícil que los personalismos populistas puedan hacer lo que les venga en gana.

¿Por qué ha ganado Trump?

Una de las preguntas que más se ha repetido en estos días –y que tiene múltiples respuestas- es por qué tanta gente, aún con cierta vergüenza, ha votado por Trump. La respuesta no es nada fácil, pues son muchos los factores sociales, económicos, políticos y culturales que hay que tener en cuenta para responderla adecuadamente. Con todo, es posible señalar tres elementos a tener en consideración.

Racismo y Xenofobia

El primero de ellos es el tema del racismo y xenofobia explícita y latente. Todos sabemos que Estados Unidos ha tenido una relación más que compleja con la convivencia racial y la migración: hasta fines del s. XIX (1863) no fue abolida la esclavitud. En el siglo XX, especialmente en los años 60 y 70 se dieron las grandes luchas por los derechos civiles entre negros y blancos. Al respecto todos recordamos a Rosa Parks y al Rev.racismo Martin Luther King. Por otra parte, pese a que Estados Unidos se entiende a sí mismo como un melting pot de culturas y ascendencias étnicas, su relación con los migrantes ha sido más bien compleja por los altos grados de discriminación que los migrantes han debido sufrir y sufren en la actualidad.  Todas estas tensiones están presentes, aunque se intenten esconder, en la sociedad americana y se han visto reflejadas en los días posteriores a la elección de Trump. Pero el tema del racismo no ha sido, a mi parecer, tan preponderante como algunos sostienen.

Factor Económico

El segundo elemento es el económico. La imagen que muchos tienen de Estados Unidos es la de las costas: grandes ciudades, multiculturales y con gran empuje económico. Pero si se mira al centro de Estados Unidos –que son estados mayoritariamente republicanos- la situación es distinta. Los beneficios de la globalización no han llegado, sino más bien todo lo contrario: pérdida de fuentes de trabajo, paro, falta de oportunidades para los más jóvenes, marginalidad, etc. Frente a este panorama no es raro que muchas personas hayan sido cautivadas con las promesas de Trump: marcha atrás con todos los tratados de libre comercio y más empleos y oportunidades para los americanos y americanas.

Molestia con la “Casta” Política

El tercer factor a tener en consideración es la falta de empatía que mucha gente siente de parte de la burocracia política de Washington –la “casta”, para que se entienda- con respecto a los problemas reales de la gente. Hay un sentimiento de que el gobierno central no se preocupa por lo que le sucede a la gente y que gobierna con grandes políticas que nunca terminan de tocar la realidad de los votantes. Lo que ha hecho Trump en su campaña es avivar este sentimiento de mucha gente y decirles que él será distinto. Así, votar por Trump es una manera de decir ¡basta! a esta situación.

¿Qué nos puede enseñar esta elección en el contexto europeo y español? Pese a todas las diferencias políticas y sociales, es posible que nuestra situación no sea tan distinta a la norteamericana: Europa también está cerrando sus fronteras a la creciente migración. Los partidos de derecha, por su parte, enarbolan sus discursos de “ellos” o “nosotros”, radicalizando a parte de la población. Por otra parte, aunque las cifras oficiales hablan de cierta recuperación económica, lo cierto es que mucha gente no tiene la percepción de mayor bienestar ni seguridad laboral: el desempleo continúa siendo muy elevado, mientras que los trabajos y los salarios siguen el curso de una precarización progresiva. La globalización económica se siente como una gran amenaza al propio estilo de vida. Por último, el ciudadano común tiene la sensación de que la élite política está muy alejada de la realidad. Bruselas, y también Madrid, parecieran desconocer las necesidades de la gente de a pie.

La situación americana debe ser un llamado de atención para Europa. No estamos tan lejos como parece, pero aún es tiempo de corregir el rumbo.

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