Michel Fingesten: La ironía del Arte Degenerado

Durante el mes de Enero se recuerda la tragedia de la Shoah. El 27 de este mes el día  de la liberación del Campo de exterminio de Auswitch, se decidió que era la fecha que simbolizaría la oscuridad y el dolor que supuso esta tragedia. Por este motivo el Centro Sefarad Israel, junto con el Instituto checo de cultura y la embajada checa, inaugura una exposición del autor Michel Fingesten (1884 – 1943) que puede visitarse hasta el 10 de abril.

Michel Fingesten (1884 – 1943) es un autor  que nació en Bučkovice (Buczkowitz), en la Silesia checa. El artista merece el reconocimiento que se le negó en su tiempo por ser judío y artista vinculado a lo que llamaron el Arte Degenerado. Curiosa palabra que se convierte en orgullo y vindicación pronunciada por quienes degeneraron Europa y la política de su tiempo asesinando la razón y la idea de humanidad común.

Ahora el artista judío es reivindicado como comenta Stanislav Škoda el Director del Instituto checo por este instituto ya que de algún modo pertenece a un territorio que fue de muchos y donde se pierde su nombre. Se ha realizado gracias a que el coleccionista de la numerosa muestra Jan placak – artista de la memoria- ha cedido por primera vez la obra. Cuenta este que su empeño tiene que ver con su admiración y con la idea de salvar una obra que merece ser tenida en cuenta en la historia del arte. Sólo explica su exclusión la aniquilación a la que se quiso someter a la libertad y al otro. Hay además algunos dibujos realizados en el campo. Por eso mirar esta obra es participar del homenaje al artista que murió el día después de la liberación del campo de concentración donde estaba recluido en Italia. Era un dibujante feroz y constante, dejó  unos dos mil ex libris: su comisario Arno Parik dice“Cada una de ellas es una reflexión sobre quien encarga el dibujo y, a la vez, un poema plástico en el que Fingesten dio rienda suelta a su infinita fantasía”.  Estos exlibris son una declaración de principio basada en la ironía y el humor donde lo erótico se plantea como revelación sin censuras, siguiendo además el hilo lanzado por Freud. Estos y los paisajes, así como los expresivos retratos manifiestan su tiempo dejando un testimonio desolador por su historia trágica, por la ocultación de su obra y la tragedia personal de un artista que era un viajero.

La aventura le permitía conocer lugares y testimoniar paisajes, como la colección que deja sobre su viaje a España y que también se puede ver en la exposición.

Como dice el comisario:

“(Entre los años 1927 y 1928) Descubrió el paisaje español y realizó allí numerosos dibujos y bocetos de acuarelas y aguadas que más tarde desarrolló. Extraordinarios paisajes poéticos on atmósfera exótica, que pintaba normalmente con témperas al óleo sobre cartón.

Tras su regreso en 1928, expuso sus paisajes españoles en la galería Neue Kunsthandlung, que obtuvo un gran éxito. Tras su regreso de España tuvo lugar también un importante cambio en su vida personal: su divorcio en 1929. Su hija Ruth se quedó con su madre, y su hijo Petr, que estudiaba escultura, se quedó con Fingesten y durante diez años sostuvieron a duras penas la convivencia.”

Esta obra se puede visitar hasta el 10 de abril en el Centro Sefarad Israel, Madrid.

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