La esclavitud ¿un recuerdo?

Hace muchos años, leyendo una noticia en el periódico, me enteré que un grupo de estudiantes norteamericanos estaban reuniendo dinero para comprar esclavos en África y liberarlos. En una de sus clases se habían enterado que el mercado de humanos sigue vigente y en un esfuerzo conmovedor, pero a mi juicio equivocado, iniciaron una entusiasta campaña para comprar esclavos y liberarlos. No hay mejor manera de hacer prosperar un mercado que hacerse cliente de él, pero en fin: el dato que les había impactado tan profundamente, y que me impactó a mí también cuando leí esta historia, es que el precio de un ser humano era 50 dólares, alrededor de 45 euros. Yo no sabía, en ese entonces, que existía aún un mercado de esclavos, que era tan activo, y que comprar a una persona, a un ser humano, era tan barato. Según la ONU, hoy en día existen 21 millones de mujeres, hombres y niños que son esclavos en el mundo.

Hoy, 25 de marzo, se conmemora el Día Internacional de Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos, que este año rinde homenaje a las muchas mujeres esclavizadas que afrontaron penurias insoportables, incluida la explotación sexual, así como a aquellos que lucharon por liberar a los esclavos y abogaron por su abolición. En el mensaje del secretario general de Naciones Unidas ha recordado a “las esclavas que desempeñaron un papel fundamental en el mantenimiento de la dignidad de sus comunidades (…) su liderazgo y su valiente resistencia han sido subestimados u olvidados”.

Las penurias extremas que vivieron mujeres durante más de 400 años, despojadas de su humanidad al ser transadas en el mercado como objetos y tratadas como tales, no es un recuerdo. Hoy en día la esclavitud se ha abolido oficialmente, pero la realidad no cambia por decreto, y el mercado de esclavos/as existe y es bullante; según ACNUR, la trata de seres humanos ha aumentado de forma alarmante en los últimos años.

Escribo este post un día antes de su publicación, que ha coincidido con la terrible noticia del secuestro de más de 400 mujeres y niños en el norte de Nigeria por Boko Haram, que se suman a otros centenares que han sido secuestradas en los últimos años, principalmente mujeres, y cuyo fin muy probablemente acabe siendo la esclavitud. Me imagino a cada una de ellas, siempre anónimas para quienes leemos las noticias desde Europa, y me angustia no saber quiénes eran, qué hacían, e intento imaginar el miedo y la profunda desesperación que estarán sintiendo. Y me siento impotente.

Pienso en los millones de mujeres que han sido esclavizadas y que honramos en el día de hoy… y no dudo que en las víctimas de Boko Haram y y en todas las víctimas actuales de la esclavitud reside la misma fuerza descomunal que mantendrá su dignidad, su humanidad aún en medio de condiciones inhumanas. Desde aquí, mi corazón y mis pensamientos las acompañan. Pero no basta. Podemos hacer más para abolir la esclavitud de forma real. Desde hace algunos años, apoyo a una organización que trabaja en la trata de seres humanos (ACNUR), pero creo que no es suficiente. Quisiera hacer más. Si estás leyendo esto y se te ocurre qué más puedo hacer, y qué podemos hacer juntos para abolir de forma real la esclavitud, por favor, compártelo. Muchas cabezas piensan más y mejor. Si somos muchos, somos capaces de acabar con grandes problemas. Pero hoy, necesito ideas, ¡ayúdame a encontrarlas!

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