La economía y el lenguaje

Foto tomada de: http://cxcglobal.com/americas/recruiting-for-the-gig-economy/

Parece que está de moda el uso de palabras cuya aplicación en la realidad, resultan ser todo lo contrario a su verdadero significado.

Llevamos tiempo asistiendo a la sutileza con la que se nos quiere vender determinadas maniobras económicas que nada tienen que ver con “la administración de la casa”. Ya no basta con usar eufemismos, que amortigüen la crudeza de la situación y nos deje despistados unos segundos; ahora, que ya conocemos el juego, nos lo cambian por la realidad virtual.

El juego de los eufemismos, del que nos costó asimilar sus reglas, iba en la línea de atenuar el impacto negativo que en la sociedad pudiera tener una decisión, haciendo parecer que no era tan grave. Para ello había que tener cierta habilidad lingüística.

[ctt template=”3″ link=”Lt4Of” via=”yes” ]Ahora que ya conocemos el juego de los eufemismos, nos lo cambian por la realidad virtual de la \’economía colaborativa\'[/ctt]

No valía cualquier palabra ni combinación de vocablos. Había que elegir los que denotaran positividad y no se alejaran demasiado de la realidad. Pongamos un ejemplo que refleje la magnitud de la situación:  “ajuste de plantilla”.

Cuando los y las trabajadores oyen estas palabras, saben perfectamente que no se trata de “poner algo para que case y venga justo con otra cosa”, ni siquiera de “acomodarla para que no haya discrepancias”, más bien lo contrario. Cuando uno afirma que en su empresa se va a realizar un ajuste de plantilla, muchos saben que pronto serán despedidos.

La realidad así lo ha constatado…y nos lo sigue mostrando.

Puede interesarte:  ¿Por qué elegir entre conciliación y carrera profesional?

El problema es que ya no nos coge desprevenidos y ya no son tan bien acogidas esas expresiones elegidas con tanto cuidado. Ante su uso y el abuso de su aplicación, ya reaccionamos con mayor prontitud. El  mundo laboral no espera a ver qué pasa, sino que actúa.

Pero, como si esto fuera poco, ahora no hay sutilezas. Ahora se escogen palabras que se sabe que van a tener una buena acogida por el público en general; expresiones que, de entrada, no van a provocar ningún rechazo, más bien todo lo contrario.

Es el caso de la llamada economía colaborativa” o  “economía del compartir”. Nada más oírlas se despierta nuestro interés y nuestro cerebro se vuelve receptivo ante la positividad que emiten.  Experiencias de este tipo existen y todas con una base en común: la creación de comunidad y no la de fomentar el intercambio monetario.

Sin embargo, la “gig economy” (así es como se denomina en inglés) en manos del capitalismo se ha vuelto un lucrativo negocio que obliga al trabajador y trabajadora a venderse en una plataforma en Internet donde los usuarios pueden pujar por su servicio. Así se convierte en un obrero online, siempre conectado a una aplicación que le dará su sustento del día…y mañana ya se verá. Sin derechos, sin capacidad de lucha, pues no tiene “compañeros de trabajo” con los que compartir su vida laboral…pierden, poco a poco, el futuro, no sólo de ellos, sino de las generaciones futuras también.

[ctt template=”3″ link=”9RkG3″ via=”yes” ]La economía de plataformas genera un obrero online, siempre conectado a una aplicación que le dará su sustento del día… sin derechos y sin capacidad de lucha[/ctt]

Puede interesarte:  Hablar con las máquinas

Y mientras la empresa que ofrece esta posibilidad se lleva un alto porcentaje que le permite tributar en paraísos fiscales y presionar para que, los que se encuentran en su mismo sector de operaciones, vayan desapareciendo.

El lenguaje nos piensa. Las palabras se quedan dentro de nuestra cabeza y van trabajándonos…pues nuestro cerebro no descansa nunca.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.