El presidente del Gobierno de España, D. Mariano Rajoy, presidió la sesión 7533 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el pasado martes 13 de octubre de 2015. De acuerdo con la votación realizada en la Asamblea General el 16 de octubre de este año 2014, España será miembro no permanente del Consejo de Seguridad durante los años 2015 y 2016. Con su inclusión en el Consejo de Seguridad, España gozará de poder de decisión e influencia, aunque no de veto, en el organismo más importante de la ONU en materia de seguridad en la gobernanza internacional. Durante este periodo no podrá eludir ciertos compromisos por lo que sus decisiones pueden resultar contraproducentes. Hay que recordar que en la anterior permanencia en el Consejo de Seguridad (2002-2003), España se alió con las tesis de Estados Unidos para invadir Irak, lo que sin duda tuvo un coste nacional e internacional.

El Consejo de Seguridad es competente sobre los asuntos que afectan a las sanciones y a las intervenciones militares y humanitarias. Como se necesitan nueve votos afirmativos para cualquier decisión, suponiendo que no haya ningún veto, los votos de los miembros no permanentes pueden ser decisivos. A España se le va a exigir una posición muy clara en conflictos como los de Siria, Ucrania, el Estado Islámico, Palestina y el Sáhara Occidental. Lo que va a requerir, sin duda, una intensa actividad diplomática para lograr aliados y no ganarse enemigos.

En la presentación de la candidatura para conseguir un asiento en el Consejo de Seguridad, España argumentó, entre otras razones, que “es la promotora de la Alianza de Civilizaciones, iniciativa de Naciones Unidas al servicio de la diplomacia preventiva que promueve acciones concretas para la eliminación de las divisiones y la neutralización de los riesgos de polarización que amenazan la paz y la seguridad internacional”.

La Alianza de Civilizaciones tiene unos objetivos muy definidos: comprensión y respeto a la diversidad; no exclusión ni discriminación por ninguna razón y respeto a los derechos humanos; no al extremismo ideológico y religioso; incidir en los valores comunes; y considerar como fundamental que la seguridad es indivisible. La iniciativa de la Alianza de Civilizaciones está en marcha y ha sido bien acogida por la Comunidad Internacional. Es una propuesta ajustada al Derecho Internacional, respetuosa con todas las creencias e ideologías. Es impulsora de diálogo, tolerancia y cooperación.

Para ese objetivo de transformación de la mentalidad, la Alianza de Civilizaciones contempla cuatro campos de acción principales, a saber: la educación, la juventud, los medios de comunicación y las políticas de inmigración. Todo ello encaminado a salvar la brecha que, de manera muy especial, sigue abierta entre Occidente y el Islam.

La iniciativa tiene, sobre todo, una dimensión de seguridad porque su objetivo es prevenir la confrontación pronosticada por un conflicto que puede provocar enfrentamientos derivados de las diferencias culturales y religiosas a escala mundial. Trata de cambiar la concepción de prevenir conflictos o imponer voluntades mediante el uso de la fuerza por una seguridad más ligada al ser humano.

Aunque no fue muy bien recibida por algunos sectores en España: “Esto de la Alianza de Civilizaciones es una cosa de broma” decía el señor Rajoy en el año 2006. E insistía en el debate final realizado antes de las elecciones generales de 2012, cuando decía a su contrincante: “¿Qué es lo que ha hecho Zapatero a lo largo de cuatro años además de discutir la nación y entretenerse en la Alianza de Civilizaciones o la memoria histórica?”.

Sin embargo, en su primera asistencia a la Asamblea ONU, el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en septiembre de 2012 defendió la Alianza de Civilizaciones como objetivo para alcanzar asiento en el Consejo de Seguridad lo que provocó contrariedad en los medios de comunicación que le habían apoyado en sus críticas y algunos de sus círculos políticos e intelectuales que también le habían apoyado.

Ahora que los conflictos en Oriente Medio se agravan, lo más importante es reactivar la iniciativa a nivel nacional e internacional, aprovechando la pertenencia española al Consejo de Seguridad para: [1] Hacer labor pedagógica y explicar, en particular a los jóvenes, en qué consiste la Alianza de Civilizaciones y sus logros. [2] Impulsar los campos de acción de la iniciativa. Y [3] Ampliar a los campos de acción mencionados el de la mediación de conflictos, para lo que sería necesario dotarla de los medios necesarios.