Juntos en unión

El nuevo plan de rescate para Grecia supone un aporte de España equivalente a 1 punto adicional de IVA durante los próximos tres años. Simplificando, para apoyar a Grecia un gobierno español de izquierda tendría que subir el IVA al 22%; mientras que un gobierno de derecha que no quisiera subir impuestos, recortaría servicios públicos en algo más de 3000 millones al año.

Todo esto para dimensionar. Caben otras alternativas pero si hay que poner dinero para ayudar a Grecia, eso significa que los españoles pagarán más impuestos y/o consumirán menos bienes públicos.

Me parece muy bien, porque España y Grecia forman parte de la misma Unión, y yo personalmente soy partidario de la constitución de una Europa nación, como paso intermedio para la constitución de un Mundo nación. Quiero decir que soy antinacionalista declarada y descaradamente, para cualquier nación más pequeña que el mundo. Y cuanto más pequeña, peor, no importa cuántos pares de monjas la apoyen.

Pero es verdad que quien pone el dinero tiene derecho a preguntar qué se va a hacer con él. Por exactamente esa razón, los madrileños y los catalanes tienen derecho a preguntarse si el dinero que llevan décadas transfiriendo a Andalucía se usa para consumo clientelista o para inversión productiva. No a retirar su dinero, sino a asegurarse de que no se utiliza para atornillar un gobierno estéril, paralizador de la economía y controlador de la sociedad civil.

Nadie tiene duda de que Grecia no pagará completo el principal de la deuda, ni siquiera los que juran por su santa madre que escupirá hasta el último céntimo. El grueso de la presión va dirigido no a que pague sino a que tanto el tiempo (deuda para pagar deuda, aplazándola por tanto) como el “dinero fresco” en que consiste el paquete de ayuda, se utilicen para hacer a Grecia más productiva y menos clientelar.

En la  medida en que vaya siéndolo, curiosamente, la imprescindible quita de la deuda griega se facilitará. Cuando ya sabes que el deudor está saliendo adelante por su esfuerzo, resulta más vendible políticamente aliviarle para que vaya más deprisa. Cuando sospechas que pretende vivir sine die de los recursos de tu electorado, razonablemente te sientes inclinado a temer que los dichos electores (y “paganos”) se cabreen. Entonces rebrotan nacionalistas hasta debajo de las piedras: no solo en Grecia sino con más razón entre los que ponen el dinero.

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