El juego trilero en las estadísticas del paro

El Gobierno juega a trilero con una cosa tan sagrada como el paro. ¿Sabes qué hace falta para que un desempleado pase en las estadísticas del paro a ser considerado “ocupado”? Basta con que haya trabajado una hora en una semana de un trimestre. ¿Cómo se llega a este desvarío?

¿Qué es un trilero? Lo mejor para saberlo es ver este video. Si no tienes tiempo, intento resumirlo. Tres cubiletes encima de una mesa y una bolita o moneda en medio. El trilero coloca los tres cubiletes boca abajo y cubre la bolita con el del centro. Mueve los cubiletes con rapidez y tú sigues con la vista al cubilete de la bolita para acertar en cuál de ellos termina finalmente. Pero el trilero ha hecho en ese movimiento un juego de manos con el que ha cambiado la bolita de cubilete y el espectador no se entera (puedes ver cómo en este video)

En definitiva, ha manipulado la realidad y ha engañado al público. Algo así es lo que hace el Estado con las estadísticas del paro.

En primer lugar he de aclarar que hay tres fuentes de datos oficiales (como los tres cubiletes) que pueden servir para contar parados u ocupados: la EPA (Encuesta de Población Activa: que cuenta el número de ocupados), el registro del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal: que solo cuenta los demandantes de empleo) y el registro de la SS (Seguridad Social: que solo cuenta los afiliados y los cotizantes.

De todas estas fuentes, la más fiable es la EPA y por eso es la que cuenta a efectos de estadísticas europeas Eurostat. Se entiende claramente que esto sea así porque el paro puede bajar sin que suba el empleo, por ejemplo si muchos  inmigrantes en paro vuelven a su país. Igualmente los afiliados a la SS no son parados si no buscan empleo.

Entonces, siendo la EPA el mejor método de estadísticas para el paro ¿dónde reside el truco del trilero? En la definición con que el INE (Instituto Nacional de Estadística) determina quién es el “ocupado”: “mayor de 16 años que en la semana anterior a la que se hace la encuesta ha estado trabajando durante una hora al menos”.

O sea, que para el INE es suficiente que yo trabaje una hora en una semana de un trimestre para que me consideren que he salido del paro. Esto es un ejercicio de prestidigitador que vale en los juegos de apuestas, pero no para definir mí trabajo o mí paro.

Con esta manera de contar los “ocupados”, la ley española legitima que el trabajo de muchas familias no cubran sus necesidades y estén siempre condenadas a la miseria. No me extraña que un tercio de la población española se sitúe en la pobreza y que casi un 20% de los trabajadores vivan sin poder llegar al día 15 de cada mes. Desde la crisis el trabajo hace cada vez más pobres a los trabajadores, aunque aumenta la riqueza nacional (el número de ricos aumenta en España un 40% desde el comienzo desde el 2008, según ABC)

Este modo de contar los parados legitima al Gobierno a decir que España va bien, que disfrutamos de las políticas adecuadas para salir del paro. Pero la dignidad de los trabajadores va a la deriva. El año pasado dice el Gobierno que la Seguridad Social tuvo más cotizantes, pero lo que no dice es que fueron menos las horas cotizadas que el año anterior. Es decir, donde antes había tres personas trabajando con un contrato cada uno de ocho horas, ahora hay seis con contratos de cuatro horas al día. O sea que estamos repartiendo miseria, aunque nos dicen que se está creando empleo.

De hecho los contratos son cada vez más cortos y precarios: en 2007 los contratos de menor duración de una semana representaron el 15%, mientras que en 2016 alcanzaron el 39,8%. Y si miramos los contratos de menos de 3 menes, en 2007 representaron el 39,8% mientras que en 2016 fueron el 47,6%. Lo que supone que por cada puesto de trabajo creado se firmaron 39 contratos.

Por último, un detalle más que tiene en común el trilero y el Gobierno: normalmente el trilero es ayudado por otro compinche que actúa de gancho («palo blanco» en Chile) que convence a la víctima de la facilidad para acertar dónde está la bolita o moneda y por ende ganar dinero. En el caso de las estadísticas del paro, el Gobierno se sirve del INE para determinar cómo se cuentan los parados, convencernos de que vamos bien en resolver el problema del paro y que hasta podemos ser el modelo de Europa. ¿Modelo de precariedad en el trabajo?

4 Comentarios

  1. Es obvio que las estadísticas están realizadas por el sistema económico que tenemos y eso supone tener que aceptarlas o ver de qué forma cambiarlas.

  2. Estimado Juan Paacios: grcias por tu aportación.
    Estoy de acuerdo con tu aportación final: “El problema es de las políticas económicas dominantes en el mundo y en España en particular, pero ese es otro cantar”.
    Yo sólo quería hacer caer en al cuenta que la EPA, el mejor método de medir el paro, define que un trabajador sale de las estadísticas del paro y se considera “empleado” a un “mayor de 16 años que en la semana anterior a la que se hace la encuesta ha estado trabajando durante una hora al menos” (y la encuesta es trimestral)
    Considero que esto es un juego de trilero si partimos de la definición que da la OIT de trabajo decente y la Doctrina Social de la Iglesia. Pero todo esto no lo podía desarrollar en un artículo de 600 palabras.
    Un cordial saludo. Juan

  3. La precariedad del empleo es indiscutible, pero la definición de paro de la EPA que elabora el Instituto Nacional de Estadística es común a toda la Unión Europea, y con ciertos matices a otros países del mundo. La oficina estadística de la Unión Europea (Eurostat) tiene una metodología común para todas las Encuestas de Población Activa que se elaboran por los respectivos países de la Unión Europea. Por eso la propia EPA nos da información sobre el tipo de contratos, la duración de los mismos, etc. Por eso también es el único dato comparable a escala europea. La otra fuente de información sobre desempleo es el denominado paro registrado, que como su nombre indica se elabora a partir del registro de parados de las Oficinas de Empleo. Normalmente es inferior al de la EPA ya que no es obligatorio inscribirse en las oficinas de empleo si estás en paro, a no ser que se esté percibiendo una ayuda al desempleo (seguro o subsidio). En este caso la trampa no es en las estadísticas. El problema es de las políticas económicas dominantes en el mundo y en España en particular, pero ese es otro cantar.

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