Por Leandro Sequeiros sj
Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Zaragoza

Este año 2017 recuerda el nacimiento en La Guardia (Toledo) de José Sánchez Labrador (1717-1798), gran naturalista jesuita del Río de la Plata. Entre 1771 y 1776, el padre José Sánchez Labrador, uno de los miles de jesuitas expulsados de España y de las misiones en América por Carlos III, escribió algunas de las crónicas etnológicas y naturalistas más importantes de su época. En sus escritos se encuentran ideas tradicionales; pero también sus ideas científicas enlazan con la “modernidad” de su época.
 
El conjunto de la obra inédita de José Sánchez Labrador incluye 26 lotes de documentos, siendo el más importante el que corresponde a los cuatro libros de El Paraguay Natural Ilustrado (inédito en edición completa hasta el momento). Está fechado en Rávena entre los años 1771 y 1776. También fue autor de El Paraguay cultivado (cuatro volúmenes, hoy perdidos) y El Paraguay católico, que posiblemente no superaría los cinco volúmenes, pero se tienen noticias de cuatro de ellos. Del tomo 3 existe una edición fechada en Buenos Aires en 1910 y posteriormente se hicieron otras ediciones.
 
No es posible entender la Historia Natural del Paraguay del padre José Sánchez Labrador sin situarla en el contexto de las Ciencias Naturales en España en los siglos XVII y XVIII, en la época de los Austrias y en la época ilustrada. Para comprender en su justa dimensión la obra del padre José Sánchez Labrador conviene tener muy presente el desarrollo de estas disciplinas en la metrópoli y, sobre todo, en Hispanoamérica. Los españoles, al llegar al Nuevo Mundo, intentaron -en opinión de Juan Vernet – resumir todas las características de esas tierras en grandes enciclopedias con la pretensión de dar a conocer sus recursos naturales y sus culturas a los reyes españoles.
 
En los escritos de Sánchez Labrador hay mucho de tradición: Aristóteles seguía siendo el maestro. Pero la modernidad de la obra de Sánchez Labrador reside en esto: en El Paraguay Natural Ilustrado, Sánchez Labrador no solo describe animales y plantas sino que se interesa por los aspectos médicos y farmacéuticos relacionados con aquéllos. Sánchez Labrador puso consultar, presumiblemente en Italia, como jesuita expulso, la bibliografía científica más importante de su época. Conocía la obra química de Robert Boyle, había leído a los autores clásicos como Aristóteles, Hipócrates, Plinio, Galeno y Dioscórides, algunos árabes, como Avicena y contaba con las principales obras médicas de los siglos XVI y XVII, como las de Aldrovandi, Mattioli, Vesalio, Ramazzini, Pison, etc. Es curioso que Sánchez Labrador cita a la mayor parte de los naturalistas más “modernos” en su tiempo: desde Linneo a Buffon. Uno de los autores más citados por Sánchez Labrador es “Bomare”: Jacques-Christophe Valmont de Bomare, un naturalista francés nacido en Rouen en 1731 de ideas muy avanzadas para su época.