José Mújica y el milagro de la vida

Como comentaba en la entrada anterior, hace unos días tuve ocasión de visitar la Habana. Además de compartir mesa con Frei Betto, tuve ocasión de escuchar y acompañar al ex-presidente de Uruguay José Mújica. Si Frei Betto inició el macro encuentro que llevaba por título Con todos y por el bien de todos, la clausura corrió a cargo de José Mújica. Nada más terminar su discurso, bajó para saludar al Cardenal Ortega en un histórico y simbólico abrazo que pasará a la Historia. Realizó una interesante y emotiva reflexión sobre las relaciones entre ética y cultura con las siguiente ideas básicas:

1.- La finalidad de la cultura es ayudar a sostener la vida, pero entendida como algo que nos sorprende, pensada como “milagro”.

2.- Hizo autocrítica de su generación y de sus compañeros porque hasta ahora estaban excesivamente preocupados por la economía o la política. Habían dejado de la cultura para centrarse en la economía y ese error había sido muy grave. Obsesionados por la economía simplificaron y redujeron la cultura a simple (mala) poesía. Ha llegado el momento de recuperar un concepto de cultura nuevo, vinculado a la ética cotidiana, a la pelea por la esperanza. 20160125_153913-1

3.- En la promoción de esta cultura estamos en una encrucijada donde hay dos modelos de ecología: la ecología del consumo y la ecología de la sobriedad. La primera genera una cultura del sometimiento y la segunda una cultura de la liberación. Si los ciudadanos fuéramos más sobrios y dejáramos de consumir pondríamos en jaque a la economía actual. Según Mújica, “la falta de consumo es el terror de los economistas”.

4.- La cultura de la sobriedad no podemos pedírsela a las masas porque están “cascoteadas por una cultura consumista”.

5.- Esta cultura tiene que recuperar la interioridad como dimensión estructural, hay que luchar por la introspección y “hacer balance diario a la orilla de la cama” para discernir aquello que nos gratifica de verdad y aquello que nos incomoda.

6.- Falta hambre de vivir con sentido común, para ello esta cultura necesita rumbo. Nos tenemos que fijar en la naturaleza y observar que de la misma forma que nos ha hecho egoístas para luchar por la vida, también nos ha hecho generosos para pensar en los demás y promover una solidaridad intergeneracional.

7.- Esta cultura se basa en “la oportunidad de la conciencia”, que nos exige trabajar por una educación distinta e innovadora. Cuando la conciencia mira exclusivamente a la economía del consumo, lo único que conseguimos es educar para que nuestros hijos y futuros ciudadanos sean “proletarios refinados”. Y ese no es el camino.

8.- El rumbo se fija cuando hay una “visión de especie” y no una visión de tribu, de país, de nación o de aldea. Esta visión de especie es la única que puede “hacer “con-vivible el mundo”.

9.- Esta cultura de la liberación y la sobriedad es la única que puede rectificar el rumbo de nuestro tiempo. Un tiempo marcado por una globalización “sin cabeza, que sólo tiene bolsillo”, que no es llevada por nosotros sino que nos lleva y arrastra.20160125_153854-1

10.- Para promover esta cultura de la sobriedad hay que luchar contra la petulancia del hombre moderno y sobre todo contra la mezquindad.

Algún día tendremos disponible el texto completo en las redes o en las actas de la conferencia. De momento, los lectores de entreParéntesis tienen esta breve crónica, que no está sacada de los textos de la Laudato Si de Francisco, sino del discurso pronunciado en el Palacio de Convenciones de la Habana el pasado jueves 28 de Enero, precisamente en la festividad de Santo Tomás.

© De las fotografías  Agustín DOMINGO MORATALLA

Twitter: @adomingom

http://marineroet.blogspot.com

 

Escribir un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here