Israel o un Hogar nacional para los exiliados de Israel

Hogar, la palabra Hogar me parece muy adecuada para hablar de la formación del estado de Israel. Es importante recordar que durante estos días se cumplen sendos aniversarios de dos acontecimientos fundamentales para la formación del actual Israel en 1948, que el próximo año hará 70 años: el centenario de la Declaración Balfour y la aceptación de las Naciones Unidas el 29 de Noviembre de 1947 de la creación del Estado de Israel.

En el centenario de la Declaración Balfour, un acuerdo internacional que  se anticipa a una urgente necesidad provocada por el antisemitismo europeo, hay que volver a pensar en cómo aparece, para quedarse, un nuevo estado político que “palpitaba como esperanza” en el núcleo del pueblo. Según narra en su libro Paul Johnson en: La historia de los judíos, libro oceánico para hablar de corrientes, movimientos, siglos de cultura y de influencias donde se deja que las ideas encuentren horizontes, cuando Balfourd recriminó a Weizmann que rechazara Uganda y escuchó sus argumentos para la creación del estado judío se conmovió y comprendió por primera vez la situación:

¿Aceptaría Paris en lugar de Londres?, le preguntó Weizmann, a lo que Balfourd  respondió: pero nosotros ya tenemos Londres. Es cierto, le dijo Weizmann, pero nosotros teníamos Jerusalén cuando Londres era un pantano. Después tuvieron una conversación decisiva el 12 de Diciembre de 1914. Weizmann años antes de la shoah señala que los judíos que contribuían a la grandeza de Alemania debían hacerlo ocultando su judaísmo. Y así mientras que los judíos mismos no los reconocen o ellos no se reconocen como judíos los alemanes no los reconocen como alemanes. “Y así estamos allí como el más explotado e incomprendido de los pueblos”. Así fue como Balfour se convierte en un aliado de la idea de la vuelta a Israel de los judíos.

Este acuerdo supuso la aceptación de un vínculo histórico del pueblo con Palestina como un todo, derecho a instalarse sin restricciones a la inmigración judía, y  cierta autonomía. Pero sobre todo a nivel de la política internacional devolvió al pueblo judío un papel en la historia, dando una oportunidad a su autonomía. Pero vino la Primera y la Segunda Guerra mundial.

Tras la declaración de la independencia y la no aceptación de los palestinos, apoyados por una mayoría de los países vecinos, se generó un grave conflicto que se ha ido acompañando al desarrollo del país, que a pesar de vivir situaciones de máxima tensión ha logrado una cultura y economía propia.

Convencida que hay que volver a la palabra hogar para hablar de naciones, espero y creo que los próximos años pueden traer definitivamente un acuerdo inicial de paz, es casi una esperanza después de este centenario que no deja de interrogarme. Nacida décadas después, soy de una de las primeras generaciones de la diáspora que sabe que existe Israel, y su necesidad. He escuchado el testimonio de esos judíos sin patria que eran vapuleados cuando no asesinados en estas mismas calles de Europa. Mi madre me contaba que una niña en la escuela se la colgaba de las trenzas y le gritaba: judía sin patria. Y si bien no creo en más patrias que la familia, los amigos, los libros, no hay nada peor que enfrentarse a quienes te echan de las que consideran la suya y sólo suya.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here