Crónica del congreso de la plataforma PLURIEL en Lyon 6-9 de septiembre de 2016

Por Josep Buades Fuster SJ

La federación de Universidades Católicas europeas y libanesa ha constituido una plataforma universitaria de investigación sobre el islam en Europa y el Líbano; en francés, las siglas forman PLURIEL. Después de más de 2 años de rodaje, PLURIEL ha celebrado su primer congreso en Lyon. Han participado miembros de 11 equipos de investigación, junto con algunos ponentes invitados y público interesado (en total, los participantes pasaban del centenar). La presencia jesuita ha sido significativa: las facultades de Teología de Granada, Innsbruck y Frankfurt, así como las Universidades de Saint Joseph de Beirut y la Pontificia Comillas.

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Conversaciones informales durante el congreso

Toda la reflexión del congreso ha pivotado sobre una paradoja, o al menos sobre una tensión entre el potente singular con que se nombra al islam, y la pluralidad que revelan los múltiples modos de vida según el islam en lo que toca a costumbres, las diversas escuelas y tradiciones de pensamiento jurídico-político, etc. No se puede comprender ni abordar el islam sin asumir la pluralidad de perspectivas, enfoques y opciones. Eso sí, en el contexto europeo actual, hay una cosa que interesa y otra que preocupa: interesa saber cómo iría tomando forma un “islam europeo” a partir de la multiplicidad de rostros que asume el “islam en Europa”; y preocupa una deriva radical islamista, pareja con otra deriva radical populista y xenófoba, que mina la convivencia. Preocupación palpable en un país en estado de alarma: militares fuertemente armados patrullando por las calles y estaciones, control documental en la frontera, control de maletas y mochilas a la entrada del salón de actos en el que tenía lugar el congreso…

La conferencia inaugural se confió a un prestigioso jurista tunecino, Yadh Ben Achour, presidente de la alta instancia para la realización de los objetivos de la revolución, de la reforma política y de la transición democrática. Señaló el radicalismo religioso como desembocadura de tres corrientes perversas: la que niega consistencia al plano humano (sometiéndolo heterónomamente a lo que venga dictado como norma religiosa), la que positiva principios ético-morales como normas jurídicas, y la que legitima el recurso a la violencia hasta derramar sangre en nombre de Dios. Defendió la posibilidad de un pensamiento islámico democrático, de encontrar una fundamentación a la superioridad de la norma elaborada mediante procedimientos democráticos, como algo universal, y no mera tradición particular del mundo occidental. Observa en todo ser humano un principio de conservación de la vida y de defensa frente al sufrimiento, del que se deducen los derechos fundamentales, para salvar al ser humano del sufrimiento, la explotación, la alienación, la marginación, para posibilitar la convivencia o la mera coexistencia incluso entre quienes se detestan.

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Mesa redonda sobre geopolítica

Se consagró una mañana a la reflexión en clave geopolítica. En realidad, la reflexión versó sobre la relación entre las causas geopolíticas y religiosas en los conflictos abiertos en Oriente Próximo y en la violencia islamista que se manifiesta también en Europa. Como cuestión, venía ya de la conferencia inaugural. Suscitó un interesante debate entre Georges Corm (Universidad de Saint Joseph, Beirut) y Jaume Flaquer. El primero sostiene que el factor religioso estaba inicialmente ausente de muchos de los conflictos de Oriente Próximo extendidos hasta la actualidad, que fue introducido de algún modo artificialmente por la confluencia de intereses saudí y estadounidense, y que no ayuda a entender la base real de los conflictos, de modo que no es útil para buscar su solución. El segundo responde que no se puede desconocer la incidencia del factor religioso en la configuración de la identidad, del sentido, de la interpretación del mundo y la historia. Por su parte, Haoues Seniguer (Escuela de Ciencias Políticas de Lyon), muestra el proceso de politización de un movimiento, el salafista, que se pretende normalmente apolítico.

La segunda mañana discurrió en clave teológica. Gabriel Said Reynolds (Universidad de Notre Dame, EE.UU.) reflexionó sobre la imbricación de tres atributos de Dios: la clemencia, la justicia y la venganza en el pensamiento islámico. De la lectura y recta interpretación del Corán se entienden la clemencia y misericordia de Dios como voluntad abierta a todos, compatible con la justicia del castigo que espera a quien se pierde por su resistencia a creer y conformar su vida de acuerdo a la palabra de Dios. Con todo, en el intento de comprender la imbricación de los atributos de Dios, recuerda que el Corán no es un tratado teológico que trate de dar a conocer el misterio de Dios (impenetrable), sino una predicación parenética que intenta mover a la conversión. Interesan algunas consecuencias prácticas de la lectura y meditación de los nombres de Dios, que practican los musulmanes piadosos para impregnarse de su ser, misericordioso-justo-vengativo. Queda abierta la pregunta sobre las consecuencias: si uno se arroga la condición de instrumento de la justicia y venganza divina, o si precisamente se retiene, reconociendo que solo Dios es capaz de integrar perfectamente justicia y venganza, siendo como es clemente y misericordioso. La clave teológica prosiguió por otros derroteros. Adnane Mokrani (PISAI), reflexionó sobre las claves de la teología musulmana para superar una aproximación polémica a su propia reflexión sobre el cristianismo y otras religiones, elaborando en consecuencia un pensamiento dialógico. A este respecto, observa que la tradición mística y su pensamiento englobante, que da importancia a los símbolos, supera el dualismo tradicional entre razón y revelación, y a la tendencia polémica (apologética) que engendra tal dualismo. Mohammad Zaraket (Saint Joseph, Beirut) versó sobre el espacio que da el kalam o pensamiento chií a la consideración del cristianismo. Michel Younes (Universidad Católica de Lyon) expuso su propuesta sistémica de teología del diálogo, que toma en cuenta toda la circunstancia del interlocutor: geopolítica, económica, social, histórica, institucional, espiritual, psicológica, jurídica… como registros interdependientes. Un diálogo en verdad que, más allá de reafirmar las posiciones, provoque la transformación de los interlocutores.

Visita a la mezquita de Lyon

Visita a la mezquita de Lyon

La última jornada, bajo la denominación eje societario, volvió a versar sobre el diálogo entre razón y fe a propósito de la fundamentación de las normas. Michel Terestchenko (Universidad de Reims e Instituto de Ciencias Políticas de Aix-en-Provence), trajo a colación el debate entre Ratzinger y Habermas a propósito del Derecho natural y la razón comunicativa. Leila Babès (Universidad Católica de Lille) respondió con una reflexión sobre el ámbito profano de producción normativa, propio de los Estados, y su relación con el ámbito normativo religioso (Sharía), solo excepcionalmente volcado en normas jurídicas positivas estatales. Aboga por la busca del fundamento racional de las normas, como sustrato universal, lo cual no se opone al diálogo con tradiciones religiosas de pensamiento. Por su parte, Stefano Allievi (Universidad de Padua) centró su atención sobre las características plurales del islam que se va configurando en Europa, dejando abierta la cuestión sobre la posibilidad de hablar de un islam europeo.

Por las tardes, 11 equipos de investigación tuvieron la oportunidad de exponer los resultados de su trabajo en talleres. Gonzalo Villagrán SJ, Jaume Flaquer SJ y Juan Antonio Macías representaron al equipo formado por la Facultad de Teología de Granada, y su reflexión sobre islam y sociedad en la España contemporánea. El que firma esta crónica representó al equipo formado por Comillas, exponiendo su reflexión sobre economía, sociedad y política.

El balance del I congreso de la plataforma PLURIEL es positivo: intervenciones de calidad sobre cuestiones pertinentes, oportunidades para entablar relaciones con otros equipos de investigación… En dos años se pretende celebrar un nuevo congreso. El reto será mayor: para que avance la relación entre equipos, para suscitar una reflexión cruzada, incluso para potenciar proyectos conjuntos de investigación en el ámbito europeo. Queda camino por recorrer.