En el lenguaje empresarial se distingue entre dos tipos de estrategias denominadas explotación y exploración. En esta entrada, veremos cómo están muy relacionadas con perspectivas educativas diferentes y de qué forma el uso de las TAC potencia una de ellas sin descuidar la otra.

La explotación tiene una orientación gerencial

Se caracteriza por:

  1. optimizar los recursos existentes (QUÉ),
  2. para obtener una eficiencia libre de riesgos (POR QUÉ),
  3. mediante conocimientos deducidos explícitos y fiables (CON QUÉ),
  4. que aplicados de forma racional y sistemática (CÓMO),
  5. persiguen resultados a corto o medio plazo (PARA QUÉ).

El gerente se responsabiliza en esta estrategia de administrar lo que tiene persiguiendo que los resultados sean los previstos dentro de las expectativas previamente creadas. El riesgo de las estrategias gerenciales es la sobre-explotación de recursos, actividades y tácticas, el empobrecimiento de los resultados y el cada vez más escaso impacto comunicativo del producto resultante. La ventaja, contar con un itinerario probado y que puede ser evaluado en su cumplimiento de forma objetiva.

Educativamente hablando, el modelo gerencial ha sido el más habitual en los colegios de nuestro entorno el último medio siglo. Los docentes hemos actuado como administradores de un depósito del saber ya constituido, hemos elaborado programaciones racionalmente configuradas con actividades dentro de un marco perfectamente definido, y donde el único resultado a analizar era si la cantidad de promocionados y de suspensos entraba dentro de las expectativas previas y cuáles habían sido las causas de posibles desviaciones. Este modelo se mostró fiable mientras no se modificaron las circunstancias de los destinatarios, por la creciente diversidad del público al que se dirige -los alumnos- y por el cada vez más escaso eco que suscita en él, con el correspondiente rechazo y alejamiento de los fines previstos.

La exploración tiene una orientación proactiva

Sus rasgos definitorios son…

  1. el uso creativo de recursos diferentes, tradicionales y modernos (QUÉ)
  2. para tratar de lograr soluciones a problemas nuevos asumiendo riesgos (POR QUÉ)
  3. mediante la inducción, la elaboración de hipótesis, su comprobación y validación (CON QUÉ),
  4. aplicados con altos niveles de ambigüedad e incertidumbre (CÓMO)
  5. y persiguiendo resultados a medio y largo plazo tanto en el terreno práctico como en el de la motivación y la comunicación (PARA QUÉ)

El papel del explorador es de líder cualificado. Sabe el fin general que persigue y cómo acompañar en su consecución; no tiene por qué conocer todos los entresijos del terreno en el que se adentra pero goza de la suficiente experiencia como para enfrentarse a situaciones desconocidas y para guiar a otros a cómo enfrentarse a ellas. El riesgo que asume es elevado, pudiendo fracasar en su objetivo último; por eso debe contar entre sus fines con una reflexión final que permita conocer las causas que han conducido al mayor o menor nivel de éxito logrado, pretendido o no. La ventaja, que permite motivar a los participantes, involucrándolos y potenciando su creatividad.

Desde la perspectiva del aprendizaje, los entornos que fomentan la exploración forman parte de la denominada innovación educativa. Los escenarios de aprendizaje abiertos cuentan con desarrollos no enteramente predecibles y cuyos resultados son bastante más difíciles de cuantificar; entre otras razones, porque persiguen objetivos difícilmente medibles de forma objetiva: la motivación y la autoestima, la orientación personal, el desarrollo de habilidades metacognitivas, el uso de recursos propios y la mejora del trabajo en equipo. Es sabido que se trata de propuestas tan estimulantes como exigentes, y que tienden a ser efímeras: obligan a un diseño cuidado, a un seguimiento constante y a formas de evaluación que involucren a los participantes para, en la mayoría de los casos, no ofrecer resultados mejores a corto plazo que las actividades de tipo gerencial, de aplicación mucho más sencilla.bici

La mejora educativa necesita explotar los recursos conocidos útiles: lectura, escritura y redacción, cálculo y resolución de problemas, oratoria y exposición, dramatización, canto y entonación, esquematización, dibujo y trabajo manipulativo o manual, etc. También explorar nuevos entornos de aprendizaje planteando problemas, retos, simulaciones o situaciones enteramente reales. Ambas estrategias son imprescindibles y complementarias. El aprendiz necesita ejercitarse en el desempeño de tareas de distinto tipo, conocer en la práctica su diferente validez y aumentar progresivamente su capacidad de desempeño (precisión, rapidez, aplicabilidad, etc) en distintos entornos, crecientemente complejos.

Por eso, optar entre estrategias explotadoras y exploratorias es una cuestión de oportunidad y adecuación, de una adecuada gestión del grupo y de los tiempos. Al docente le exige cierto dominio de formas de trabajo variadas. Y, lo que es más importante, que sea capaz de entender que el error y el desacierto de una propuesta es una oportunidad inmejorable para que los aprendices experimenten que el logro se obtiene con esfuerzo y tras equivocaciones. Pues no hay mejor escenario de aprendizaje que la realidad, con sus oportunidades y límites, aciertos y contradicciones.

En este marco, las TAC resultan muy útiles para lograr combinar en el aula estas estrategias, pues por una parte son un apoyo en la adquisión de instrumentos básicos del conocimiento, y por otra, permiten la simulación de situaciones complejas con un coste bajo y riesgo leve.

  • Existen numerosas páginas, aplicaciones, foros y repositorios digitales que ofrecen una amplia variedad de recursos para lograr un buen andamiaje de los aprendizajes básicos. Un uso adecuado ayuda a adaptarse a las capacidades de los alumnos, e incluso a sus intereses. Estos instrumentos esquivan las dificultades del aprendizaje presencial, permiten la repetición explicativa y la consulta reiterada. En otras palabras, consiguen que el aprendizaje pueda realizarse de forma autónoma y continuada, tal como demandan los tiempos.
  • Por otra parte, existen también numerosos recursos que consiguen que los proyectos o situaciones de aprendizaje que se plantean puedan desarrollarse en su integridad, desde la búsqueda y selección de información, su tratamiento, presentación, difusión y sometimiento a la opinión ajena, hasta el trabajo de sus aspectos estéticos, comunicativos y éticos.

En definitiva, más interesante que la necesaria alfabetización que los jóvenes necesitan para moverse con soltura en el entorno digital moderno, e indudablemente mucho más importante que la posible mejora de la productividad en sus tareas (algo que dista de estar demostrado), las TAC favorecen un abordaje más global del aprendizaje, mucho más cercano a la realidad, sin descuidar aspectos fundamentales y recursos básicos. Su capacidad interpolinizadora es, indudablemente, uno de los mejores argumentos a su favor, junto con sus inagotables posibilidades como repositorios de herramientas.

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