Internet, ¿el nuevo paradigma político?

Cortes de Cádiz - Internet, el nuevo paradigma político
Cortes de Cádiz

¿Está la democracia agotada como sistema que nos hemos otorgado para gobernarnos como sociedad? ¿Puede ser Internet el nuevo paradigma político que ofrezca una nueva forma de gestión más justa para todos? Planteamos varias ideas y os invitamos a uniros a la discusión.


Recientemente he leído el libro ‘Against Democracy’, de Jason Brennan, en el que el autor plantea la posibilidad de que existan sistemas mejores que la democracia para regirnos como sociedad. La propuesta que ofrece Brennan consiste en distintas versiones de epistocracia, sistema en el cual el voto está limitado a aquellas personas que poseen un conocimiento y una competencia suficiente como para ser responsables del hecho de votar, conociendo en todo momento las distintas opciones que manejan y las consecuencias de elegir una u otra.

Sin entrar en la idoneidad de un sistema u otro, me gustaría aprovechar este post para plantear una idea que me ha surgido a raíz de la lectura de este título (aquí podéis ver la reseña que hago del mismo).

¿Cuál es el futuro —y pasado— de la democracia?

Teniendo en cuenta que el espacio digital ocupa cada vez más ámbitos de nuestras vidas, tal vez sea Internet donde se encuentra ese modelo de sistema de convivencia que mejores resultados nos ofrezca. No me refiero aquí a aprovechar los avances tecnológicos para hacer más ágiles los sistemas de votación actuales, algo que, al menos yo, veo cada vez más cercano, sino en un auténtico giro en la forma en que nos gobernamos.

Como suele decirse, la democracia es el menos malo de los sistemas que tenemos, pero claro, de los que tenemos actualmente. Una de las grandes fallas de la democracia consiste en el desamparo que tienen las minorías ante la mayoría que consigue imponerse gracias a su mayor cantidad de votos agregados. Y esto es especialmente sensible cuando esa mayoría consigue una representación superior al 50%, momento en que la opción ganadora obtiene algo con un adjetivo que debería, como mínimo, hacernos pensar: mayoría absoluta.

Sin embargo, tal y como cuenta David Van Reybrouck en su libro ‘Contra las elecciones. Cómo salvar la democracia’, si retrocedemos a los orígenes de la democracia, el proceso de elecciones no era precisamente el elegido para gestionar dicho sistema, sino que este fue tomado como la opción mejor para asegurar el poder a cierta burguesía a partir de la Revolución Francesa y la Revolución de las Trece Colonias, o de Estados Unidos, lo que provocó que a partir de entonces se relacionara democracia con elecciones, olvidando así su modelo participativo original y sustituyéndolo por el representativo actual.

Internet como nuevo paradigma político

Siendo Internet un espacio en el que la colaboración entre los usuarios es casi un mantra, y como ejemplo tenemos miles de iniciativas, posiblemente la más famosa Wikipedia, quizá haya llegado el momento en que comiencen a surgir ideas o sugerencias en torno a esta cuestión del modo de gobierno que nos otorgamos a nosotros mismos.

En un mundo cada vez más global, que ha experimentado un desarrollo espectacular y que ha permitido al ser humano alcanzar cotas de bienestar como nunca antes se había visto —siempre teniendo en cuenta a aquellos que, lamentablemente, han quedado rezagados—, y donde palabras como estado, nación o país ven difuminadas tanto su significado como sus fronteras físicas y mentales, puede que Internet, no como tecnología o espacio digital, sino como comunidad, sea capaz de plantear una alternativa realmente válida con la que implementar sistemas de gobierno más inclusivos y proporcionales.

Por supuesto, esto no es tarea fácil, y para nada pretendo plantear aquí una propuesta propia —mis capacidades intelectuales no alcanzan para atisbar siquiera el alcance de algo así—, pero sí me gustaría dejar caer algunos requisitos que, en mi opinión, un novedoso sistema de gobierno debería poseer.

Requisitos de un nuevo modelo de gobierno digital

  1. Protección del individuo: El nuevo sistema debe poder proteger en todo momento al individuo, ya que es este la más pequeña de las minorías. De este modo, una persona siempre podrá defenderse ante decisiones de grupo que sean contraproducentes para ella (exceptuando, claro, aquellos casos resultantes de una decisión judicial).
  2. Facilidad de participación: El nuevo proceso de gobierno debe ser, dentro de la lógica, inclusivo, de modo que todos puedan estar representados e incluso participar de algún modo —no entro en cómo.
  3. Accesible para todos: En todo momento, la tecnología empleada debe permitir que cualquier persona con algún tipo de incapacidad pueda ser uno más.
  4. Seguridad y privacidad: Esta nueva forma de gobierno debe asegurar la limpieza de su propia gestión mediante procesos transparentes y completamente merecedores de confianza (hay ya muchos artículos sobre el uso de tecnologías Blockchain en la administración pública: https://www.google.es/search?q=blockchain+y+administraci%C3%B3n+p%C3%BAblica)
  5. Agilidad: El nuevo sistema debe ofrecer la posibilidad de que el cambio de decisiones, estrategias y legislación sea ágil y sencillo.

Y vosotros, ¿pensáis que la democracia como la conocemos está agotada?¿Tenéis alguna propuesta de sistema alternativo? Aporta tus ideas en los comentarios.

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2 Comentarios

  1. Gracias por tu comentarios, Raúl.
    Insisto, no planteo ningún tipo de nuevo sistema. De hecho, en ningún momento doy por hecho que el nuevo sistema tenga que basarse en algún tipo de proceso de votación.
    En cuanto a lo que comentas de agilidad, me vengo a referir a que ciertos procedimientos burocráticos no obstaculicen el dinamismo del nuevo sistema. Con ello no quiero decir que se puedan cambiar leyes a diestro y siniestro según vaya conviniendo, sino todo lo contrario, que la adopción de leyes sea ágil, y que ante situaciones excepcionales que requieran un cambio de rumbo, dicho cambio pueda hacerse en tiempo de modo que la tardanza en su aprobación no dañe los intereses de las personas.
    Gracias de nuevo por unirte a la discusión.

  2. Gracias, Sergio.
    No estoy muy seguro de que la idea sea generalmente buena. Quizás restringiendo mucho los temas de consulta, para que sean solo aquellos precisamente menos ‘sexy’ para la opinión pública.
    Lo que tú llamas ‘agilidad’, yo lo llamaría ‘volatilidad’. Si el coste (en tiempo) del voto se acerca a cero, más probable es el voto frívolo, movido por emociones a su vez movidas por medios y redes sociales. También más difícil mantener líneas coherentes y estables de política con el tiempo preciso para que den fruto.
    Me parece que permitir que se vote con la misma frecuencia y faciidad con que se llama un cabify, es mucho más probable que acentúe la demagogia que profundice la democracia.
    De hecho, lo que tenemos es una ‘epistocracia’ en dos niveles: todos votan representantes, y los representantes votan y negocian leyes y políticas con conocimiento más detallado de lo que está en juego. Eliminando el nivel de arriba, no veo que ventajas vayan a conseguirse, sino más influencia de las corrientes emocionales del momento sobre las decisiones, balances beneficio-coste peor hechos… Si ya tenemos razones para quejarnos de que los políticos decidan con un ojo puesto en las encuestas, imagínate si no decidieran ellos sino las ‘encuestas’ mismas (que ya no serían encuestas sino votaciones en una app).

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