El pasado 16 de mayo, el Grupo de Investigación dedicado a apoyar el desarrollo de la capacidad comunitaria para el fortalecimiento de la sociedad civil de la Universidad de Lincoln (Reino Unido) generó un espacio de conversación construida entre representantes y académicos de la Iglesia Católica y la Iglesia Anglicana, líderes activos en los procesos de reflexión y acción en la transformación social. Dentro de ese marco nos invitó a dos profesores españoles para intercambiar experiencias de integración social. Buscaban experiencias teóricas y prácticas donde la motivación religiosa desempeñara un papel básico en los programas universitarios de promoción de la justicia y la solidaridad social. Se trataba de una iniciativa para intercambiar opiniones y construir equipos internacionales con los que preparar propuestas de cooperación en el marco de los retos sociales de la UE.

Este grupo británico cuenta con una dilatada experiencia en la preparación de programas europeos y en la actualidad lidera iniciativas de ciudadanía activa (takepartresearchcluster.org). Catalogado con el nombre “Take Part Research” ha construido programas de investigación innovadora que ha implicado a todos los agentes comunitarios. En este momento, es un claro ejemplo de cómo las universidades pueden cogenerar conocimiento cuando acompañan a instituciones y organizaciones locales, grupos de la sociedad civil o colectivos que buscan reflexionar y a partir de una enriquecida observación de grupo, desde diálogos estructurados con procesos de aprendizaje basados en la experiencia y la capacitación ciudadana (empowerment).

El grupo está liderado por las investigadoras Rebecca Herron y Zoraida Mendiwelso, quienes convocaron a un grupo de líderes religiosos con los que tuvimos oportunidad de intercambiar opiniones. Por un lado, los reverendos y canónigos Andrew Vaughan, Industrial Chaplan de la iglesia anglicana de Lincoln y Alan Robson, Agricultural Chaplain, ministro de la iglesia metodista. Junto a ellos se encontraba también Wesley Shelbourne, de Just Lincolnshire. Junto a ellos, Josep Buades me acompañó como representante del recientemente desaparecido Centro de Estudios para la Integración Social y Formación de Inmigrantes. Fundación de la Comunidad Valenciana.

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La jornada nos dejó un buen sabor de boca y todos quedamos con ganas de profundizar en alguno de los numerosos temas que allí aparecieron. Sin ánimo de ser exhaustivo y con la finalidad de difundir la iniciativa e invitar a quienes estén interesados en la continuación de estos trabajos, señalo algunas cuestiones que abordamos en el encuentro.

1.- Tenemos grandes oportunidades de promover una ética preventiva común donde las confesiones religiosas trabajen cooperativamente para promover iniciativas de justicia social, solidaridad y ecología y integral. Las diferencias confesionales pueden ser una oportunidad y no un obstáculo en la promoción de la ciudadanía activa.

2.- Evitar la simplificación de los análisis que limitan la acción socio-religiosa a la vida privada. Los grupos de acción social basados en motivaciones confesionales no son grupos de ética privada sino grupos sociales legitimados para participar en la construcción de espacios públicos de deliberación, de inclusión, de integración y de cohesión social.

3.- El factor religioso cada día desempeña un papel más importante en los procesos de mediación social. Resulta clave en las iniciativas inter-culturales que promueven las comunidades y siempre es necesario cuando queremos que las iniciativas intra-culturales redunden en beneficio de todos los miembros de la comunidad local.

20160512_1818584.- La tríada “servir, acompañar, defender” expresa bien la función social que realizan algunas confesiones comprometidas con colectivos socialmente vulnerables y desfavorecidos como inmigrantes, refugiados o menores no acompañados.

5.- Además de las fronteras externas, hay fronteras internas que establecen las propias comunidades locales. Los Centros de Internamiento para extranjeros no siempre ofrecen las condiciones adecuadas y su gestión puede ser utilizada para establecer fronteras internas que incrementen la vulnerabilidad, la marginación y la exclusión. Una ética global no puede atender únicamente a los muros o fronteras físicas entre países sino que tiene que evitar el alzamiento de muros o fronteras mentales.

6.- La promoción de una ciudadanía activa requiere procesos de capacitación cívica liderados por la propia sociedad civil y unos poderes públicos al servicio del bien común. Es importante evitar y limitar al máximo el control partidista de estos procesos de capacitación. Como los partidos políticos tienen a controlar estos procesos públicos, es importante que las organizaciones de la sociedad civil eviten estos controles y exijan de todos una construcción leal de iniciativas.

7.-Resulta preocupante la situación de los jóvenes. A veces, los grupos de jóvenes son las víctimas inmediatas de una cultura individualista que no valora el compromiso, la participación social y la vinculación comunitaria. Las confesiones religiosas pueden desempeñar un papel muy importante para frenar la pendiente resbaladiza del individualismo consumista. Las confesiones religiosas pueden desempeñar un papel importante en la promoción de la justicia social porque mantienen la memoria del vínculo y la religación social en contextos de individualismo social. Las confesiones religiosas pueden promover iniciativas de responsabilidad global y cosmopolita cuando trabajan por el fortalecimiento de los vínculos sociales, desde el más próximo del familiar o vecinal hasta el humanitario o ecológico.