El índice de natalidad disminuye peligrosamente por el trabajo

Para que una sociedad pueda reproducir a su población, el número medio de hijos por mujer tiene que ser superior a 2,1. En España es de 1,27. Si se mantiene este índice de natalidad al final de este siglo, la población española pasará de 45 a 20 millones aproximadamente (Alfonso Alcaide).

Alemania, si se toma como medida el índice de natalidad, es el séptimo país más pobre del mundo. En Alemania apenas nacen niños, con lo cual manejan “más ataúdes que cunas” utilizando la expresión del cardenal Reinhard Marx en su libro “El Capital”. La pirámide de población ya no es pirámide porque sitúa su base muy amplia, arriba y el pico de la cúspide, abajo. Una pirámide así no se sostiene.

¿Existe alguna influencia del tipo de trabajo actual en este fenómeno? Sin duda. Veamos situaciones laborales que limitan la natalidad:

  • [1] El trabajo precario supone una inseguridad ante el futuro y eso aminora la natalidad. Leo en estos días el testimonio de un joven de 29 años con formación de informático en gestión, quien ha trabajado a lo largo del último año en 14 empresas, ninguna relacionada con su formación. Cobrando unas veces por contrato de un mes, otras de unas horas, e incluso otras veces en economía sumergida (RIVAS Ana María, Trabajo y pobreza. Madrid 2016, p. 108¿Qué seguridad tiene este joven para fundar una familia y dar seguridad a sus hijos?

 La precariedad en España representa un elemento estructural para este sistema económico del máximo lucro (sería coyuntural si se localizara en trabajos estacionales como recolector de frutas o de hostelería). En España, de cada 3 empleos, 2 no sirven para salir de la pobreza (en Europa 1 de cada 3). Por otra parte, más del 90% de los nuevos contratos laborales suscritos son temporales y los indefinidos pueden ser rescindidos por el mero riesgo de pérdidas.

  • [2] El trabajador en la empresa tiene que ser competitivo y estar cada vez más disponible o flexible: eso elimina nacimientos. Además, la difícil conciliación laboral aumenta el descenso de natalidad. Algunos estudios cifran en un 50% el porcentajenatalidad-620x349 total de abortos provocados en Europa por las condiciones de trabajo de la mujer, quien se ve obligada a elegir entre maternidad o contrato (Dignidad y esperanza en el mundo del trabajo.2016) Además, muchas mujeres retrasan la edad de concebir hijos en aras de la carrera profesional, siendo así que el riesgo de aborto para mujeres de entre 12 y 19 años es del 13,3% frente al 51% en mujeres de entre 40 y 44 años.
  • [3] El deseo de igualar los roles hombre-mujer en lo laboral pero no en lo social frena igualmente los nacimientos. La tasa de empleo femenina ha experimentado un “aumento progresivo” en España, pero las mujeres, si comparamos su sueldo con el de sus colegas masculinos, trabajan dos meses gratis. Además siguen siendo las mujeres quienes más asumen el cuidado familiar informal de los hijos y familiares dependientes. De las 31.435 excedencias por hijos en el 2015, un total de 33.779 fueron pedidas por las mujeres y sólo 2.416 fueron solicitadas por los hombres (Instituto de la Mujer. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad).
  • [4] Las políticas familiares no existen o son testimoniales. La baja maternal en España (16 semanas) figura a la cola de Europa y además se encuentra muy alejada del permiso medio en la Unión Europea (28 semanas).Save the Children pide al menos 24 semanas. En estas condiciones la Xunta de Galicia se gastó miles de euros en una campaña publicitaria para animar a los gallegos a tener hijos. ¡Como si ese fuera el problema!

El verdadero problema es que este ecosistema laboral no hace propicio establecer y desarrollar relaciones de amor, paternidad y filiación; no ayuda la responsabilidad social y moral de aportar nuevos seres humanos que hagan un mundo más justo, fraterno y libre.

1 Comentario

  1. Una reflexión clara e imprescindible. Por alguna misteriosa razón, de esto no se habla cuando se trata de la sostenibilidad de los sistemas de Seguridad Social, particularmente salud y pensiones. Ninguna de las “soluciones” propuestas en el debate político aborda el tema central de la forma de la pirámide poblacional, víctima de un esquema de empleo que hace cada vez más difícil que haya muchachos suficientes para mantenerlo.

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