In memoriam

Esta semana ha fallecido un amigo mío. Y escribo la palabra “amigo” con todas las letras, sin dudar ni un momento. Hablaba con él con frecuencia, normalmente de temas de actualidad, pero en ocasiones profundizábamos algo más. Compartíamos amistades, aficiones y, sobre todo, opiniones, porque veíamos la realidad de forma muy similar, aunque él siempre fue más flemático que yo, menos apasionado, mucho más ingenioso. Manejaba la ironía magistralmente, una ironía fina que muchos de sus contertulios eran incapaces de captar. Pero no era hiriente, porque era, utilizando palabras de Machado, “en el buen sentido de la palabra, bueno”.

Esta semana ha fallecido un amigo mío, y escribo la palabra “amigo” con todas las letras, aunque nunca escuché el sonido de su voz, ni conocí su aspecto más allá de una foto de perfil no demasiado clara. De hecho, estoy casi seguro de que no le habría reconocido si me lo hubiera cruzado por la calle. Apenas sabía nada de su vida, de su familia o de su profesión. Ha sido después de su marcha cuando he sabido que procedía de una familia numerosa, que era un arquitecto bien conocido y respetado en su ciudad, de la que su padre fue alcalde.

Ignorando tantas cosas de este hombre singular, sigo considerándole mi amigo. Se llamaba Javier, pero para mí, y para muchos otros, era Churruca, o más concretamente @cchurruca. Entré en contacto con él cuando llevaba muy poco tiempo en Twitter, y rápidamente le identifiqué como alguien de quien podía aprender. Durante los últimos años nos hemos “seguido”, hemos compartido artículos, puesto en común ideas y opiniones, y discutido con otros tuiteros que ven la realidad de forma muy diferente a como la veíamos nosotros. Durante estos años hemos compartido también estados de ánimo, ilusiones y decepciones.

Dice el refrán que el roce hace el cariño, y resulta perfectamente válido en las redes sociales. Considero a @cchurruca mi amigo porque le tengo cariño, se lo he cogido a lo largo de años de tratar con él cotidianamente. Y sé que le echaré de menos. Los fallecimientos en Twitter tienen algo de sobrecogedor, porque durante un tiempo sigues viendo a la persona que se ha ido: aparece en menciones y retuits, y da la impresión de que sigue ahí, de que se resiste a abandonar el “mundo virtual”. En el caso de @cchurruca, su presencia es aún mayor, porque eran muchos los que le querían y repiten sus tuits. La última frase que aparece en su perfil ha sido ya retuiteada más de 2.200 veces.

Sirva este escrito como homenaje, no solo a la memoria de mi amigo, sino a todos los que han estado conmigo en Twitter durante los últimos años y a los que nunca he visto ni oído: la generosa @pilartimermans, la encantadora @marialumbreras, la exquisita @anacubilla_, mis maestros @gamalfer y @asistimermans, el honrado @bonhamled2, el admirable @vurbinaporrero, el sensato @veropolox, el perspicaz @guisoton, los retadores @rosercomellas, @hombredeviento y @educondel , el amable @opicar, los inteligentes @LuisValcar, @velardedaoiz y @maniferro, los preclaros @absolutexe y @mjestevez y su entrañable Canija, mis liberales preferidos: @jospastr, @azoteliberal, @miguelgtormo @loida13513 e @Israelem, los confiables @unaxana y @javiviendo, el ingenioso @er_richal, el ilustrado @carlosestebanrd… bueno, la lista no puede ser exhaustiva, pero ellos saben quienes son. A todos, mi gratitud y mi aprecio.

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2 Comentarios

  1. Gracias a ti, Luisa. Sentimos tu pérdida. Echaremos de menos a tu hermano, un hombre que en ningún contexto podría haber pasado desapercibido.

    Un abrazo

    Eduardo

  2. Muchisimas gracias por el cariño con el que tratais a mi hermano, que seguira vivo para mi entre vosotros
    Seguro que se sentira orgulloso de sus amigos
    Mil gracias

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