Desde hace mucho tiempo, la mayoría de la gente tiende a identificar las siglas IHS con el logo de los jesuitas. La cosa tiene su historia y, como hoy es el aniversario de la aprobación de la Compañía de Jesús (27 de septiembre de 1540) y estamos a las puertas de la Congregación General 36, vamos a dedicar unas líneas a este interesante asunto.

Digamos, primero, que llogo1as letras IHS corresponden originalmente al alfabeto griego escrito en mayúsculas y es, sencillamente, una abreviatura del nombre de Jesús (de IHSOUS, queda IHS, porque el griego la E mayúscula se escribe como H). De ahí, en latín, fue común leerlo como las iniciales de Iesus Hominum Salvator: Jesús, Salvador del Mundo. Desde 1541, se emplea como monograma identificativo de la Compañía de Jesús. (Puede verse más información, en las páginas 22-23 de este número de la revista ‘Jesuitas’).


El logo tradicional tiene forma redonda.
Y es que tanto el círculo como la esfera hablan de plenitud. Representa al Sol, del que brotan los rayos que inundan el mundo con su luz y con su calor, recibidos de Dios.  Jesús es la plenitud la revelación y “de su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia” (Jn 1, 16). Quizá por este motivo alguna personas han visto cierta conexión entre esta imagen clásica cristiana con los mandalas de la tradición oriental, hasta el punto de sugerir su empleo en los ejercicios espirituales ignacianos.

logo-institucional-sjjRecientemente, se ha modificado el IHS adoptando una forma más lineal. Así ocurre, por ejemplo, en el logo oficial de los jesuitas españoles. No se trata de abandonar el antiguo, sino de complementarlo y darle un nuevo dinamismo adaptado a los tiempos que corren. El trazo del logo moderno es más ágil, más dinámico, quizá incluso más incisivo.

Si recordamos algo de la filosofía presocrática, quizá nos suene la polaridad entre Parménides y Heráclito. El primero afirma que el mundo es estático y que la esencia del Ser es inmutable; podríamos relacionar esta filosofía con el IHS circular. Heráclito, por su parte, defiende el dinamismo, el cambio, el devenir perpetuo como esencia del Ser. Quizá guarde relación con el trazo dinámico del logo actual.

La esfera estática ha sido durante muchos siglos la representación ideal de la contemplación del Ser Inmóvil. Pero recordemos que el ideal de la espiritualidad ignaciana ha sido siempre el de ser “simultáneamente contemplativos en la acción” (simul in actione contemplativus, según expresión de Jerónimo Nadal aplicada a Ignacio de Loyola). No hay oposición entre ambos polos ni entre ambos logos; de hecho, quizá necesitemos los dos para captar el carácter simultáneamente contemplativo (logo circular) y activo (logo lineal) de la espiritualidad ignaciana y jesuita.

zenEmplearemos otra imagen para acabar. El IHS circular se parece a una diana: es el foco de nuestra atención, de nuestro amor, de nuestro servicio. El IHS lineal se parece a una flecha: es el dinamismo que nos lanza amorosamente al mundo. Necesitamos ambos. Y cuando los vivimos integrados, alcanzamos la plenitud, en la contemplación y en la acción. Algo de esto conoce la sabiduría oriental (recordemos el libro de Eugen Herrigel, Zen en el arte del tiro con arco) y también los modernos campeones olímpicos: damos en la diana cuando vivimos unificados.

Nota final: si alguien tiene interés en conocer la narrativa tras el nuevo logo creado para la Congregación General 36, puede leerlo aquí.

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