Hombre Dios

El libro Homo Deus de Yuval Noah Harari, profesor de Historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén, se ha convertido en un éxito de ventas. El planteamiento básico, al que responde el título del libro, es que el hombre como creador puede llegar a controlar todos los procesos vitales, incluidos los de carácter social o intersubjetivo. Tanto los organismos biológicos como las instituciones sociales pueden perfeccionarse crecientemente mediante la inteligencia artificial. El conocimiento científico permite, mediante algoritmos que acumulan y procesan un número creciente de datos (instrumentos tecnológicos), una mejora en el funcionamiento de cualquier organismo, biológico o social. Dichos instrumentos pueden perfeccionar y corregir automáticamente cualquier desequilibrio o desviación (enfermedad o conflicto).la-tierra-se-recicla

Desde este punto de vista, cualquier vestigio moral o religioso es una rémora que frena el avance tecnológico y en consecuencia el progreso y bienestar de la humanidad. Precisamente la gran ventaja de las máquinas es que funcionan inteligentemente sin tener conciencia de sí mismas. Sus reacciones (decisiones) están a salvo de cualquier sentimiento, emoción o prejuicio que pueda distorsionarlas. Libres de cualquier experiencia subjetiva logran la respuesta adecuada a cualquier cuestión, desde una intervención quirúrgica o un tratamiento farmacológico a la elección de pareja o de representantes políticos.

La libertad deviene de extirpar lo que constituye la esencia de la libertad y la existencia humana, la capacidad de elegir y asumir la responsabilidad que supone cualquier elección. Paradójicamente la libertad se define como la ausencia de cualquier dilema moral  y decisión que trascienda al propio sujeto al tener que reconocer al “otro”.  La automatización impersonaliza cualquier regobierna-un-algoritmolación. La sociedad sigue existiendo pero no asentada en un marco común libremente asumido y cambiante en función del tipo de relaciones intersubjetivas que se van generando, sino como un mero organismo auto regulado (el mundo feliz de Aldoux Husley). El miedo a la libertad (Eric Fromm) queda conjurado. Una sociedad es libre cuando renuncia a la libertad, menudo contrasentido.  

El mito del “Jardín del Edén” se ha interpretado con frecuencia como una inocente ignorancia que mantenía al ser humano en un estado de absoluta despreocupación y eterna felicidad. Pero el relato bíblico afirma que Yaveh Dios dejó al hombre en el jardín de Edén “para que lo labrase y cuidase”. No se trata, pues, de un estado de inocencia angelical y total pasividad. El llamado pecado original no es, por tanto, la violación de un orden estático en el que no era necesario el discernimiento moral y la elección responsable que es el atributo de la verdadera libertad. El “mito tecnológico” parece resucitar esa felicidad inocente del paraíso perdido, que en realidad nunca se perdió porque nunca existió como tal.tecnologia-y-mundo

La amenaza de muerte para el hombre nace precisamente de pretender autofundarse sin otro apoyo que sus propias capacidades, que es lo que el mito tecnológico afianza. Se pierde la facultad de percibir al prójimo (misericordia) porque previamente se ha perdido la de mirar al interior (conciencia). Sin conciencia ni compasión es imposible la justicia y, por tanto, la convivencia social. La convivencia humana, el sentido de comunidad y el funcionamiento de las instituciones sociales, ha de descansar en una serie de valores comunes que nacen de la apertura al “otro” y no de la pretensión de una autonomía total de cada individuo. La libertad no es arbitrariedad, decisión sin límites ni referencias externas al propio individuo.

A veces se confunde la defensa de unos valores comunes con una proyección de nuestros propios deseos e ilusiones. Se trata justamente de lo contrario, de un viaje interior que implique una apertura al exterior. Malo es que el hombre se crea Dios, pero peor aún si cabe es que configure a Dios a su imagen o según otra imagen. Con frecuencia ambas cosas van unidas. La prepotencia de creerse dioses, hombres puros, se reviste de la apropiación de Dios, el que avala nuestro comportamiento y valores. Nadie recibe una repulsa mayor por parte de Jesucristo que los fariseos. La fe en Dios no es un aval de justicia y santidad sino un reconocimiento de que a pesar de nuestras limitaciones y errores podemos amar porque hemos sido amados primero.obedeced-la-voluntad-de-dios

Homo Deus. Breve historia del porvenir. Yuval Noah Harari. Editorial Debate. Barcelona, 2016. 496 páginas. Este libro conecta con una amplia literatura sobre los efectos del automatismo tecnológico, entre los que destaca La era de las máquinas espirituales. Cuando los ordenadores superen la mente humana, Ray Kurzweil. Editorial Planeta, Barcelona, 1999. 528 páginas

Todas las viñetas pertenecen a El Roto y han sido publicadas en el diario El País.

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