Guía para entender los resultados de la EPA. Parte 2. Desestacionalizados

Desestacionalidad

Este es quizás el concepto más confuso de los que aparecen en la EPA: “el paro baja un 1,8% pero el dato desestacionalizado indica una bajada del 0,2%” ¿Eing? En realidad, la “desestacionalización” de los datos es algo que todos hemos experimentado en nuestras carnes, y que cada año comunicamos, en medio de lamentos, a amigos, familiares y a médicos de cabecera ¿cuándo? En Navidades, claro.

Vamos a ver. Una persona puede llegar al 15 de diciembre pesando, por ejemplo, 70 kilos. A medida que transcurren cenas de empresa, encuentros con familia y amistades, cena de Nochebuena, comida de Navidad, cena de noche vieja, y la cantidad ingente de polvorones, turrones y roscones que ponemos entre pecho y espalda en esas semanas, nuestro peso aumenta inexorablemente. Y es probable que el 8 de enero nos subamos a la balanza y pesemos, si tenemos suerte, 73 kilos.

¿Consideramos esos kilos como nuestros? Por supuesto que no. Son kilos “estacionales” que probablemente se hayan ido cuando llegue marzo. Si alguno queda aferrándose a nuestras costillas, entendemos que ha pasado a formar parte de nuestro peso normal. Es un kilo nuestro, en toda propiedad: un kilo desestacionalizado.

Lo mismo pasa con el empleo “estacionalizado”; hay meses en el año que se genera más trabajo pero, como los kilos de navidad, tal como viene se va. ¿Cómo saber si ese empleo es permanente? Se compara el mismo mes en años anteriores: si hay más empleo que en años pasados, entendemos que la diferencia no obedece a la estación, es empleo de “fondo”. Siguiendo el ejemplo: si todos los años engordamos y perdemos 3 kilos, son kilos estacionales. Pero si este año engordamos 4, es muy probable que el kilo restante haya llegado para quedarse, es decir, es un kilo “desestacionalizado”.

Usar datos desestacionalizados tiene sentido porque en España hay muchos empleos que sólo existen en momentos muy puntuales del año: chiringuito de playa en verano, instructor/a de esquí en invierno, envolver regalos en grandes tiendas en Navidad, etc. Pero cuando la estación pasa, esas personas vuelven a estar en paro. Por eso es importante desestacionalizar datos de empleo y paro: nos da pistas –aunque no concluyentes- sobre si se ha creado empleo de manera estable. Nos da una lectura más adecuada, aunque tiene muchos límites, porque el empleo que se genera en un mercado laboral como el español tiende a ser temporal y precario.

¿Y para qué le sirve a usted saber esto? Para entender los resultados de la EPA. Cuando lea noticias que muestren subidas altas de empleo, busque si el dato está desestacionalizado o no. Si lo está, podrá tener al menos alguna certeza de que el dato es positivo. Si no se señala, sospeche: puede que el aumento sea pasajero, estacional.

DesempleoLa última EPA muestra que la variación de 2014 ha sido positiva en todos los trimestres, levemente en el primero (0,9%) y de forma más pronunciada en los tres siguientes (0,93%, 0,49% y 0,99% respectivamente). El paro, en términos desestacionalizados, también desciende, -2,45% en el primer trimestre, 2,87% en el segundo, 1,92% en el tercero y -1,09% en el último.

Es un dato positivo, por supuesto, pero aún no son datos para celebrar, en especial para los millones de personas que siguen en paro, y que el trabajo al que pueden optar es un empleo parcial,  temporal y mal pagado. Las mejoras en las cifras son, para las personas más vulnerables, sólo una pequeña mella. Valorar estos datos como una salida de la crisis de empleo es una falacia, porque seguimos muy lejos. Volver a niveles normales de empleo es una labor titánica, aunque posible.

Pero el quid de la cuestión no es sólo generar empleo, generar un empleo digno que dé ingresos suficientes para satisfacer necesidades básicas ¿Es este el tipo de empleo que se está produciendo?

Esto también nos lo puede decir la EPA: cuánto del empleo que se ha generado es temporal, cuántos de esos empleos los ocupan mujeres, hombres, jóvenes… Y por eso habrá EPA para principiantes parte 3 🙂

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Gaby Jorquera
Activista contra la pobreza, es trabajadora social, con una amplia experiencia en intervención social en contexto de exclusión y pobreza en Chile y en España. Tiene un DEA en sociología, políticas públicas y exclusión. Ha escrito diversos artículos e informes sobre Pobreza, desigualdad, rentas mínimas y derechos sociales. Desde 2009, es la coordinadora de la Red Madrileña de Lucha contra la pobreza.

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