Las fronteras, en su poderosísimo y a veces peligroso rol simbólico, son utilizadas como lugares conceptuales de separación, delimitación, también de contaminación e impureza.

En muchos casos representan ansiedades colectivas sobre lo desconocido como por ejemplo sobre “comunidades imaginadas” y otros países como “los países pobres”, “los países caóticos y peligrosos”, también sobre otras religiones e incluso sobre otras confesiones cristianas.

En un mundo en el que las fronteras paradójicamente se hacen cada vez más grandes e invisibles a la vez, el discurso de las fronteras, representa los  “pánicos morales” de los que habla Cohen (Cohen, 1980 Hall et al.1978)[1].

El marco de diálogos fronterizos que en este blog “Religiones en público”  nos ocupa, encontramos -como mínimo- tres fronteras:

1.     Entre unas religiones y otras (interreligiosidad,..).

2.     Aquellas entre las religiones y lo público (la ciudadanía, la religión como hecho público,…).

3.     Entre las culturas mismas (interculturalidad, migraciones,…).

Fronteras llenas de aristas y de suma actualidad en nuestras sociedades seculares y plurales.

Pero, ¿qué pasa cuando dichas aristas se terminan de afilar y se clavan? La respuesta institucional de Occidente, suele ir en la línea del refuerzo de las fronteras.

Ante el aumento de la presión migratoria, se levantan vallas más altas y más cortantes; aunque tengan de fondo una de las crisis de derechos humanos más grande de la historia reciente y esas personas vengan desde países vecinos buscando protección y refugio.

Ante un ataque terrorista, rápidamente, se refuerzan fronteras, aunque sea una respuesta antigua y repetida y no haya sido la solución.

Seguimos sin querer hacernos preguntas sobre las causas que están debajo de los problemas y así es muy difícil acertar.

Por ejemplo, podríamos hacer preguntas del tipo: ¿Habrá algo que no funcione en el modelo migratorio o en el modelo de convivencia? Ambos vienen dando alarmas desde hace años. Podríamos mirar por ejemplo, aunque sea por unos instantes, a la frustración de una generación joven que cuenta con la ciudadanía de nuestros países pero que tienen que tener cuidado en expresar su identidad cultural y religiosa con el consecuente vacío de significado, de sentido, de pertenencia, de cohesión.

Hay muchas más preguntas, son sólo un ejemplo pero desde mi punto de vista, en este complejo entramado las cuestiones realmente clave son la desigualdad y la exclusión. Y todo ello nos vienen a hablar a fin de cuentas de relaciones (relaciones de poder, afinando un poco más) y de convivencia; es decir de cómo miramos al diferente, de cómo nos relacionamos con otras culturas, con otros países, con otras personas; de cómo nos posicionamos y cómo gestionamos la diversidad.

Nos la jugamos en la convivencia y el modelo de relaciones. Y creo que el reto es aprender a convivir y a construir un modelo de convivencia donde tengan cabida todas las identidades, donde todas las personas cuenten y tengan un lugar; porque la invisibilidad genera trastornos, y las desigualdades y las brechas tan asimétricas, son la verdadera amenaza global.

Pero entonces, tenemos otra pregunta de fondo: en una sociedad secular, plural, multicultural, interreligiosa, ¿cuál es el papel de la religión? Yo creo que esto tiene que ver con tender puentes, con el diálogo, con construir un modelo de ciudadanía basada en la justicia, en el amor, en el perdón, en las relaciones horizontales y de servicio, en el bien común; creo que tiene que ver precisamente con la salida a las fronteras culturales, religiosas, sociales, humanas y del propio lenguaje. Con ser palabra que se entienda, aunque a veces sea “voz en el desierto” pero que allane caminos de encuentro, y de justicia.

En este blog trataremos de transitar este delicado y apasionante ángulo fronterizo de las tangentes entre las religiones, la esfera pública y las ciudadanías de diferentes culturas.

Lo haremos entendiendo las fronteras no como lugares de miedos, si no de contacto, de encuentro, de aprendizaje e intercambio.

Os invito a que vayamos construyendo en este blog precisamente un lugar de encuentro donde ir vislumbrando preguntas y respuestas que puedan contribuir a una reflexión matizada de este colorido entramado fronterizo.

Foto: Mezquita de Estambul y puente hacia la orilla asiática. Fuente: Mª Luisa Caparrós Spa

[1] Ribas Mateos, Natalia. El Río Bravo Mediterráneo. Las regiones fronterizas en la época de la globalización. Ediciones Bellaterra. Barcelona, 2001.