El grito mudo de #CIEsNO

Imagen de la protesta #CIEsNo en el CIE de Aluche (@PilinaPs)

Los CIE (Centro de Internamiento de Extranjeros) son lugares en los que se priva de libertad a personas que solo han cometido la falta administrativa de estar en situación irregular, algo desproporcionado e ilegal. Imagina estar encerrada 60 días por no llevar encima el DNI o por una sanción de tráfico. No hace falta decir más.

El pasado martes por la noche, como cada día, eché un último vistazo al móvil antes de dormir. Sé que no es aconsejable exigir a tu retina ver pantallas justo antes de acostarse, pero reconozco que mi pasión (o adicción) por la redes sociales me llevan a ese inconsciente gesto plenamente automatizado. “¿Y si me estoy perdiendo algo?”, me pregunto. Cuando abrí Twitter me topé con la noticia de que varios internos del CIE de Aluche se habían subido a la azotea a exigir su libertad. Entré rápidamente en el hashtag, #CIEsNo, donde las informaciones sobre la aberración moral y jurídica que se esconde en un CIE se mezclaban con tweets activistas, voces de apoyo a los que habían retado a la suerte, y el relato en vivo y en directo de lo que estaba sucediendo en ese tejado en erupción.

Eran 39, aguantaron más de 11 horas y han logrado colocar en la agenda mediática y social un asunto que lleva años insuficientemente visibilizado. Pero no tengo claro que todo ello hubiera sido posible sin el apoyo de las redes sociales. La revolución tecnológica y del activismo digital ha permitido:

  • Activar a la ciudadanía. El #CIEsNo, además de mantenerse como TrendingTopic toda la noche, sacó a muchas personas de su casa para correr a las puertas del CIE a mostrar su apoyo (todo lo cerca que el cordón policial permitía). Personas que, como yo, queríamos pero no podíamos estar allí, pudimos estar virtualmente acompañando, gritando a través del teclado, compartiendo nervios y miedos por lo que estaba pasando y, sobre todo, por lo que podía pasar. De nuevo lo online y offline se conectan, son espacios cada vez más mimetizados que se complementan y retroalimentan.
  • Ejercer una labor de vigilancia y control ciudadano. Estamos aquí porque básicamente cuando nos vayamos les van a linchar. Esa era, en cierto modo, la sensación. Hacía falta estar allí, pero también al pie del ordenador, del móvil, demostrar que éramos muchas velando por lo que les ocurriese a los internos líderes del motín. Y que seguimos y seguiremos vigilando. Como dije “Hoy toca mediar. Mañana vigilar”. Temíamos represalias, y las habrá.
  • Periodismo ciudadano. Es cierto que no hubo 400 periodistas a la puerta del CIE, pero las periodistas, activistas, diputados y concejalas madrileñas allí congregadas, ejercieron como tales. Nos contaron segundo a segundo lo que estaba pasando allí con testimonios, imágenes y videos, evitando desinformaciones intencionadas.
  • Conocer la imagen del imaginario colectivo. Evidentemente, la conversación que se vivió en el #CIEsNo no solo contenía apoyos incondicionales a los internos. Las organizaciones sociales tenemos a nuestro alcance miles de datos cuantitativos, pero también cualitativos, sobre lo que se opina sobre los CIE. Tenemos acceso a la información clave para conocer cuáles son los argumentos que hay que desmantelar, qué evidencias y datos hay que poner encima de la mesa para demostrar que ningún ser humano es ilegal.
  • Activó a parte de la clase política. La ciudad del cambio se llevó la política a la calle. Diputados y concejalas intentaron por todos los medios intervenir para mediar, ante el bloqueo constante de la policía nacional que seguía órdenes estrictas dadas por Delegación de Gobierno. Las políticas allí presentes aprovecharon además el Trending Topic para posicionarse políticamente.
  • Generó mayor impacto mediático. El revuelo en redes potenció la cobertura mediática y reabrió el debate sobre la existencia de los CIE y las condiciones de vida que se sufren dentro.

La lucha por el cierre de los CIE lleva años batallándose, pero ahora tenemos ante nosotras una oportunidad única. Podemos extraer todo el poder que el Social Media nos ofrece para acabar con esas cárceles encubiertas que vulneran derechos de personas que, lo único que han hecho, es escapar en busca de una vida digna sin guerras, sin hambre, sin miedo, sin miseria. Algo que tú o yo hubiéramos hecho si estuviésemos en su lugar.

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