El Gran Desequilibrio

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En el POST “La Rioja contra Burgos” intentaba explicar la forma en la que algunos países acumulaban deudas insostenibles debido a la ausencia de un mecanismo fiscal eficaz. Pero el gran desequilibrio del sistema económico actual no está en los balances comerciales entre unos países y otros, sino en los balances comerciales entre unas personas y otras. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos intercambiamos de forma desequilibrada nuestras horas de trabajo con las horas de trabajo de otras personas.

Esto es fácil de entender con un ejemplo. Supongamos un agricultor que durante todo el día consigue producir 10 manzanas. Supongamos que el precio de cada manzana es de 1 euro. Supongamos que vende las manzanas y con esos 10 euros va al notario para firmar un asunto y este le cobra esos 10 euros por 10 minutos de trabajo (incluyo aquí no solo el tiempo que dedica a leer el documento sino también la parte proporcional de todos los estudios realizados por el notario desde que nació). Finalmente el notario con esos 10 euros se va al mercado y compra las 10 manzanas. Es obvio que el agricultor ha intercambiando 10 horas de su trabajo por 10 minutos del trabajo del notario.

Veamos ahora un caso más extremo. Si tenemos en cuenta que los directivos de las grandes empresas españolas cobran 750.000 euros al mes por su trabajo y consideramos el salario medio español, concluimos que cada día, cuando volvemos del trabajo a casa, estamos intercambiando con estos directivos nuestro día de trabajo por un minuto del suyo.

Pero esto no es, ni mucho menos, lo más grave. Lo más grave del asunto llega cuando nos damos cuenta del intercambio que cada día hacemos con los que aportan su dinero. Hay personas en España que aumentan su patrimonio a razón de 1000 millones de euros al año poniendo su dinero a funcionar. Haciendo números llegamos a que el aumento diario del patrimonio de estas personas es equivalente a la suma de los salarios diarios de más de 40.000 españoles.

Al margen del uso solidario que puedan hacer de su patrimonio, el problema que quiero tratar aquí no es la ética de estas personas sino lo absurdo del sistema que hemos creado.

Mediante nuestro trabajo y nuestro consumo, estamos intercambiando nuestras horas de trabajo con las horas de trabajo de todos los demás, pero el sistema de intercambio está extremadamente desequilibrado. De nuevo, como en el caso de los países, es fácil que aquellas personas que tienen salarios muy muy altos no sean capaces de gastar todo el dinero que ganan (generando un superávit comercial) y, sin embargo, un trabajador medio español es fácil que consuma más de lo que gana (déficit comercial).

La teoría económica dice que este desequilibrio comercial solo es posible mantenerlo si los que acumulan su dinero se lo prestan a los que lo necesitan, generando así una deuda creciente en los segundos y unos derechos de cobro cada vez mayores en los primeros. Es decir, que la matemática económica nos explica que los millonarios nos prestan lo que necesitamos para seguir comprando sus productos. No lo hacen directamente sino a través del sistema financiero. Ellos depositan sus ahorros en los bancos y los bancos nos prestan a nosotros. O bien los bancos prestan a empresas que realizan grandes inversiones contratándonos a muchos de nosotros que con nuestro salario finalmente compramos sus productos. De una manera o de otra siempre hay deuda.

La teoría económica también dice que la única manera de asegurar que este desequilibrio no da lugar a un crecimiento infinito de la deuda de los que menos tienen, es garantizando un sistema de redistribución fiscal entre unos y otros. Así que cabe ahora preguntarse cómo es el sistema de redistribución fiscal en todos los países.

Aquí debemos reconocer que obviamente los que ganan más pagan muchos más impuestos que los que ganan menos. ¿Pero lo hacen en cantidad suficiente?

La realidad es que el porcentaje máximo de Impuesto a la Renta que pagaría un gran empresario por esos 1000 millones de euros anuales es del 27%, que coincide justo con el tipo marginal de IRPF que paga un salario medio español. Naturalmente el empresario nos explicaría que esto es así porque de lo contrario llevaría sus inversiones fuera de España, donde pagaría impuestos más bajos.

Es obvio por tanto que el sistema actual de redistribución no es suficientemente eficaz. Las matemáticas dicen que, en estas condiciones, la deuda de las personas más necesitadas seguirá aumentando indefinidamente y de forma insostenible en todos los países del mundo. La crisis económica del 2008 que todavía estamos arrastrando tiene su origen precisamente en este incremento insostenible de la deuda.

Para evitar que esto vaya a más necesitamos un cambio radical de la política fiscal haciendo que los que ganan más paguen mucho más EN TODOS LOS PAÍSES DEL MUNDO.

3 opciones

7 Comentarios

  1. Armando, creo que hablas de muchas cosas.
    Yo solo intento hablar de una.
    No hablo de si me parece bien o mal cuanto gana uno o cuanto gana el otro. Porque entrar en dicho juicio invisibilizaría lo que realmente quiero decir.

    Solo digo que es insostenible la situación actual porque genera una deuda creciente que la hace inviable.

    ¿No entiendo dónde está la demagogia de intentar explicar con matemáticas que el crecimiento de la deuda es insostenible?

  2. Uffff, voy a sonar radical, pero este articulo si bien esta muy bien redactado y en parte tiene razón en ciertas cosas sobre la desigualdad se mezclan temas peligrosamente y se cae en la demagogia.
    Me intento explicar, a mi que Amancio Ortega gane lo que gana, me parece muy bien, sin embargo el que suceda lo mismo con un tipo sin preparación alguna por puro enchufismo me parece de traca.
    Que un notario gane mucho mas que un agricultor creo que es lo lógico y otra cosa seria injusta, pues tenemos claro que ni la preparación, ni la responsabilidad, ni la formación y un largo etc tiene que ver, siendo lógico esa diferencia económica (podemos discutir si es mucha o poca) pues es el mercado quien lo paga.
    Los gobiernos tienen medios para frenar “injusticias” y no se hacen, me explico si el señor Amancio produce en China se le infla a impuestos al entrar en Europa), como creo que se hace y ese dinero se redistribuye, ¿cómo? pues a mi entender con inversión en infraestructuras, formación REAL a trabajadores, consiguiendo que nuestro producto este a la altura sin complejos de productos alemanes o franceses.
    ¿que sucede? que los dineros de impuestos, aduanas… se va en alimentar un sistema publico y politico INSOSTENIBLE y no hablo de privatizar sino de racionalizar y “despolitizar” (menudo palabreo me he inventado).
    Creo en la economía de mercado pero no en la política, creo en los gestores y en la buena gestión, las cosas me enseñaron en esta vida deben ser ganadas y no con sueldos o prestaciones vitalicias.
    Existe un abuso y un mal entendimiento del progresismo visto desde el punto de vista del interesado marginal.
    No tiene sentido poner en el mismo saco un pensionista después de su vida larga vida laboral con la de un prejubilado con 50 años de una gran operadora y menos aun con un parado que en algunos casos DECIDEN no trabajar hasta que no se le termine el desempleo pr que no le compensa.
    Y ahora para terminar de ganarme el “cariño” de todos los lectores digo ¿por que un trabajador decide despegues de 10 años dejar una empresa y lo que mas le puede costar es no disfrutar de los pocos días de vacaciones que le quedaban sin hacer previos de 15 dias? y sin embargo una empresa no puede echar a un trabajador improductivo por necesidad teniendo que soltar un dineral. Entiendo desde luego que hay casos y casos, pero precisamente por esto mismo NO se puede generalizar, se modifica la Ley para que una empresa como Telefonica ponga en la calle a cientos de trabajadores y prejubile a personal completamente valida, pero una PYME de 50 trabajadores que necesita reducir la plantilla al 50% por la crisis se termina hundiendo por la imposibilidad de esta reducción sin arruinarse en las indemnizaciones.
    Tenemos por tanto no solo de hablar de redistribución, sino de cómo la hacemos, cómo la optimizamos, cómo la regulamos… desde luego es un tema de cultura por la incultura (dichosa picaresca mal entendida)

  3. Eduardo, me ha gustado mucho tu POST sobre el mercado de los “garabullos”. 🙂 y la verdad es que también me ha hecho bastante gracia. Expresas muy bien el desastre que puede generar una intervención estatal excesiva. Comparto completamente el mensaje.

    No comparto tu comentario sobre los impuestos, ya que para mí es evidente que los impuestos han sido el instrumento más eficaz para garantizar salud, educación, protección social y pensiones para toda la población en todos los países occidentales. Y esto creo que ha sido algo maravilloso.
    Pero creo que compartimos la necesidad de una regulación eficaz del mercado.

    Me alegra en este sentido que hayas citado a Adam Smith. Creo que él reflejó mejor que nadie lo que estamos sufriendo hoy. Él alertó de la imperiosa necesidad de vigilar al mercado y del enorme peligro que teníamos de que la regulación viniera marcada por el poder económico. Lamentablemente eso es lo que estamos viviendo hoy con los excesos del poder económico. Smith se expresaba con un tono muy duro en relación con el papel que jugaban los empresarios en la política (lo expresaba de manera tan radical que te confieso que yo no lo comparto), pero creo que acertaba en la identificación de los riesgos (riesgos que lamentablemente estamos sufriendo). Adam Smith decía estas cosas:

    “Cualquier propuesta de una nueva ley que provenga de los empresarios debe siempre ser considerada con la máxima precaución. Tienen generalmente un interés en engañar e incluso oprimir a la comunidad, y de hecho la han engañado y oprimido en numerosas oportunidades”. “Es raro que se reúnan empresarios del mismo sector, aunque sea para distraerse y divertirse, y que la negociación no termine en una conspiración contra el público o en alguna estratagema para subir los precios”.“Los empresarios están siempre y en todo lugar en una especie de acuerdo, para no elevar los salarios… A veces entran en acuerdos para hundir los salarios. Estos acuerdos se hacen en contra del interés general de la sociedad y con el máximo secreto.” “El interés general de la sociedad se haya estrechamente ligado al interés de los trabajadores. Lamentablemente, la voz de los trabajadores nunca es escuchada”.

    Finalmente respecto de la diferencia que haces entre justicia y solidaridad. Totalmente de acuerdo otra vez. Son sin duda virtudes diferentes. De hecho, desde un punto de vista cristiano, y especialmente desde un punto de vista católico (aquí nos diferenciamos de Smith), tal y como dice la Doctrina Social de la Iglesia, es treméndamente difícil llegar a la solidaridad, ya que esta empieza cuando la justicia ya se ha cumplido. Dado que para los cristianos nada de lo que tenemos es nuestro, dado que somos simples administradores, casi todo lo que creemos hacer por solidaridad lo hacemos en realidad para ser un poco menos injustos.

  4. Muchas gracias por tu amable (y rápida) respuesta, Jorge. La verdad es que, aunque no mencionabas la palabra “injusticia”, me pareció que tu opinión se veía tácita a lo largo del texto, como ahora has confirmado. Creo que entiendo tu punto de vista, aunque no lo comparto. Dices que “el mercado, cuando se rige por motivaciones estrictamente egoístas, me parece injusto en sí mismo”, y yo creo que la generosidad y la justicia son dos virtudes distintas, de modo que se puede ser generoso sin ser justo, y ser justo siendo egoísta. Como decía Adam Smith, “No es de la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero que esperamos nuestra cena, sino de su relación con su propio interés.”, que la base del mercado sea egoísta no le hace injusto.

    Sin embargo, la intervención del mercado por fuerzas ajenas al mismo sí que tienden claramente a la injusticia, aunque se haga con un propósito teóricamente generoso. Hace algún tiempo en este mismo blog publiqué un pequeño cuento (http://entreparentesis.org/el-mercado-de-los-garabullos/) donde intentaba poner un ejemplo de cómo una intervención externa, aparentemente bienintencionada, generaba al fin una situación injusta e ineficiente. Estoy en ese sentido de acuerdo con tu apreciación de que “los capitalistas se lucran de una situación en la que todos los estados compiten entre sí por atraerlo (disminuyendo los impuestos que los gravan)”. En efecto, lejos de creer en el poder benéfico de los impuestos, pienso que suponen una gran distorsión en los mercados, digamos que “introducen injusticia”.

    En realidad, no creo para nada en la fiscalidad redistributiva (ni siquiera creo que tenga esa intención: me parece que es una mera excusa para disfrazar al Sheriff de Nottingham de Robin Hood). Hasta donde yo sé, los impuestos sirven principalmente para sostener maquinarias estatales muy pesadas e ineficientes y, de paso, lucrar a quienes gobiernan, a sus amigos y familiares y, por cierto, también a algunos capitalistas que saben acercarse a ellos. No conozco ningún país donde los impuestos funcionen de otra manera (los conozco más o menos corruptos y más o menos ineficientes, pero no redistributivos), por lo que tiendo a pensar que los mejores impuestos son los muy bajos.

    Por lo demás, estoy bastante de acuerdo contigo en que falta regulación: una regulación no intrusiva, que marque unas reglas de juego claras y, a ser posible, que minimice o incluso impida la interferencia de fuerzas externas al mercado.

  5. Interesantísimo tu comentario Eduardo¡
    Te agradezco mucho que lo hayas escrito.

    Respecto del primer punto, si te fijas, en este POST no he introducido ni un solo comentario acerca de la justicia o injusticia de esta distribución de rentas generada por el sistema. Lo que defiendo es que es una situación grave por ser insostenible, inestable y absolutamente imposible de mantener en el medio plazo. Lo que pasa es que las diferencias entre unos y otros son tan abismales que el lector parece leer “INJUSTICIA, INJUSTICIA”. Pero yo eso no lo he escrito.

    Pero ya que lo dices, también me parece injusto principalmente por dos motivos.

    En primer lugar porque el mercado, cuando se rige por motivaciones estrictamente egoístas, me parece injusto en sí mismo. Curiosamente para defender este argumento considero que no hay nada mejor que la parábola de los talentos que tú mismo mencionas. ¿No te has dado cuenta de que ninguno de los administradores de la parábola se queda con ni un solo talento? Todo vuelve al dueño. En el mercado sin embargo tenemos la ficción de que lo que ganamos es nuestro y nos lo podemos gastar. El mercado se comporta claramente de una forma antievangélizaca. Tal y como el Papa no para de repetirnos “somos administradores” y pobres de nosotros si no administramos con justicia.

    Y en segundo lugar es injusto porque TAMPOCO se respetan las normas del mercado, sino que hay todo tipo de abusos. Por el lado de la renta salarial, los grandes directivos de las grandes multinacionales se ponen a sí mismos los salarios. Por el lado de la renta de capital es obvio que los capitalistas se lucran de una situación en la que todos los estados compiten entre sí por atraerlo (disminuyendo los impuestos que los gravan).

    Respecto de lo que dices de Amancio Ortega, coincido contigo en que me parece una virtud maravillosa la de arriesgar y la de emprender. Considero que la economía o sociedad que inhiba o impida esto estará matándose a sí misma. Pero no veo necesario, en absoluto, llegar a lo absurdo del sistema actual para mantener este incentivo.

    Finalmente, respecto del último punto, el de la inversión. En efecto, estoy de acuerdo contigo en que si todo el dinero que ahorran los superricos lo utilizaran en inversiones REALES que generasen empleo, el sistema teóricamente podría mantener estos injustos niveles de desigualdad sin que necesariamente generaran una deuda insostenible en los que menos tienen. La pena es que no sea ni muchísimo menos así. Lo que hoy está ocurriendo es que la mayor parte fluye a través inversiones especulativas que no generan empleo o a través de préstamos canalizados por el sistema financiero. Quizás si regulásemos el sistema financiero FUERTEMENTE para que todo fuera a inversiones reales estaría más cerca de tu posición.

  6. Estimado Jorge,

    he leído tu post y me gustaría contrastar contigo algunos extremos, que tal vez no he entendido bien.

    En primer lugar, me sorprende tu visión del desequilibrio entre la horas de trabajo. Por mi profesión, tengo que contratar servicios de consultoría, y estoy acostumbrado a que la hora del consultor senior sea bastante más cara que la del consultor junior. Lo encuentro razonable ya que el beneficio que obtengo del tiempo que me dedica el primero es bastante superior al que me ofrece el segundo. Generalmente, con tiempo y esfuerzo los consultores junior adquieren una mayor preparación y experiencia, y se convierten en senior, de modo que, al aplicar una tarifa superior, su sueldo también mejora. No creo que sea injusto que el junior facture (y por tanto gane) menos que el senior.

    Tal vez es un ejemplo muy evidente, pero creo que es trasladable a muchos otros oficios: en mi opinión, el dinero obtenido por una tarea debe ser proporcional al beneficio que el comprador obtenga por ella, no al tiempo que lleve realizarla, y en un sistema de comercio libre, el precio indicará cómo valora el comprador ese beneficio.

    Por otro lado, al entrar en casos más “extremos” como el de Amancio Ortega, echo de menos que metas en la ecuación el factor riesgo. Amancio empezó como empleado en una tienda de La Coruña, y supongo que en esa tienda habría otros empleados como él. Sin embargo, Amancio se arriesgó, se montó por su cuenta, dedicó su capacidad y su energía a hacer crecer sus negocios hasta convertirlos en el actual Inditex. Quizás muchos de sus antiguos compañeros no tenían la capacidad de hacer lo mismo que él, o tal vez simplemente no tenían las ganas, no quisieron arriesgar, y posiblemente hoy sigan siendo empleados. ¿Hay alguna injusticia en esto? ¿debe un sistema fiscal o de cualquier otro tipo “redistribuir” el dinero ganado por los que arriesgaron entre los que no arriesgaron?

    Cuando se habla de “desigualdad” o “redistribución” siempre me acuerdo de la parábola de los talentos, que paradójicamente parece llegar justo a la conclusión contraria: al que tiene se le dará, y al que no tiene aún lo que tiene se le quitará.

    Por último, en tu reflexión sobre el ahorro echo a faltar el papel de la inversión (que la mencionas, pero creo que no la entendemos igual). La “magia” de la inversión es que puede CREAR riqueza (no olvidemos que la economía no es un juego de suma cero). De este modo, si el que presta el dinero lo hace a un x% y el que recibe ese dinero lo invierte y logra un beneficio del (x+y)% entonces ambos han ganado: el prestamista gana un x% y el prestatario un y%. La deuda no crece indefinidamente y el sistema sí es sostenible.

    Un saludo

    Eduardo

  7. Este POST lo había titulado “Gracias por vuestro minuto de trabajo” pero no me gustaba el tono sarcástico del título, así que lo he cambiado, llamándolo ahora “El Gran Desequilibrio” ya que, al margen de cualquier consideración moral, lo que quiero transmitir en este POST es que el sistema actual es inviable. Necesitamos un mecanismo de redistribución fiscal muy potente en todos los países del mundo.

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