Google: ¿solo multas frente a monopolios?

El martes 27 de junio la comisaria europea de competencia, Margrethe Vestager, anunció una histórica multa de 2.424 millones a Google. Básicamente, La Unión Europea acusa a Google de estar empleando su posición hegemónica entre los buscadores (88% del mercado) para endosar a los usuarios su servicio comercial de comparativa de precios Google Shopping, en detrimento de la competencia. Los anuncios de Google Shopping aparecen en un lugar destacado (zona superior de la página o a la derecha) en un recuadro que nos advierte de que es un servicio publicitario. El problema no es que Google nos engañe o que esté manipulando su famoso algoritmo, sino que está aprovechándose de una situación de dominio, en perjuicio, según la Unión Europea, de los intereses de los ciudadanos.

Entiendo que los argumentos para esta sanción en particular pueden ser discutibles (se señala que la competencia en el mercado de las comparativas de precios existe, Google no domina ese mercado). No soy un experto en legislación antitrust, pero lo que no cabe es atribuir este celo regulador europeo a una estrategia para defenderse injustamente de la capacidad de innovación americana. De hecho, el debate sobre el carácter monopolístico de compañías como Google está presente en Estados Unidos. Vean este reciente artículo de Jonathan Taplin en el New York Times.

La revolución digital ha transformado la economía mundial de una manera vertiginosa en pocos años pero, paradójicamente, en algunos aspectos nos ha transportado de vuelta a principios del siglo XX. En aquél entonces el capitalismo comprendió que era necesario eliminar los monopolios para garantizar el libre mercado. Obviamente existen monopolios que son de utilidad pública (no nos interesa tener diez vías de tren en nuestro territorio o veinte cables telefónicos colgando por las calles), pero esos monopolios de utilidad pública han de ser o bien controlados o, si no, fuertemente regulados por la administración para garantizar que sirvan correctamente a la sociedad.

Para Jonathan Taplin, en algún momento habrá que responder a la siguiente pregunta: ¿son Google, Amazon o Facebook monopolios de utilidad pública? Si lo son, deberán ser regulados, y si no lo son, deberán ser divididos. Claro que el argumento que compara a estas compañías con otros monopolios es controvertido. Se le podría responder con palabras del fundador de Google Sergey Brin: «si piensan que Google es demasiado poderoso, recuerden que en lo que se refiere a buscadores, a diferencia de otras compañías, hace falta un solo clic para irse a otro buscador. La gente viene a Google por elección. Nadie es engañado».

Es un debate importante, y dadas las consecuencias de alcance global del tema, parecería lógico que la deliberación se canalizara mediante instituciones de gobernanza internacional, no sea que algún tribunal norteamericano termine decidiéndo sobre nuestras vida online. Mientras tanto, no se asusten demasiado por la estratosférica multa que le han puesto a Google. Pagar 2.424 millones no debe doler tanto cuando uno factura 25.000 millones cada trimestre y tiene 92.000 millones en efectivo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here