Gobierno abierto, WikiGovernment, eGovernment y otras formas molonas de chocar con la realidad

Gobierno abierto

El Instituto Nacional de Administración Pública ha publicado recientemente el libro Nuevas tendencias en la gestión pública: Innovación abierta, gobernanza inteligente y tecnologías sociales en unas administraciones públicas colaborativas. Estamos de enhorabuena porque el libro, que recoge contribuciones de varios autores coordinados por J. Ignacio Criado, viene a llenar un vacío de publicaciones académicas en España sobre innovación y nuevas tecnologías en la administración pública. El volumen repasa los aspectos más importantes del tema —innovación, transparencia, participación, gobierno colaborativo, crowdsourcing, seguridad inteligente, redes sociales etc.— y los ilustra con casos tomados tanto de España como del extranjero, conjugando el tono analítico con cierto entusiasmo hacia dichas experiencias: todos los autores parecen estar de acuerdo en que está surgiendo un nuevo paradigma de gobierno, que J. Criado bautiza como «gobernanza pública inteligente», basado en la filosofía de la llamada web 2.0.

Alcance real de la gobernanza pública inteligente

Si algo se echa en falta en el libro es un diagnostico algo más atemperado, o incluso crítico, del alcance real que este tipo de iniciativas están teniendo en la administración pública. Pongamos un ejemplo: Euskadi está a la vanguardia en temas gobierno abierto en España y suele citarse como modelo a seguir —sin ir más lejos, en la p. 100 del libro que venimos comentando—. Y con razón: recordemos, por ejemplo, que el portal de open data del Gobierno Vasco (opendata.euskadi.net), creado en 2010, es el primer portal no anglosajón de este tipo, y nació solo un año después que sus equivalentes en Estados Unidos y Reino Unido. El buque insignia de esta apuesta del Gobierno Vasco es Irekia, el portal de participación ciudadana. Pues bien, la propia Irekia ofrece datos que nos permitirán valorar su verdadera repercusión: en 2015, el portal recabó 310 peticiones ciudadanas y el Gobierno Vasco sometió allí a debate público 54 iniciativas de gobierno que recibieron 27 comentarios; en la primera mitad de 2016, fueron 198 las peticiones ciudadanas registradas, el gobierno había sometido 20 iniciativas a debate y estas habían recibido 14 comentarios. Sin duda es una dinámica encomiable, y puede calificarse de exitosa, pero no me negarán que de ahí a ver en ello el amanecer de un nuevo paradigma de gobierno hay un trecho.

Motivos de que los deseos no se cumplan

Recientemente un ingeniero del instituto DeustoTech que trabaja en proyectos europeos de este ámbito me decía que están hartos de diseñar herramientas que luego no se usan. Es un secreto a voces: la repercusión real de las iniciativas de e-participación y colaboración ciudadana en la administración pública suelen estar bastante lejos de lo que harían prever las retóricas imperantes. Este compañero proponía colaborar a partir de ahora con quienes trabajamos en ciencias sociales para explicar por qué algunas herramientas que habían creado los ingenieros, y que parecían magníficas ideas, no funcionaron, y acertar en próximas ocasiones a diseñar herramientas participación que la ciudadanía efectivamente quiera emplear.

Es posible que estudiar aspectos como las necesidades reales del público, los perfiles de los usuarios potenciales o sus motivaciones pueda ayudar a garantizar un mayor uso, pero me temo que hay causas para este relativo fracaso más difíciles de solucionar, porque tienen que ver con contradicciones profundas de nuestra sociedad. Por un lado, las nuevas posibilidades de comunicación digital han reforzado una cultura en la que la legitimación de las administraciones exige la implementación de nuevas formas de participación e implicación ciudadana. Pero, por otro lado, esos mismos medios digitales de comunicación han multiplicado las posibilidades de customización y personalización de las relaciones y fuentes de información, reforzando la tendencia moderna a la individualización: los intereses colectivos de la agenda política no coinciden con la experiencia vital de las personas que como sujetos autónomos muestran una gran diversidad y particularidad. En definitiva, a la gente no le interesa implicarse directamente en los asuntos de «interés común», porque este ha dejado de ser tan común.

Seguiré reflexionando sobre esta cuestión en futuros posts.

Seguir @entreP_ en Twitter

Página de Facebook

FOTO: dibujo que se encuentra en la portada de los libros de la colección Monografías de INAP, al que pertenece el volumen comentado: http://www.inap.es/monografias

Escribir un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here