Gestionar la incertidumbre, gestionar el cambio

Los docentes estamos experimentando de un tiempo a esta parte una sensación hasta hace años desconocida: la incertidumbre. Los sucesivos cambios legales y la perspectiva de una falta de acuerdo sobre los fines de la educación básica, la estructura organizativa más acorde y las áreas básicas de desarrollo son algunas de sus causas. A ellas se añaden la irrupción tecnológica y la creciente demanda de una adaptación metodológica a las necesidades de nuestro tiempo y a la idiosincrasia de los jóvenes actuales. Unos y otras son motivo de reflexión en las escuelas, y están llevando a las instituciones más conscientes a tomar decisiones de calado, a empeñarse en procesos formativos serios de sus profesionales y a apostar por cambios en la forma de aprender y enseñar. Todo ello está requiriendo un esfuerzo de gestión organizativa y personal, que merece nuestro aprecio, aunque haya de mejorarse contando con ayuda externa cualificada.

Mas, ¿qué necesidades? ¿Serán las mismas en unos años? ¿Servirán todos nuestros esfuerzos de adaptación para formar adecuadamente a unos menores llamados a vivir en un mundo completamente diferente al de principio del milenio? A la incertidumbre práctica, en sí misma exigente, se añade así una falta de perspectivas claras que lastra los intentos de mejora y sirve de acicate a los más renuentes. Porque, quizá, cualquier forma de trabajo sea igual de (in)eficaz ante necesidades desconocidas y posibilidades laborales cambiantes, inestables y efímeras. Eso dicen.

Gestionar la incertidumbre, porque cambio se está produciendo y no va a parar de darse, se ha convertido de este modo en una necesidad de primer orden. Y es una obligación de cuantos tenemos otros a nuestro cargo: de los rectores institucionales sobre sus gestores y directivos, de estos sobre los docentes, y de todos sobre los alumnos y sus familias. Formarse y ser supervisados es una tarea conveniente y de alto valor personal y técnico.

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¿Qué elementos básicos debe contar una adecuada gestión del cambio al nivel que sea? Los expertos indican estos rasgos generales.

  • Preguntarnos qué depende de nosotros, cuándo es necesario y posible actuar. Hay que centrarse en lo posible para nuestro rol y en la situación local, establecer formas de actuación progresivas y pautadas, que no generen un estrés inasumible, sean evaluables y celebrables, y conduzcan a logros específicos y a una sensación de éxito. De no ser así, las solicitudes o situaciones de cambio deben apartarse de nuestras miras porque nos hacen perder energía, aumentan ineficazmente nuestra preocupación y nos apartan de lo que podemos hacer y conseguir. La gestión de la incertidumbre exige un humilde realismo.
  • Conocer, aceptar y celebrar lo que se tiene. Se cambia desde donde se está, no desde donde nos gustaría ir. Lo que un lugar es tiene puntos débiles y está amenazado por factores externos, pero también goza de fortalezas y está rodeado de oportunidades. La mejor gestión del cambio se hace desde lo mejor aquí y ahora de lo que somos.
  • Ponernos en la situación de observadores externos mediante las técnicas oportunas que nos permitan distinguir lo importante de lo accesorio, lo realmente preocupante de lo que es incidental, lo que toca el fondo educativo de lo que es un artificio. La gestión del cambio exige una mirada atenta y tiempo de reflexión.
  • Planificar posteriormente líneas de acción que vayan a lo fundamental pero que sean lo suficientemente flexibles para no convertirse a medio plazo en yugos inasumibles. En este ámbito, hay que tener especial cuidado con los mecanismos de control y verificación del plan de actuación: son medios al servicio de un fin superior y no deben suponer un gasto de recursos excesivo e irrelevante. El cambio se parece más a la artesanía que a la fabricación: no hay patrones fijos ni estándares.
  • Entrar en un proceso de aprendizaje multidisciplinar permanente y de diálogo constante. Los procesos de gestión de cambio son colectivos, no pertenecen a una élite selecta. Requieren de aprendizajes técnicos de disciplinas y sectores laborales distintos del nuestro. Otros se han hecho preguntas como las nuestras en otros lugares antes que nosotros y nadie nació enseñado. Para las escuelas actuales, la gestión del cambio implica salir del entorno escolar.
  • Por último, gestionar la incertidumbre supone volver al momento presente como es, aceptando la lentitud, contrariedades y contradicciones del proceso. Uno de los mayores enemigos del éxito del cambio es el perfeccionismo. Lo que se puede cambiar, es obligatorio hacerlo y moralmente inaceptable dejarlo como está; lo que no es posible cambiar, es éticamente positivo aceptarlo y quererlo como es. La realidad está hecha de luz y sombra. Se cambia hacia algo necesario, mejor en algunos aspectos; por eso se cambia; pero surgirán otros problemas y algunos viejos pervivirán. Escolarmente hablando, gestionar el cambio pide no olvidar que el centro de la tarea es la posible mejora del aprendizaje de los alumnos en el mejor contexto de seguridad, bienestar y crecimiento personal que podamos ofrecer, lo que es mucho.
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En los procesos de cambio que están viviendo nuestras escuelas, muchos de ellos derivados de la irrupción tecnológica en la vida cotidiana y el correspondiente cambio generacional, creo necesario que se destinen tiempos específicos a trabajar la incertidumbre y los procesos de cambio no sólo desde las necesidades formativas específicas para afrontarlos, sino desde una vertiente más global y humanística, donde se haga observación en común; se dialogue sobre los miedos, dificultades y riesgos; se analice la marcha de los procesos puestos en marcha; se estimule a la perseverancia, la implicación y la creatividad; se ayude a mejorar el esfuerzo personal y colectivo. En definitiva, donde se trabaje un clima de confianza, unión y horizonte común. Sin ello, la gestión del cambio deviene el esfuerzo de una minoría y no será el movimiento duradero e ilusionante de toda una escuela, su respuesta local adecuada contra la incertidumbre.

Imagen de cabecera: www.panatrack.com

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