Gestión escolar y era digital: el impacto por llegar

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Sabido es que los cambios sociales impactan sobre la realidad escolar con retraso; de forma lenta y parcial, a veces sesgada. En el caso de la avalancha digital, su repercusión ha sido incipientemente didáctica, sólo recogida con criterio en las conocidas TIC o en las propuestas STEM traídas del mundo anglosajón.

Desde el punto de vista del análisis, los más comunes sobre la influencia tecnológica en el entorno escolar se fijan en el impacto producido en el estilo de aprendizaje de los llamados “nativos digitales”, en sus dificultades para comprometerse en tareas que requieren dilatar los esfuerzos y posponer las recompensas, en la falta de atención, la evidente preferencia por la relación a distancia y la multipresencia diferenciada, cuyo fruto parece ser una identidad difusa y dependiente del entorno.

En lo referido a la comunicación exterior, muchos son los centros escolares que se han preocupado por hacer sus actividades visibles y conocidas. El acceso a las redes sociales se ha generalizado, y muchos son los colegios que cuentan con un responsable o un equipo encargado de esta tarea. Pero, en general, esta comunicación no ha logrado sus mejores objetivos, que deberían ser la transmisión de lo más valioso de la actividad escolar. La razón es que los fines de la comunicación digital no han alcanzado y convencido a muchos docentes, reales protagonistas de las mismas, que observan con algo de inquietud y pasmo que aquello que hacen con sus jóvenes y niños sea merecedor de una consideración que trascienda lo anecdótico o familiarmente publicitario. O, al menos, así me lo parece.

En el mundo escolar se ha reflexionado poco, sin embargo, sobre el necesario impacto que los nuevos canales de comunicación, participación, gestión de recursos materiales y humanos, seguimiento y evaluación pueden tener en la dinámica de la actividad de colegios e institutos, en las relaciones laborales y en los mismos organigramas y dinámicas de funcionamiento. En particular, dado que los instrumentos técnicos y dinámicas elaboradas de toma de decisiones han sido poco apreciados en un sector caracterizado por el uso de modelos predominantemente tradicionales y poco innovadores en la gestión, no es de extrañar que el empleo de herramientas digitales para favorecer la reflexión y la toma de decisiones sea si no poco conocido, sí escasamente empleado.

Tiempo tendremos en otras entradas de reflexionar sobre las implicaciones directas de la mentalidad prodigital en el trabajo con equipos docentes. Permítaseme, a modo preliminar, mencionar los cambios más importantes que se están produciendo en otros sectores y que acabarán por incidir en las escuelas más pronto (esperemos) que tarde.

  • La responsabilidad y los procesos de toma de decisiones se están desplazando cada vez más cerca de los lugares donde deben hacerse efectivas. Estructuralmente, las organizaciones de la era digital son cada vez menos piramidales, mantienen vínculos internamente crecientemente entrelazados e interdependientes, basados cada vez más de múltiples pequeños cambios locales que guardan relación entre sí.
  • Todos los liderazgos pasan de ser personalmente convincentes a objetivamente satisfactorios según los resultados. Existen tanto mecanismos para valorar lo realizado de forma habitual y comparable, así como para sondear la validez y posibilidades de las medidas y mejoras que se puedan proponer antes de ponerlas en práctica. Prácticamente, las organizaciones de la era digital son cada vez menos dependientes de los individuos concretos y más de planes de actuación promovidos por equipos de trabajo responsables.
  • La movilidad y la flexibilidad personales y estructurales, las relaciones en red y las sinergias son factores clave del éxito colectivo. Consecuentemente, las competencias ganadas individualmente y las mejoras grupales son transferibles, también externamente. La colaboración, la formación entre iguales, la réplica con pequeñas variantes de actuaciones y modelos exitosos son fenómenos cada vez más extendidos y valorados.

Todo lo mencionado merece una descripción más detallada y una reflexión sobre sus consecuencias escolares. A ello dedicaré sucesivas entradas. Baste por ahora indicar que, de forma similar a la profunda reflexión que debe hacerse entre la relación real que debe establecerse entre el uso de las tecnologías con la didáctica y la metodología, es necesario pensar también en qué puede ayudar la nueva mentalidad digital en la mejora de la toma de decisiones, su implementación y evaluación; en el logro de liderazgos positivos que ayuden a la consecución de los planes establecidos; y cómo pueden favorecer el aprendizaje individual y colectivo, la flexibilidad, el trabajo en grupo y en red, así como un compromiso global que beneficie a la mayoría. En definitiva, en qué pueden incidir en que el futuro sea más humano.

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1 Comentario

  1. A mi me parece interesantísimo las posibilidades que se abren a la participación del alumno en el propio proceso de construcción colectiva, donde ellos los jóvenes y niñ@s se sienten capaces, con habilidades y destrezas a veces superiores a los de los adultos. Se abren alternativas de generar conocimiento y/o cooperar con éxito y creatividad en espacios de diálogo y de aprendizaje más igualitarios, donde la tradicional posición de poder del profesor se desdibuja.Y donde los alumnos ,con sus talentos, pueden encontrar y encuentran una libertad que les permite experimentar, crear y explorarse en un mundo global en el que poder brillar .

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