Me gustaría con este post poder reflejar lo que ocurre durante un proceso especulativo.

Para ello, y dado que hoy 23 de abril es el día de San Jorge, nos fijaremos en George Soros, y así aprovecho para felicitarle.

Supongamos que George Soros, el gran especulador de las finanzas, decide que va a invertir en las acciones de Terra (la filial de Telefónica que protagonizó la burbuja más espectacular que ha experimentado la bolsa española). El 17 de noviembre de 1999 la acción de Terra valía 11,81 euros. Supongamos que Soros invierte una fuerte cantidad de dinero en estas acciones ese día. Al entrar una cantidad importante de dinero obviamente el precio de la acción sube.

De repente, todos los inversores observan una tendencia “al alza” en la acción de Terra (a los especuladores no les importa el precio al que compran, lo que les importa es que, cuando compren, el precio esté “al alza”), así que todos se ponen a comprar acciones de Terra como locos. Naturalment, lo compran un poco más caro que Soros. Y conforme van comprando la acción no deja de subir. Compran porque sube y sube porque compran (esto es la definición de una burbuja).

Al cabo de un tiempo, llegan los que conocemos como “frikis” de la bolsa. Todos tenemos algún cuñado o tío que le encanta esto de la bolsa. El caso es que los frikis del mundo entero se dan cuenta que la acción de Terra lleva subiendo durante bastante tiempo. Y todos se dicen a sí mismos que naturalmente seguirá subiendo. Estos “frikis” compran ya muuuy caro y, conforme compran, siguen empujando el precio de la acción al alza.

De esta forma, solo en tres meses, el precio de la acción de Terra se multiplicó por 15. ¡En tres meses pasó de 11,81 euros a 157,65 euros por acción! ¡Que locura! ¡Vivimos en un casino!

Supongamos que ahora Soros dice “Bueno, ya, ¿no? ¡Vendamos todo!”. Comienza una orden masiva de venta (generando un beneficio desorbitante para Soros, que había comprado a 11 lo que ahora vende a 157) y con dicha venta, al ser tan grande, cambia la tendencia haciendo que el precio empiece a bajar. Al cambiar la tendencia, llega el pánico a los inversores que saben que es el momento de salirse. Como todo el mundo se quiere salir al mismo tiempo, el precio de la acción se desploma. El último en salir lo pierde todo. El precio de la acción de Terra se desplomó hasta los 2,75 euros.

Lo interesante del ejemplo es entender que una persona con mucho dinero puede con una orden masiva de compra comenzar la tendencia de subida del precio. Después vienen todos los demás alimentando la burbuja. Cuando el millonario decide que se acaba la cosa, se sale y la burbuja se pincha. Los más rápidos ganarán dinero, los más lentos perderán hasta la camisa. El millonario se forra siempre.

Esto que hemos explicado con las acciones funciona con cualquier cosa. Se puede especular con la vivienda, con los bonos del estado, con el oro, con las monedas… Incluso funciona con el petróleo, con el trigo, con la cebada, con el maíz, etc… Hoy se puede especular con cualquier cosa.

Los especuladores como Soros están constantemente comprando nuevos activos en cualquier lugar del mundo intentando generar esa tendencia que les hará aún más millonarios.

En la siguiente gráfica podemos ver cómo cada vez que estalla una burbuja comienza una nueva.

gráfico burbujas

Es natural, el dinero que sale de la venta de las acciones de Terra se dedica a la compra de cualquier otro activo generando una nueva burbuja. A los especuladores no les suele gustar tener el dinero “quietecito”. Como vemos en el gráfico, hemos pasado de la burbuja bursátil (Nasdaq) a la burbuja de la vivienda, de esta a la burbuja del petróleo, de esta a la del oro y así sucesivamente…

Pero lo más curioso de Soros es que él es uno de los mayores defensores de la necesidad de establecer una regulación financiera global. Ha escrito varios libros en esta línea. Su mensaje a los políticos es algo así: “Si no reguláis el mercado financiero global, vamos a seguir haciendo lo que estamos haciendo, vamos a seguir especulando y vamos a seguir generando una enorme inestabilidad y ganando cantidades ingentes de dinero”.

En uno de sus libros explica lo que está ocurriendo con el mundo financiero de una manera muy reveladora: Dice que el mundo financiero supuestamente debería funcionar como la cola de un gato, que le permite equilibrarse y caer siempre de pie. El papel teórico del mundo financiero es precisamente ese, asegurar que las inversiones reales se producen en los lugares más oportunos para intentar así asegurar la asignación más óptima de los recursos. Pero hoy, dice Soros, el mundo financiero ha crecido tanto que ahora es como si el gato en lugar de tener una cola tuviera una enorme vela ahí detrás. De forma que ahora ya el gato no cae de pie sino que es arrastrado por vientos especulativos hacia “quién sabe dónde”. El gato naturalmente es la economía real, la realidad de nuestra actividad económica cotidiana, que está siendo conducida por un sistema financiero enloquecido.

El mayor especulador del mundo está implorando que se regule el mercado financiero, en contra de su propio interés. ¿Queda alguien por ahí que siga defendiendo la existencia de este gran casino global?