Sobre generaciones en el espacio digital

Generaciones en el espacio digital

Entre las brumas del horizonte de ese universo que llamamos mundo digital, haciéndose notar cada vez más, comienza a reclamar su sitio una nueva generación de individuos, nueva no porque sea esta la más reciente de todas, sino porque hasta hace poco no hemos sabido identificarla o dotarla de una historia creíble: los Xennials.

Esta generación se caracteriza por ser la última que vivió un pasado analógico y, a la vez, la primera que comenzó a tener contacto con el cada vez más expandido Internet y todas sus relaciones digitales. De este modo, fue esta la generación que supo disfrutar de la música tanto a través de unos walkman como de un reproductor de mp3; que atendía las llamadas de teléfono sin saber quién les llamaba; que comenzó el instituto o la universidad entregando los trabajos escritos a máquina y acabó su periodo formativo grabando esos mismo trabajos en diskettes o incluso cds para entregárselos a sus profesores.

Es esta una generación que se encuentra encuadrada entre la famosa Generación X y los todopoderosos Millenials, asignándoles algunos una pinza de nacimiento entre 1977 y 1983, y ubicada por tanto entre el pesimismo de la generación anterior y la autoconfianza de la siguiente.

Los Xennials reclaman ser reconocidos como una generación de transición, o mejor, como dicen en un breve artículo de El País, como ‘una bisagra única: los últimos y los primeros del gran cambio en la comunicación social’. Y es en este punto de la comunicación donde me gustaría centrar mi reflexión.

Todos nosotros, cuando estudiamos en el colegio o el instituto, tuvimos que hacer un repaso sobre distintas generaciones de escritores, pintores, escultores, etc. Nos aprendíamos sus nombres, su legado y aquellas características que los hacían únicos entre el resto de intelectuales de su tiempo.

La existencia de una generación no tiene por qué generar un sentimiento de pertenencia a ella en los individuos que ‘en teoría’ la integran. El mero hecho de haber nacido en un rango de años no hace que los individuos se sientan identificados con sus ‘coetáneos’. Cada uno de nosotros tenemos nuestra personalidad, nuestro carácter, los cuales nos impiden empatizar con otros en muchos aspectos.

Cuando se hablaba de la Generación X se tildaba a sus ‘integrantes’ de afrontar el futuro de un modo bastante pesimista y de ser un grupo que había perdido en cierto modo la esperanza en el futuro, pero creo que a nadie le cabe duda de que esta generalización es injusta, pues muchos habría que se caracterizarían por su optimismo y su mirada esperanzada. En cuanto a los Millenials, se les califica en muchas ocasiones como auténticos manejadores de todo lo digital, e incluso se les acusa de cierta prepotencia y confidencia en todo cuanto hacen, sin embargo, también los hay a quienes todo esto de lo digital ni les va ni les viene.

Sin embargo, con esto de los Xennials, el cemento que une a sus individuos es un hecho que no podemos negar: tuvieron una infancia analógica y una adultez digital. No hay más. No es una cuestión de actitud ante la vida o el mundo, sino una realidad en cuanto a capacidades de comunicación. Por supuesto, habrá quienes no posean esas capacidades, pero ello no quita reconocer que el haber nacido en una época concreta les permitió colocarse en un momento de la historia único.

Las generaciones, ¿nacen o se hacen?

Todo lo anterior hace que me plantee una cuestión que me genera cierta inquietud: ¿realmente las generaciones tienen una ‘generación espontánea’ que el paso del tiempo permite identificar por su especificidad, o es la sociedad quien está necesitada de reclamos que sirvan de inspiración (o incluso de denuncia) para segmentar de algún modo a las personas?¿Tiene la identificación de generaciones un claro componente historicista o incluso de marketing o es simplemente una necesidad sociológica?

Si es la sociedad y el estado de las cosas las que reclaman identificar ciertos grupos de personas que sirvan para ejemplificar algo concreto, ¿qué estamos esperando para postularnos de una vez por todas a ser parte de esa generación que se caracterice por cuidar de sus semejantes y que luche de manera incesante por un mundo mejor?¿Cuánto más tendremos que esperar a que los medios hablen de ese grupo de personas preocupadas por los demás y por el mundo en que vivimos? Si tanto estamos necesitados de ejemplos en los que vernos reflejados, ¿qué mejor opción que una generación caritativa?

Necesitamos de esa generación solidaria, y sin duda el espacio digital será el medio en el que difundir su leitmotiv. ¿La creamos entre todos?

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