Futurología religiosa

Tertulia promovida por el Arzobispado de Barcelona (21-6-2015).
Tertulia promovida por el Arzobispado de Barcelona (21-6-2015).
Tertulia promovida por el Arzobispado de Barcelona (21-6-2015).

Con motivo de la celebración en 2017 del Vº Centenario de las Reformas religiosas del siglo XVI (creo que el plural es más justo que el singular), se me ha pedido escribir un artículo sobre el panorama actual de las iglesias evangélicas. Acometiendo la consiguiente investigación, me ha sorprendido el gran interés que suscita la ‘futurología religiosa’, o sea, la especulación sobre el desarrollo de las distintas confesiones en el mapa mundial. Y a pesar de la gran diversidad de augurios más o menos estadísticamente sustentados, también me sorprende la coincidencia que hay en profetizar que a lo largo del siglo XXI el cristianismo estará finiquitado en Europa. ¡¡ Y nosotros aquí devanándonos los sesos para mostrar lo que aporta la religión en general, y nuestra fe cristiana en particular, a la sociedad europea !!

Libro de Alister McGrath
Libro de Alister McGrath

Pero todavía me llama más la atención el hecho de que el cristianismo ha estado varias veces al borde de la desaparición en el conjunto de Europa o en partes importantes de la misma. Así lo señala Alister McGrath en su libro The Future of Christianity. En efecto, en el primer capítulo comenta que si hubiera escrito este libro en 1800 habría augurado la caída de la Iglesia Católica Romana bajo el embate de la Ilustración, la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas. En 1900 habría predicho un siglo de oro para las iglesias protestantes históricas en declive tras la Segunda Guerra Mundial. (A pesar de ello, este autor se adentra también en las artes de la ‘futurología teológica’). Otros autores con los que me he cruzado en mi investigación hacen mención de la caída de Roma bajo los pueblos ‘bárbaros`, el genocidio armenio llevado a cabo por Turquía, la URSS y su intento de borrar la religión, etc. Ahora es el turno de la secularización, se supone, como causa del finiquito de las iglesias cristianas en Europa.

Sin embargo, al reflexionar sobre esta especulación a caballo entre la historia y la predicción, me doy cuenta de que lo importante para el cristiano y para la iglesia es tomar conciencia de que su fe y su visión no debe estar orientada a ocupar un lugar más o menos determinante en una sociedad particular o en el mundo entero. Precisamente, cuando los cristianos más nos empeñamos en que la fe cristiana sea considerada parte de una cultura (¿la europea, por ejemplo?), como si tuviera o hubiera ganado méritos especiales para ello, es cuando menos podemos aportar a dicha cultura. En este sentido he descubierto un interesante artículo de Serguei S. Averintsev sobre el futuro del cristianismo en Europa. No, este autor no hace cábalas sobre el futuro, sino pura reflexión teológica (y recuerdo que este autor ha vivido buena parte de su vida y fe ortodoxa bajo el régimen soviético). Así, afirma que posturas como el ‘conservadurismo’ o ‘liberalismo / progresismo’ no son más que pretensiones de ocupar un lugar relevante en una cultura determinada. Escuchémosle:

El profesor ruso de teoría e historia de la literatura, Sergei Averintsev
El profesor ruso de teoría e historia de la literatura, Sergei Averintsev

tanto el conservadurismo como el liberalismo teológicos […] han perdido su razón de ser en la medida en que tanto la una como la otra tendencia son resultado de la desintegración de la vieja cristiandad. El conservadurismo se esforzaría en salvaguardar los viejos vínculos en vías de descomposición, mientras que la teología liberal se dedicaría a liberar la fe individual de esos mismos vínculos. Pero resulta fácil comprender que en la ciudad secular […] el conservadurismo no conserva ya nada y la teología liberal no libera ya a nadie. Aquél se reduce a una nostalgia sin esperanza y éste a un activismo despojado de sentido.[1]

Yo escucho esta cita desde mi proclividad liberal, y sin duda es un mazazo. Cuando menos, tengo que aceptar que mi alineamiento teológico personal y su contraparte conservadora podrían tener más que ver con los últimos coletazos de un cristianismo sociológico en declive que con un «cristianismo convincente». Según este autor, la iglesia:

no tiene por qué ser «conservadora», al menos no más que «liberal» o «progresista»; le bastaría con ser convincente. […] A los jóvenes de valor no hay que ofrecerles un cristianismo confortable, sino un cristianismo exigente. Para ellos, lo confortable no es más que un escándalo.[2]

Y es aquí donde centra su respuesta ‘de futuro’ para la iglesia en Europa. Toda iglesia debe preocuparse y ocuparse fundamentalmente en ser coherente, lo que equivale a ser exigente consigo misma en el seguimiento de su maestro, Jesús. Y todo alineamiento teológico debería dar preferencia a tratar las exigencias del seguimiento de Jesús y no quedarse sólo en explicar cómo entender hoy a Jesús. Seguirán las diferencias, sí, pero quizás entre todas se construyera una iglesia más convincente, como aquélla de la que Tertuliano decía que los cristianos «se hacen, no nacen cristianos», lo que probaba la fuerza de atracción de la iglesia. A partir de ahí, que las estadísticas religiosas evolucionen ‘como Dios quiera’.

 

[1] «L’Avenir du christianisme en Europe» en Christianisme et identité nationale: une certaine idée de l’Europe, Paris: Beauchesne, 1994, págs. 138s.

[2] Ídem, pág. 139.

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