Frida, dolor y creación

En México, esta semana comenzarán a circular nuevos billetes de 500 pesos (23 euros). Llevarán la efigie de Benito Juárez, primer presidente indígena y promotor del Estado laico. En lo personal, prefiero la versión previa que contiene por un lado a Diego Rivera y, en la otra cara, a Frida Kahlo.

Hace poco hablaba con una amiga que quedó maravillada por su visita a La Casa Azul de Coyoacán. Ahí nació y murió Frida. Ahí vivió junto a Diego. La primera vez que fui a este museo, procuré ir solo, para darme el tiempo de disfrutar y observar con minuciosidad todo lo que me interesara de la obra pictórica expuesta y de los detalles de esta emblemática casona. Cuando me ha tocado hacerle al guía de turistas, sin falta acudo a este inolvidable rincón de la Ciudad de México.

Mientras Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, en sus murales, exaltaban un nacionalismo que rescataba lo indígena y, por otro lado, apostaban por una visión utópica de la sociedad al estilo del socialismo de la Unión Soviética, Frida Kahlo pintaba obras de formato pequeño y, más que hablar de sueños colectivos, se centró en lo individual. No expone un futuro ideal que está por llegar. Habla del presente, su presente, su crudo y real presente. Pintó lo que vivió y, más que hablar de un “nosotros seremos”, se enfocó a decirnos: “Esta soy yo”. En este sentido, la obra de Kahlo se adelantó a la cultura millennian del selfie. Se pintó unas 80 veces.

Frida fue hija del fotógrafo Guillermo Kahlo, inmigrante alemán (de origen húngaro) y de Matilde Calderón, nacida en la Ciudad de México. Parece que, ante una posible disyuntiva de identidad, decide asumir y acentuar su raíz mexicana, como podemos ver en su manera de vestir. Este es un rasgo distintivo de Frida, el haberse hecho a sí misma, y el hacerse como ella quiso ser. Su obra y su persona reflejan su autenticidad.

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De niña enfermó de poliomielitis y, en su juventud, un grave accidente la llevó en 32 ocasiones al quirófano. Diego fue un hombre que tuvo muchos ‘deslices’, pero a Frida lo que más le dolió fue la infidelidad con Cristina, su hermana. Y, si a esto sumamos sus tres embarazos no logrados, podemos captar ese hondo sufrimiento que sobrellevó solamente al plasmarlo en lienzos. Esto me recuerda un pensamiento de Søren Kierkegaard, en el sentido de que, al poeta o al escritor, de alguna manera su público desea que sufra, pues cuando sufre es cuando mejor compone. Esta desembocadura creativa podemos observarla en las canciones rancheras, entre más sufre el compositor, más lo patea la musa y escribe más canciones entrañables que a gritos entonarán los mariachis.

En el centenario de su natalicio, en el Palacio de Bellas Artes hizo magna exposición. Tuve oportunidad de asistir. Había tal cantidad de visitantes que era imposible detenerse con calma para observar detalles de las pinturas de Kalho. Eso sí, dediqué largo rato a revisar algunas de sus cartas. Recuerdo la manera como se dirigía a su médico: “doctorcito”. Incluso en sus letras, era ella, así, única y contagiaba calidez y sentido del humor.

En su momento, Frida era conocida como la esposa de Diego Rivera. En la actualidad, fuera de México, Diego Rivera es conocido por haber sido esposo de Frida. Y hace poco escuché que, en una encuesta a nivel mundial, ante la pregunta: “¿Dime el nombre de una pintora?”, Frida era la respuesta más mencionada.

Sus autorretratos, expresan una belleza sublime y un atroz dolor. Sus cuadros son crudos, pero reales. Tuvo todos los atenuantes para vivir amargada, sin embargo, decidió no serlo. Decidió crearse, recrearse, reconstruirse e inventarse. Meses antes de morir, en un óleo donde pintó sandías, en una de ellas, con letras rojas, escribió: “Viva la vida”. Frase que, por cierto, en su visita a la Casa Azul, inspiró Chris Martin, vocalista de Coldplay, para escribir la canción que lleva este nombre. Si bien dejarán de circular esos billetes de 500 pesos, esa mirada profunda de cejas pobladas, seguirá haciéndose presente y encontradiza.

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@elmayo

1 Comentario

  1. Excelente nota, que bien logrado la comparación entre los estilos de Diego y Frida. VIVA LA VIDA!!!!!

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