Invitado por la delegación del Vaticano que presidía el Cardenal Ortega de La Habana, tuve la ocasión de participar en una convención que llevaba por título “Con todos y para el bien de todos”. Con más de 500 delegados llegados desde fuera de la isla y con unos 400 delegados nacionales, Frei Betto tuvo la conferencia inaugural de este evento que se realizó del 25 al 29 de enero en el Palacio de Convenciones.

Para quienes no lo conozcan, Frei Betto es un dominico brasileño que ha publicado numerosos trabajos sobre teología de la liberación y desempeña un papel importante en el contexto cultural iberoamericano. Aunque sus propuestas son muy discutibles cuando se cruzan reflexiones económicas, políticas y teológicas, sus ideas están llenas de una energía, un vigor y una capacidad expresiva que ya la quisieran para ellos muchos intelectuales de las academias occidentales. A esa energía y vigor quiero dedicar este artículo en un momento donde la ausencia de ética y la corrupción parece que tienen la última palabra en nuestros ambientes.

Las palabras de Frei Betto en la inauguración del congreso tuvieron una fuerza expresiva y valor que no dejaron indiferente a nadie. Para que esta energía nos permita cuestionar el aletargamiento, ensimismamiento y perplejidad en la que a veces cae la cultura digital que estamos construyendo, quisiera compartir con los lectores algunas ideas de la conferencia. Me gustaría glosarlas o comentarlas en otro momento pero me voy a permitir trasladarlas a los lectores para zarandear un poco nuestra aletargada comodidad digital. Es más, considero que son importantes para analizar desde nuestros propios ambientes en qué medida la cultura digital empobrece o enriquece lo que llamamos “capital simbólico” de nuestras sociedades.

“Sabemos que en el mundo capitalista, globocolonizado, el desarrollo, como bien analizó Marx, siempre ha significado mayor acumulación de riquezas en manos privadas. Nunca se ha comprendido en función de las necesidades reales de la mayoría de la población. Se abren calles asaltadas e iluminadas en lotes de terrenos vacíos destinados a condominios de lujo, mientras que las clases populares de las periferias de las ciudades no merecen ningún tipo de pavimentación y pasan por ellas canales infectados de desechos humanos…./…betto

…Tal vez el ejemplo más perverso de la lógica perversa que posee el desarrollo capitalista sea el hecho extraordinario de que el ser humano haya puesto los pies en la superficie lunar, a un costo de 6 mil millones de dólares, mientras aún no se ha logrado poner los nutrientes esenciales en los estómagos de millones de niños de la América Latina, Asia y África…

…La razón instrumental de la modernidad fracasó porque cedió al pragmatismo del mercado y se distanció de valores como la ética. En el capitalismo, todo sistema axiológico constituye un estorbo. La “ética” sólo existe como discurso para engañar a los ingenuos, como los “sellos verdes” que enmarcan la propaganda de las grandes empresas que devastan el medio ambiente , como la Compañía Vale, de Brasil, y la Samarco, vinculada a ella, que en noviembre de 2015, debido a la rotura de una presa, ocasionó el mayor desastre ecológico de la historia de Brasil, al envenenar el río Doce, una de nuestras más importantes vías fluviales y causar daños evaluados, como mínimo, en 4 mil millones de dólares…En el mundo capitalista, el desarrollo es un negocio y no un programa para el mejoramiento de la calidad de vida de la población….En el DNA del desarrollo capitalista hay un virus que parce imbatible: la corrupción…/…

…La corrupción no tiene ideología. Se inmiscuye en la derecha y en la izquierda. Es un virus que penetra cuando el revolucionario pierde su inmunidad ideológica. Y eso ocurre cuando se despersonaliza, fascinado por las funciones que ocupa en la estructura de poder. La función se torna más importante que la persona, y esta hace cualquier cosa para no perderla, como un náufrago que se aferra al tronco en medio de la borrasca marina.”

El texto no termina aquí y me he limitado a des-localizar y seleccionar discrecionalmente algunas líneas. En otro momento os haré partícipes de párrafos tan interesantes como estos. Por ahora, bastan estas ideas para analizar no sólo un desarrollo sin ética sino un desarrollo que no siempre cuenta con un capital básico en todo programa de sostenibilidad: el capital simbólico.