François Houtart y la Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad

El 6 de mayo moría François Houtart en Quito a los 92 años. Nacido en Bruselas en 1925, este sacerdote católico dedicó su vida a la transformación social por medio del ejercicio de la sociología aplicada al estudio de la religión, del campesinado, y en las últimas décadas, a la transformación social a través de los movimientos sociales altermundialistas. Era profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina, fundador del Centro Tricontinental y de su revista “Alternative Sud”, secretario ejecutivo del Foro Mundial de Alternativas, miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial de Porto Alegre y presidente de la Liga Internacional por el Derecho y la Libertad de los Pueblos.

Hacia una mundialización alternativa

Su cercanía y compromiso con distintos movimientos sociales en todos los continentes le llevó a promover, junto con otros líderes intelectuales y sociales, el Foro Social Mundial. Se trataba de visibilizar y buscar la convergencia de fuerzas para desarrollar alternativas frente al modelo de desarrollo capitalista en cuanto provoca tanto la crisis ecológica global como la crisis de la mayoría de los pueblos de la Tierra que son subalternizados en este modelo de cultural y económico de desarrollo moderno-capitalista. Quienes son perjudicados y excluidos en este proceso de mundialización del capitalismo son, a su vez, actores de sus propias resistencias y de la construcción de alternativas al modelo hegemónico. Con ese mapa de crisis, de víctimas, y de luchas sociales por resistir y vivir de otros modos posibles y sostenibles, se busca avanzar hacia la construcción de otra sociedad global, de otra mundialización.

Otro orden histórico para los derechos humanos

Pero Houtart sostenía que hacía falta reconocer y sistematizar una guía de orientación sistémica para una mundialización alternativa. Los derechos humanos consensuados internacionalmente desde la segunda mitad del siglo XX no son realizables para las mayorías del planeta. Como cláusula de recapitulación la Declaración Universal de DD. HH. establecía en su artículo 28 que “toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos”. Se reconocía ya en 1948 que los derechos humanos no son realizables sino en el marco de un orden social y mundial que los posibilite. Por ello, necesitamos transitar hacia otro paradigma histórico que supere las contradicciones moderno-capitalistas en cuanto generador del maltrato hacia la naturaleza, de la colonización de las culturas del mundo, y de la desigualdad social en la sociedad global, y permita el disfrute de los derechos humanos y una relación justa y equilibrada con la naturaleza. A liderar la elaboración  de este proyecto de declaración dedicó François Houtart los últimos años.

Proyecto de Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad

En este contexto surge la formulación del Proyecto de Declaración Universal del Bien Común de la Humanidad. Desde los actores subalternizados en la sociedad mundial se trata de conocer las dimensiones de la crisis socio-ambiental, de reconocer los principios generadores de esas crisis, y de encaminar alternativas desde otros principios. Y ello con una visión sistémica e integrada. Por ello, las alternativas en cada uno de los campos estructurales (ecología, economía, organización sociopolítica, cultura) para la vida social han de ser complementarias y coherentes posibilitando, a su vez, los otros campos. Se busca generar un consenso, refrendado en última instancia en el ámbito de la Organización de Naciones Unidas, para reconstruir las bases civilizatorias de los pueblos en el conjunto de la sociedad mundial. Recogemos a continuación los epígrafes fundamentales de este Proyecto. Puede verse el texto completo aquí.

En el campo de la ecología:

Redefinir las relaciones con la naturaleza: de la explotación, como recurso natural, al respeto como fuente de toda vida. Para ello:

Artículo 1 – Establecer la simbiosis entre la tierra y el género humano, parte consciente de la naturaleza.

Artículo 2 – Restablecer la armonía entre todos los elementos de la naturaleza.

Artículo 3 – Cuidar la tierra, base de toda vida física, cultural, espiritual.

Artículo 4 – Regenerar la tierra.

-En el campo de la economía:

La producción económica al servicio de la vida y de su continuidad.

Artículo 5 – Utilizar formas sociales de producción y circulación económicas, sin acumulación privada.

Artículo 6 – Dar la prioridad al valor de uso sobre el valor de cambio.

Artículo 7 – Promover un trabajo no explotado y digno.

Artículo 8 – Reconstruir los territorios.

Articulo 9 – Asegurar el acceso a los bienes comunes y a una protección social universal.

-En el campo socio-político

La organización colectiva democrática como base de la participación.

Artículo 10 – Generalizar la democracia como construcción del sujeto.

Artículo 11 – Establecer relaciones de igualdad entre hombres y mujeres.

Artículo 12 – Prohibir la guerra.

Artículo 13 – Construir un Estado sobre el Bien Común.

Artículo 14 – Respetar los derechos de los pueblos originarios.

Artículo 15 – Aceptar el derecho a la resistencia.

-En el campo de la cultura

 La interculturalidad como dinámica del pensamiento y de la ética social.

Artículo 16 – Promover la interculturalidad.

Artículo 17 – Reconocer el derecho a la información y la circulación de los saberes.

Escribir un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here