Formación-Acción Social y Movimientos Populares con el Papa Francisco

El Papa Francisco nos ha regalado un relevante e impactante mensaje, en su encuentro con los movimientos populares celebrado en Bolivia, durante su visita a la zona latinoamericana. Lo que es clave para una acción-formación social cualificada e integral. Profundizado su enseñanza compartida en el anterior encuentro con dichos movimientos en Roma, en la línea de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), el Papa nos presenta los criterios y líneas para lo que debe ser el constitutivo compromiso social de toda persona y cristiano. Con un método inductivo y evangélico, en el encuentro encarnado entre el Evangelio y la realidad, en el ver, juzgar y actuar en lo real desde la fe, en la línea de movimientos apostólicos-obreros como la HOAC y la DSI.

Una vez más, el Papa analiza y valora el actual sistema e ideología imperante que domina el mundo, el neoliberalismo y el capitalismo, como injusta, inhumana e inmoral en su misma entraña. Es irreformable y hay que alumbrar nuevas alternativas, inspiradas en la ética y en la fe. Ya que cada vez más se produce mayor injusticia social-global y ecológica. En donde unos poderosos y enriquecidos, los poderes y élites económicas, políticas e ideológicas: acumulan y expolian los bienes a los pobres y a la hermana tierra; causando así la destrucción espiritual, social y ecológica. Con esta ideologización neoliberal y el sistema económico del capitalismo que saquea, excluye y mata la dignidad y vida de los pueblos, de los pobres y del planeta tierra.

Frente a todo este auténtico holocausto humano, social y ecológico, las personas, los pueblos y los cristianos no pueden quedar impasibles, cómplices ante tanto mal e injusticia. Ya que esto sería rechazar la vida espiritual y moral, caer en el mal y en el pecado. Hay que comprometerse y luchar por la paz, la justicia con los pobres, por el desarrollo sostenible en el mundo, porque este es el sueño-proyecto que tiene Dios para la humanidad. La dignidad y derechos de las personas, de los pueblos y de los pobres son los derechos de Dios, con su ley del amor fraterno y justicia liberadora que Dios nos regala, que hemos de acoger e ir realizando en la historia. Se trata de un amor y fraternidad solidaria que promueve la justicia en la restitución de la vida, de la dignidad y los bienes que les hemos robado a los pueblos, pobres y a nuestra casa común que es el planeta. El Papa reclama así que se termine con todo este sufrimiento e injusticia que sufren los pueblos, pobres y el planeta, un clamor que llega al Dios de los pobres.

Como se observa, el Papa plantea una ética, una transformación social y una ecología que sea integral, que abarque todas las dimensiones, esencialmente inter-relacionadas, de las personas y de la realidad. Un cambio-conversión personal, de valores y experiencia espiritual. Una transformación de la cultura y estructuras sociales, económicas, políticas, laborales. Un renovado paradigma de sostenibilidad ecológica, para la casa común que es la tierra. Y en este sentido, en la línea de lo que se denomina el estado social derecho-s que es básico en toda realidad, el Papa exige que se asegure la conocida como triple “T”, Techo, Tierra y Trabajo. Con unas instituciones-estructuras, leyes y sistema (social, económico y político): que distribuyan de forma justa los bienes; que se implante un trabajo decente y digno, con justicia y derechos; con una vivienda y hábitat para que toda persona o familia pueda vivir con dignidad. Para un desarrollo humano, social y ecológico. Todo lo anterior ha de hacerse a nivel global, mundial e internacional por la era de la globalización en que vivimos. Y, en definitiva, frente a todo elitismo y paternalismo, los pueblos y los pobres son los sujetos de todo cambio y transformación social, ecológica y espiritual-evangélica.

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