Fidel Castro y la revolución cubana, según Ellacuría

Juan Pablo II y Fidel Castro (1998)

Fidel Castro ha muerto. No toca a  entreParéntesis hacer una valoración de su figura. Pero sí creemos que puede ser interesante ofrecer a los lectores este texto de Ignacio Ellacuría, publicado el 4 de enero de 1979 y titulado “20 años de la revolución cubana”. Es un balance equilibrado que puede dar luz, a pesar de todo el tiempo transcurrido desde entonces.

El 1.° de enero [de 1979] se cumplieron veinte años del triunfo de la revolución cubana. Desde entonces Fidel Castro ha permanecido en el poder. Al conmemorar el vigésimo aniversario, el propio Castro ha lanzado un fuerte ataque contra los Estados Unidos por poner trabas al comercio cubano y a su expansión militar en África, a Egipto por sus intentos de paz con Israel y a China por haberse desviado del dogmatismo soviético. China que acaba de establecer relaciones diplomáticas con Estados Unidos, cosa que Cuba está mendigando en los últimos tiempos, ha contestado a Cuba acusándola de estar sometida al imperialismo soviético y de no ser sino un satélite de la Unión Soviética.

Juan Pablo II y Fidel Castro (1998)
Juan Pablo II y Fidel Castro (1998)

¿Qué hay, sin embargo, tras estos veinte años de revolución?

Está, ante todo, la toma de poder por parte de Castro. Con solo doce hombres refugiados en la Sierra Maestra fue capaz Castro de derrocar el régimen corrupto de Batista. Fue sin duda una gran hazaña, una hazaña heroica. Pero sería un gran error no analizar bien por qué triunfó la revolución confundiendo los dogmas con los hechos. El levantamiento de Castro no fue explícitamente un levantamiento marxista-leninista, de modo que en él pudieron participar muchos elementos no comunistas. No fue un levantamiento contra el imperio yanqui o contra el capitalismo, sino un levantamiento contra la dictadura de Batista. De ahí que lograra un gran respaldo popular. En segundo lugar, Estados Unidos no se opuso a ese levantamiento. No se opuso porque no lo vio como marxista y pro soviético; no se opuso después cuando la famosa invasión de la bahía de Cochinos. Es un error, por tanto, pensar que la experiencia de Castro sea repetible y más, si desde un primer momento se presenta el intento como intento comunista.

Tras la toma de poder, Castro optó públicamente por la solución socialista. No hay actualmente sino dos opciones: la capitalista o la socialista, aunque cada una de ellas tenga subdivisiones. Elegir la solución socialista supuso entregarse de pies y manos a los socialistas soviéticos. Cuba es un país dependiente de la Unión Soviética económica, política y militarmente, como otros países latinoamericanos son dependientes de Estados Unidos económica, política y militarmente. Para entrar en este rumbo socialista contra la resistencia de los Estados Unidos, Cuba tuvo que someterse a grandes sacrificios. Pero estos sacrificios eran necesarios para la reconstrucción socialista del país. Estos sacrificios fueron para todo el pueblo que se sometió a una severa disciplina. Fueron también para quienes no aceptaron el nuevo régimen, sea porque en él perdían sus riquezas, sea porque con él perdían sus ideales. Todavía hoy hay 3000 presos políticos, después de veinte años, aunque van a ser liberados en estos días.

Pero estos grandes sacrificios tuvieron en el breve plazo de veinte años frutos espléndidos. Frutos espléndidos repartidos con bastante equidad a todos los ciudadanos cubanos. Otros países latinoamericanos se han desarrollado también: Brasil, Venezuela, Paraguay en alguna medida, etc. Pero su desarrollo no ha sido distribuido equitativamente: unos pocos se han enriquecido muchísimo mientras que las mayorías siguen empobreciéndose. No así en Cuba. Solo la gente ciega o malintencionada puede negar que Cuba ha erradicado el analfabetismo, el desempleo, la mala asistencia médica, la falta de nutrición infantil, etc. Los niveles educativos y médicos de Cuba han aumentado notablemente. Cuba tenía antes de Castro buenos profesionales, pero eran una pequeña élite. Hoy día en Cuba cualquier hombre del pueblo bien dotado puede llegar a ser un buen profesional.

No hay otro ejemplo similar en América Latina que haya logrado tal desarrollo masivo en aspectos que son fundamentales para la vida humana. Como índice de todo ello puede verse su capacidad militar y política mostrada triangularmente en África y su capacidad deportiva mostrada en cualquier competición, en la que se presenten.

Todo esto se ha logrado con menoscabo de algunas libertades, que ellos llamarán libertades burguesas, pero que son libertades fundamentalmente humanas. No hay suficiente libertad de pensamiento, ni suficiente libertad de expresión, ni suficiente libertad de organización, ni suficiente libertad religiosa. Aunque estas libertades no sean menores de lo que son en la inmensa mayor parte de los países latinoamericanos, son —con todo— falta de libertad y falta importante de libertad. Queda mucho en Cuba por hacer para que sea una tierra plenamente humana, pero Cuba es una tierra latinoamericana donde más y mejor se ha hecho para que la mayoría disfruten de aquellos mínimos vitales que permiten llevar una vida humana.


Texto transcrito por el Departamento de Filosofía de la Universidad Centroamericana (UCA). Archivo Ignacio Ellacuría (AIE), caja 9, carpeta 35, n.° 18. Publicado sin firma en Rodolfo R. Campos (editor), El Salvador: entre el terror y la esperanza: Los sucesos de 1979 y su impacto en el drama salvadoreño de los años siguientes, San Salvador, UCA Editores, 1982, pp. 10-12.

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3 Comentarios

  1. Descalificar un texto tan bueno solo porque es de 1979 es un argumento tan malo que obvia una discusión muy rica de lo que desarrolla Ellacuría.

  2. 1979… ya ha llovido desde entonces. Igual EntreParentesis si podría hacer un balance que vaya un poco más allá que este texto que tiene 36 años…

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