¿Podría existir una especie de FOMO escolar?

Cuando la necesidad escolar de estar en las Redes se descontrola

FOMO (acrónimo de Fear Of Missing Out) es el término empleado para referirse a las personas que temen perderse algo en las redes sociales, esa extensión para algunos inevitable de la vida real. Los que sufren este síndrome necesitan estar constantemente conectados y consultan continuamente los distintos canales de comunicación digitales por temor a perderse algo interesante, a quedar al margen de comentarios y eventos, o a que los demás puedan estar haciendo algo más interesante o divertido.

El deseo de estar al corriente de todo y de estar a la última, no son una novedad. Y, desde siempre, han requerido de del correspondiente exhibicionismo y búsqueda de protagonismo de otros. La diferencia está en que las nuevas tecnologías nos proporcionan los medios necesarios para hacerlo de forma rapidez, con imágenes o vídeos que muestran con simplicidad e inmediatez lo que queremos contar. Las Redes Sociales permiten a cualquiera mostrar la propia realidad y compararla con la de otros en tiempo real; algo que, llevado al extremo, es a su vez la forma recíproca de FOMO, la del temor a quedar al margen por no ser lo suficientemente visible en el mundo virtual.

También las empresas e instituciones pueden padecer una suerte de FOMO organizacional. En un mundo competitivo en el que las ofertas se multiplican y los estímulos son variados, el deseo de contar con una notable visibilidad puede llevar a extremos discutibles, desde el publicitarse siguiendo estrategias agresivas o extravagantes en la Red, la necesidad enfermiza de dejar constancia de cuanto se realiza, hasta la construcción de una imagen tan retocada que no coincide con la realidad.

Para el universo escolar, la presencia de las Redes Sociales ha abierto la posibilidad de aumentar el conocimiento público de la tarea que se realiza; de pregonar los logros y ventajas de la propuesta educativa, de las instalaciones y servicios; y de mantenerse en permanente estado de comunicación con familias y allegados de otro tipo. Mantener viva la presencia de un centro educativo en las Redes es una buena estrategia de comunicación y marketing. Esta se acrecienta en la temporada en la que los padres de posibles alumnos comienzan a buscar el lugar donde estudien sus pequeños. En España, por estas fechas.

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Sin embargo, varios son los riesgos que acechan a un centro escolar cuando quiere hacerse visible en las Redes:

  • Confundir la finalidad de la exhibición pública de la vida escolar, que debería ser la de mostrar realidades tangibles y constantes del día a día, con una permanente llamada de atención sobre lo más destacado o señero. Un colegio que cae en la tentación de mostrar exclusivamente lo más divertido, lo llamativo o lo excepcional, oculta o vela a los que se asoman a sus plataformas en las Redes esa rutina que es la que permite formar real y adecuadamente a los niños y jóvenes. Y oculta que sólo ella permite dar consistencia a lo ocasional y hace que resalte lo poco común.
  • Inclina a dar una imagen despersonalizada del centro, como mínimo. Cuando se extiende de forma acrítica la sensación de que sólo se está adecuadamente presente en las Redes si se muestran aquellas cosas que están más en boga (bilingüismos, innovaciones, accesos a actividades premium, distinciones, etc), un colegio puede estar tentado de dar más visibilidad a unas actividades sobre otras, e incluso a primar su realización en detrimento de otras y del adecuado equilibrio entre saberes y formas de adquirirlo que es necesario para una formación integral de los más jóvenes.
  • Presiona a los encargados de comunicación y a docentes a que sea prioritario dejar constancia de lo que se realiza, y urge a hacerlo de forma no siempre bien reflexionada. La rápida publicación antes que los ecos se apaguen, la simplicidad del mensaje y la posibilidad de que el vehículo seleccionado sea llamativo más que significativo puede llegar a contradecir el motivo e incluso el espíritu con el que se han realizado las actividades. Y acaba por convertirse en una prioridad más, cuando en realidad no siempre lo es.
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El FOMO como temor a quedar fuera de onda debe ser combatido por las escuelas en su presencia en las Redes. En mi opinión:

  • A través de una línea de comunicación que subraye sistemáticamente los valores y fines institucionales, su imagen de marca. El subrayado de aquello a lo que se da publicidad debe hacerse sobre lo que el colegio pretende que logren sus alumnos más que lo que espera el potencial mercado de seguidores o se lleva.
  • Hay que establecer adecuadamente las prioridades tanto sobre lo que es adecuado publicar como sobre los momentos para hacerlo. Dosificar la presencia mejora la visibilidad. Mostrar lo que tiene calidad, aunque no sea tan visible, concluye por dar una imagen de seriedad y profundidad institucional inigualable.
  • Hay que dar cabida a lo cotidiano o menos reseñable. Un centro escolar debe educar a sus seguidores mostrando la nobleza, utilidad y profundidad de lo que se hace todos los días y es menos visible. Un colegio que educa en valores debe apostar por huir de la fatuidad, el postureo y la crónica fácil.
  • El análisis y la reflexión deben estar presentes en la presencia escolar en las Redes Sociales. Los seguidores suelen ser familias, exalumnos, alumnos y allegados, que esperan, aunque no lo expliciten, que forme cuanto haga el colegio. Y comunicar puede ser una manera de formar tan útil como otras, aunque tenga que hacerse con menos profundidad y extensión.
  • Por último, debe fomentar una sana relación con el mundo virtual, promoviendo el uso adecuado de la Red tanto en sus contenidos como en su presencia, para ayudar a evitar los efectos nocivos del FOMO.
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Colegios en las Redes: sí, por supuesto. Pero dentro del marco general de su existencia: la formación integral de los alumnos y el adecuado acompañamiento a sus familias. Y siempre con los ojos y oídos bien abiertos a lo que transmiten los otros canales, los de siempre, para no contradecirse.

Foto de cabecera: https://static.pexels.com/

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