Evangelizar en YouTube – 10 buenas prácticas

Ávila acoge el I Encuentro de YouTubers Católicos. De fondo late la pregunta sobre lo que la Iglesia tiene que aportar al mundo, con sus nuevos lenguajes. En su momento la Iglesia supo reconocer que las piedras hablaban y surgieron catedrales, y que las bibliotecas acumulaban lo que se sabía y lo que iba y deseaba saber… ¿Por qué ahora surgen tantas reticencias? Evangelizar en YouTube es hoy una pregunta esencial, una oportunidad única que no estará ahí para siempre. Conviene plantearse con seriedad quién está dominando la opinión de los jóvenes.

De primeras, se intuye un cierto complejo que tiende a ser compensado muchas veces con miradas autorreferenciales y con un ranking propio de contenidos, personas y propuestas. A todas luces, y a la vista de todos, queda muy patente que la Iglesia tiene serios problemas para hacer llegar lo que internamente se considera LA BUENA NOTICIA, la mejor de las noticias posibles, no pocas veces recibida como un mensaje obsoleto, caduco y carente de vida. Es el lastre del medievo y la caducidad lo que parece que no conseguimos como cristianos sacudirnos de encima. La tentación de “hablarnos a nosotros mismos” estará siempre presente. Evangelizar en Youtube es otra cosa. ¿Qué puede ser?

  1. Escuchar y acoger. Escuchar de corazón, acoger de verdad. Comprender por qué algunas personas dicen lo que dicen, cuentan lo que cuentan, se muestran heridas. Bajo el peligro de creer que la gente habla siempre por hablar y movida por prejuicios, uno se sorprende cuando se conoce a personas concretas con historias concretas de sus heridas con la Iglesia. La primera buena práctica en YouTube que propongo es ejercer ese papel humilde de quien comenta vídeos de otras personas con caridad, escucha la respuesta y es capaz de dar un paso más allá.
  2. Potenciar YouTubers Católicos con capacidad para hacer (1). No todos tenemos que llegar a ser grandes YouTubers, pero podemos difundir y colaborar activamente en la expansión y crecimiento de otras personas con capacidad para lo primero. Mi requisito clave sería no potenciar cualquier YouTuber que se presente como católico y muy católico, sacerdote y muy sacerdote, incluso obispo y muy obispo. La cuestión es que en la red, como en la vida, también algunas personas se sitúan en esta frontera representando a todos. En este sentido, evangelizar también será dar impulso y formar parte activa de grandes referentes de la comunidad cristiana, con capacidad y atractivo suficiente para asumir con responsabilidad esta misión. ¿Para cuándo un “ministerio digital”? ¡Tiempo al tiempo!
  3. Testimonio (cuidado) de vida. No pocos comenzaron así su canal, abriendo parte de su vida para dar testimonio con ella. Testimoniar es hacer de lo propio invitación para otros; en el fondo, una pregunta sobre la felicidad, el amor, la vida, el sacrificio. El canal tiene entonces un claro protagonista al que le suceden cosas y provoca que le sucedan. Es una hermosa llamada, siempre y cuando tenga algo atractivo. Quizá de la cotidianidad se puede sacar mucho más de lo que pensamos.
  4. Colaboraciones. Triunfan en la red. Canales con cierto vigor y presencia, con una comunidad fiel, que unen por un momento sus experiencias para dialogar a través de ellas juntos. Entonces el youtuber aparece en el canal de otro y con esa presencia busca reclamar atención sobre el suyo en una comunidad que probablemente no llegaría a conocerlo de otro modo.
  5. Video-Reacciones. Se han puesto de moda en ciertos canales y tienen gran acogida. Sobre todo cuando se hacen con respeto y llaman la atención, no sólo de la comunidad del youtuber que reacciona, sino de la persona que hizo el primer vídeo. Es una oportunidad, al tratar ciertos temas delicados y con mucho potencial personal, de llamar la atención sobre otros, de comprender y sorprender con la respuesta. ¡Esta es la oportunidad! ¡Responder desde la comprensión y la cercanía, sobre todo cuando lo que se espera por parte de muchos es el juicio! ¡La fuerza de la misericordia!
  6. Canal de retos. Los más jóvenes pasan mucho tiempo viendo canales dedicados a retos, en los que los protagonistas crean situaciones un tanto absurdas, para muchos graciosas. ¿No decimos que los cristianos vivimos bajo el signo del “reto” continuo? ¿No se puede tomar como modelo? ¿Un canal de jóvenes que se retan mutuamente, que retan a otros, quizá compañeros o familiares?
  7.  BookTubers. Básicamente, compartir lecturas con otros, con cierta gracia. Entre los lectores más jóvenes, y no tan jóvenes, algunos son auténticas estrellas mediáticas. Ofrecen a través de su experiencia y pasión orientaciones y selecciones de todo tipo de libros, que por otro lado moldean los gustos y los intereses de los más jóvenes. Las editoriales saben bien del impacto que tienen sus opiniones. ¿No es una buena oportunidad para evangelizar implícita y explícitamente? ¿No sería un canal que comunicase pasión por valores y búsquedas religiosas?
  8. ProfeTubers. Vuelvo otra vez a los más jóvenes. Si sois padres o profesores, ¿no sabéis que vuestros alumnos ven muchos videos sobre cualquier asignatura? Ninguna de estas materias y contenidos son, por sí mismos, tan objetivos que no haya en su transmisión una visión del mundo, de la persona o del momento. Canales de ciencia, de historia, de filosofía, de biología, de economía en los que se va inevitablemente siempre más allá de los contenidos concretos.
  9. ¿Tus preguntas valen para algo? Google es el gran buscador, pero cada vez se busca más y más en YouTube. No sólo para tutoriales, sino para todo. Para cualquier cosa hoy una de las primerísimas fuentes de información entre los más jóvenes es YouTube (cuando no la única). Una buena experiencia es trabajar un canal que conecte con sus cuestiones y sepa adelantarse. Por su misma esencia será un canal siempre vital y joven…
  10. Crear comunidad en el canal. Uno de los grandes retos de YouTube, a diferencia quizá de otras redes sociales, es la dificultad de generar esta comunidad que dé relevancia a los contenidos que se publican. Además, es mucho más costoso tanto en medios como en implicación personal. En otras redes se puede usar contenido ajeno, mientras que evangelizar en YouTube supone crear y crear novedad continuamente. De ahí que en todo vídeo de un youtuber se hagan permanentes referencias a la suscripción, a compartir, a darle a “like”… ¡Es necesario! ¡La comunidad debe mantenerse fuerte y el youtuber ejerce ese papel aglutinante! Un reto es, por tanto, no sólo implicar unidireccionalmente, sino dedicar espacios a devolver gratitud y hacer participar a esa comunidad: bien enviando vídeos que se comentan, bien comentando en vídeos los propios comentarios… ¡La comunidad (digital) es esencial en esta vida!
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