Eternamente agradecidos por Miguel

[Por Charo Paradinas y Rafael Gómez]

El final de esta historia es feliz, muy feliz. Miguel, nuestro hijo, ya está en casa y podemos disfrutar de todos esos momentos con los que soñábamos al casarnos. En este caso, sin lugar a dudas, la realidad ha superado la ficción. A pesar de sus escasos 60 centímetros, Miguel es el generador de amor incondicional y absoluto más potente que hemos conocido en nuestros 36 años. Las emociones que nos está haciendo sentir nos hacen estar inmensamente agradecidos.

Y si bien hasta aquí todo suena de lo más normal en unos padres primerizos, el hecho de que Miguel haya llegado a nuestras vidas mediante un proceso de adopción, hace que estos sentimientos de agradecimiento sean especiales.

En primer lugar, queremos dar las gracias al equipo que integra la Dirección General de la Familia y el Menor de la Comunidad de Madrid. Y es que hemos de gritar a los cuatro vientos que este organismo funciona con plena integridad, respetando en su máxima expresión los criterios de neutralidad, imparcialidad, transparencia y eficacia, que tanto demandamos los ciudadanos hoy en día a todo lo que se deriva del estamento público.

Nuestro agradecimiento a este organismo va más allá, pues no en vano, todo el trabajo lo desarrollan con la sensibilidad que este tipo de procedimientos necesita, siendo permanentemente accesibles y serviciales ante la impaciencia y nervios de los adoptantes.

En resumen, este organismo es la combinación perfecta entre profesionalidad y humanidad.

En segundo lugar, están los héroes anónimos de toda esta historia. La Familia de Urgencia. Matrimonios que, con la vida totalmente encauzada, deciden voluntariamente hacerse cargo de los bebes o niños desde que comienzan a depender de la Comunidad de Madrid hasta que encuentran acomodo entre los adoptantes. El objetivo de esta figura es que el menor pase el menor tiempo posible en un centro de menores y, por el contrario, pase el mayor tiempo posible en un entorno familiar. La familia de urgencia no podrá volver a tener contacto ni con el niño ni con la familia adoptante, y en ocasiones el periodo en el que los niños permanecen con estas familias es amplío, por lo que los lazos de afectividad son fuertes. En nuestro caso era un noveno “hijo”.

El esfuerzo de estas familias es un gesto de infinita generosidad y además con dosis de gran responsabilidad. Se hacen cargo del menor como si de un hijo propio se tratara realizando todos los trámites y cuidados, sin escatimar esfuerzo alguno. Estas personas, con un corazón que no les debe caber en su caja torácica, son absolutos desconocidos para muchos y raramente la prensa los encuentra interesantes.

El proceso en sí es apasionante y emocionante. Cuando te llaman para la última reunión, donde te informan que “¡al día siguiente vamos a ser padres!”, que en 24 horas…. ¡ya! ¡ves que el túnel se ha terminado! Esa noche no se duerme, todo son preparativos, pero sobre todo son preguntas, curiosidades, averiguaciones, suposiciones, etc. Y lo que con amor se fabrica, triunfa. Efectivamente, al día siguiente, la conjunción es total: en una sola sala se unen los técnicos de la Comunidad de Madrid, la familia de urgencia, los padres adoptantes… Y en el centro de todo, el pequeño Miguel. No cabe más, los sentimientos a flor de piel, pero sobre todo humanidad al 100%. Y claro está, todo ello desemboca en que, como cualquier padre y madre, estamos muy agradecidos a la Vida por este regalo. Tras sufrir negativas y frustraciones, el regalo de Miguel es el motivo por el que estaremos eternamente en deuda, jamás en la vida podremos corresponder lo infinitamente agradecidos que estamos.

Ya lo avisamos, el final es feliz, pues aunque a veces sigamos sin creérnoslo, ¡Miguel ya está en casa!.

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3 Comentarios

  1. Soy mexicana y también mamá adoptiva. El proceso es igual de emocionante y amoroso en todas partes. Felicidades. Un abrazo

  2. Muchas felicidades, Charo! Coincido contigo en todo lo que comentas respecto a la tranquilidad que se siente al trabajar con el departamento de adopción de la CAM. Nosotros estamos esperando esa llamada mágica…

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