Estuvimos en… ¿Hacia dónde va Europa?

El lunes 14 de noviembre asistimos a una de las Conversaciones organizadas por la Fundación Castroverde en Madrid. De esas Conversaciones se nutre la revista Crítica para enfocar el tema central de algunos de sus números. Una excelente revista que recomendamos a los visitantes de entreParéntesis, por cierto.

En esta ocasión el tema central fue Europa, un asunto últimamente muy de actualidad (“discutible y discutido”, que se decía otrora), objeto de sucesivas crisis en torno a Grecia, los refugiados, el Brexit, Trump ahora… Concretamente, el tema de la mesa redonda fue “Europa, ¿hacia dónde vas?

Camino Cañón, directora de la revista Crítica, introdujo a los ponentes en una mesa redonda moderada por Joaquín Campos.

La primera presentación corrió a cargo de Francisco Aldecoa, catedrático de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, conocido europeísta que ha participado en diversas instancias de la construcción europea desde ámbitos académicos y de la sociedad civil. Aldecoa propuso que el proyecto de Europa se orienta a una federación, y que se han dado pasos muy significativos en esa dirección durante los últimos años, incluyendo el refuerzo de la legitimidad democrática de las instituciones políticas de la Unión: el Parlamento y la Comisión Europea.

Aunque hay muchos defectos, que se han observado por ejemplo en el mal manejo de la crisis de los refugiados, la dirección de conjunto es inconfundiblemente positiva. En ese sentido, sostuvo vehementemente la necesidad de no limitarnos a comparar lo que vemos con algún ideal de integración europea, sino también con lo que teníamos hace diez años. Cuando se hace así, se notan progresos de gran escala, que señalan una voluntad inequívoca. El Brexit constituye para él una oportunidad, al prescindir de un socio que venía bloqueando tanto como podía el camino de la cesión de soberanía de los países (una idea que ya sostuvimos aquí inmediatamente después de la votación en Gran Bretaña); y también lo es la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos, que amenaza con reducir el paraguas americano sobre la defensa europea, y abrir el espacio al progreso de una Defensa común europea, que ya va en marcha.

A continuación, Cristina Gortázar, profesora titular de la Universidad Pontificia Comillas y directora de la nueva Cátedra de de Refugiados y Migrantes Forzosos en esa casa, hizo una exposición crítica sobre la manera en que Europa ha mostrado retrocesos en la defensa de los Derechos Humanos de los solicitantes de asilo en la reciente crisis de refugiados, donde algún país como Hungría se ha negado a tomar su cuota, la mayor parte de ellos (muy destacadamente España) han incumplido por mucho sus compromisos, se han erigido nuevas barreras a la libre circulación, se consideran propuestas de mera asignación numérica sin tomar en cuenta los factores personales que podrían favorecer la integración…

Esta es una crítica de fondo, puesto que la crisis de refugiados originada por la guerra en Siria constituye el mayor desafío de Derechos Humanos desde que existe la Unión, y en ella Europa ha demostrado no estar a la altura de sus propias declaraciones en materia de derecho de asilo, tratamiento de las personas, etc. A ello debe sumarse los acuerdos que vienen negociándose, o ya se han negociado, con diversos países muy pobres de África y de Asia, donde la ayuda económica se condiciona a la contención en sus fronteras de sus potenciales migrantes, y a la recepción de vuelta de cualquiera que llegue a la Unión Europea proveniente de esos países.

Finalmente, Carmen Aragonés, de Cristianos por Europanos describió una crisis de los principios, los valores y las políticas que sustentan el proyecto europeo. Esa crisis se ha manifestado no solo en el Brexit sino también en la fragmentación de fondo entre los países del Norte y del Sur de Europa sobre el manejo de la crisis económica; y entre los del Este y los del Oeste en torno a la crisis de refugiados. Se detecta una tendencia a la renacionalización de las políticas, la aparición de populismos, la deslegitimación democrática de las instituciones europeas (aunque menos que las nacionales, que están peor), y en general la desorientación general del proyecto.

Las posiciones de las dos últimas ponentes eran claramente mucho más pesimistas que la del primero en su evaluación del estado y el proceso actuales (no en su compromiso con la mejora tanto funcional como de fondo de la Unión) . Eso dio lugar a un debate muy vivaz, en que hubo espacio para la participación del público.

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