El miércoles 16 de diciembre nos sumamos a unas doscientas personas que se reunieron en el Casino de Madrid, con un doble objetivo entrelazado: la presentación del Informe España 2015, que anualmente publica la Fundación Encuentro, y el homenaje a su fundador y presidente, el P. José María Martín Patino, fallecido en el pasado mes de marzo.

El acto comenzó con unas palabras del actual presidente de la Fundación, el también jesuita Jaime Oraá, glosando la figura de Martín Patino y su proyecto vital al servicio de la reconciliación y el diálogo, vocación particular que experimentó con nitidez en el contexto de la preparación inmediata a su ordenación sacerdotal. Oraá se detuvo en las actividades con las que  arrancó su trabajo la Fundación Encuentro, en 1985: los encuentros en régimen interno, de día y medio de duración, con unas treinta personas de distintos campos de especialización (se realizaron más de veinte, entre 1985 y 1992); los almuerzos de trabajo, con media docena de personas, para abordar cuestiones polémicas y delicadas; el servicio de documentación, que publicó 161 cuadernos de importancia capital en el proceso de unión con Europa; la Declaración Conjunta en favor de la Educación, de 1997; y, entre otras iniciativas, el hoy asentado Informe España.

El director de la Fundación y fiel colaborador de Martín Patino durante tres décadas, Agustín Blanco, dio paso a las siguientes intervenciones, seis, breves y ajustadas, que fueron mostrando otros tantos aspectos de la vida y la obra de José María Martín Patino. La presidenta del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad, Paquita Sauquillo, se centró en los tiempos de la transición democrática y en la importancia de impulsar una presencia pública, comprometida y plural de la Iglesia, que incluía a los cristianos que militaban en partidos de izquierda.  En segundo lugar, Fernando Manero, Catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Valladolid, subrayó la importancia de Castilla y León (concretamente, Salamanca, Valladolid y Zamora) en la vida de José María y, al mismo tiempo, la relevancia de Martín Patino para esa comunidad autónoma, que fue reconocida con el Premio otorgado en 2010. Allí, a nivel local, pudo también plasmar los principios que guiaron su vida en el ámbito estatal. Dos ejemplos concretos lo muestran: la concertación institucional para impulsar el desarrollo regional y el pionero estudio sobre el impacto de la Comunidad Económica Europea en Castilla y León.

Gerardo Meil, catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid, habló como un colaborador habitual en varios de los anuales Informes España, esta vez con un estudio sobre los retos del sistema de pensiones en nuestro país. El director del Instituto de Educación Secundaria Rosa Chacel de Colmenar Viejo, Carlos Arrieta,  narró los orígenes del actual Foro de Experiencias Pedagógicas, impulsado por Martín Patino con un carácter pionero, ya en la década de los años 1990, y abordando las cuestiones de fondo a la par que las puramente prácticas: a la revolución tecnológica debía acompañarla una profunda evolución en los procesos de aprendizaje, centrados en la relación docente-estudiante. El alcalde de Monleras, en la zona salmantina de las Arribes del Duero, Ángel Delgado, presentó el Proyecto Raya Duero, surgido ya en este siglo XXI, para superar la brecha digital y permitir el desarrollo local a través de la tecnología informática.

Cerró el turno de exposiciones el rector de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, el jesuita Julio Martínez, que es también patrono de la Fundación Encuentro. Su alocución permitió entender mejor la obra externa de José María Martín Patino, desde su vida interior: su ser jesuita (“mi inserción en el mundo”, decía José María); desde su espiritualidad ignaciana; desde su hondo sentido de misión; desde su llamada concreta a ir a las fronteras, difíciles e importantes; desde su apostolado de diálogo y consenso; desde el principio de la inculturación, en una sociedad cambiante como la que le tocó vivir. En definitiva, estas claves hacen más clara la necesidad que sentía Patino no sólo de “entender lo que nos pasa”, sino también de “hacer algo digno con lo que nos pasa”.

Ese es el reto y la tarea que nos lanza. En ello estamos, y desde entreParéntesis nos sentimos estimulados e impulsados para, humildemente, recoger parte del testigo de Martín Patino y seguir dialogando en las fronteras.