¡Cómo está el patio, Serapio!

Tiene el neonato poco menos de quince días, le quedan por delante casi trescientos y es absolutamente cierto que en 2017 no nos vamos a aburrir.

Es más, con la que se nos viene encima, casi le entran a uno ganas de ponerse a rezar de manera compulsiva para que Dios Nuestro Señor nos eche un capotillo… porque el patio anda, más que revuelto, trastocado. Véanse, si no, algunas incógnitas que habrán de quedar despejadas a lo largo del año -¡ojalá que para bien!-; y que, de momento, rebus sic stantibus, son capaces de meter miedo al cuerpo del diplomático más templado y mejor curtido, o  de  acongojar al menos atribulado de los observadores.

¿Qué nos deparará el ínclito Donald Trump, a punto de recibir la investidura, el próximo día 20 de enero? ¿Qué pasará por su cabeza cuando –seguro que con toda sinceridad- jure cumplir fielmente con las funciones ejecutivas del cargo de presidente de los Estados Unidos e implore a Dios para que lo ayude a conservar, proteger y defender la constitución de su país? Las palabras son rotundas; las frases, altisonantes; el lenguaje, campanudo… Pero, la ipsissima mater agni está en saber qué entiende cuando dice lo que dice, el que lo dice. El habla no es un mero  flatus vocis: siempre transmite  ideas y consignas para la acción.

¿Va a poder António Guterres izar con gallardía la bandera de las Naciones Unidas, en estos momentos de crecido nacionalismo  particularista y de desafección por las iniciativas multilaterales? Porque, debe quedar claro, la globalización, como oportunidad para mejorar la vida de la gente, corre el peligro de descarrilar sin este tipo de instituciones… La paz, lo mismo: Frenar la carrera armamentística, resolver crisis como la de Siria, conjurar escenarios dantescos como un posible conflicto nuclear iniciado –tal vez- desde Corea del Norte … son impensables sin esta especie de plataforma político-diplomática. Por ello, mucha suerte va a necesitar el ex primer ministro de Portugal –por muy perro viejo que sea y por bien que se las sepa- para descentralizar una gestión súper burocratizada y, sobre todo, para convencer a Donald Trump de que, precisamente, “conservar, proteger y defender la constitución de los EE.UU.”… pasa por no dejar de financiar generosamente a las Organización de las Naciones Unidas. Don António, que você tenha muita sorte e Deus o ampare!

Y ya por aquí, por la parte más cercana: ¿Cómo pilotará doña Theresa May el Brexit? Ya tenemos fecha fijada: El 31 de marzo activará el artículo 50 del Tratado de la UE, con lo que dará el banderazo para la desconexión. ¿Qué resultados va a tener? Chi lo sa? Quiero confiar en que mi hija Bárbara pueda seguir trabajando de boticaria en Exmouth sin mayor problema… Pero, ya digo: quiero creerlo… porque saberlo nadie lo sabe. ¿No le resulta emocionante, lector amigo?

Pues: ¿Y del referéndum de septiembre Cataluña? A ver si ahora, convertida en nueva república, no van a poder cantar nunca más aquélla tan bonita que decía: “de Cataluña vengo de serviré al rey”. Sería una lástima. Y además, en el pecado llevaríamos también la penitencia, porque dejaría de tener sentido no sólo querer “ser tan alta como la luna”, sino incluso aspirar a algo un poquito retador.

Para dar otro brochazo a esta agenda, debiéramos tomar nota de citas electorales. En España -¡menos mal!- parece que esta vez nos libramos… Aunque , como digo, uno nunca sabe…

-¡Divertido!, ¡emocionante!, ¿Verdá usté?…

-Ya lo creo, compañero: ¡Muy conmovedor y la mar de ameno!

Pues, verá, aparte de las elecciones que habrán de ser  convocadas en Irán para el 19 de mayo y en Kenia para el 8 de agosto, en Europa la cosa pinta en bastos.

El 15 de marzo votan los holandeses. Como gane Geert Wilders, presidente del Partido por la Libertad, populista y euroescéptico, al roto inglés se le sumaría el descosido de los tulipanes. Pero es que hay más: El 23 de abril, doña Marine Le Pen podría merendarse a monsieur François Fillon… con lo que ello habría de significar en la reconfiguración de Europa. Y por si la cosa no estuviera lo suficientemente enrevesada, recordemos que frau Merkel, que en estos momentos es la líder europea más veterana al frente del gobierno, no tiene garantizada la reelección, en una Alemania dividida por causa de la política que doña Ángela tiene con los refugiados.

Ahora: Por mi parte –otra vez, quiero pensar- que, como Europa subsista en 2017, vamos a salir todos muchísimo más reforzados y en 2018 no habrá quien nos pare en la aldea global…

-Y si no, ¡al tiempo! ¡Y que no decaiga!

-Dios dirá.

 

Compartir
José Luis Fernández Fernández
Doctor en Filosofía (PhD) y Máster en Administración y Dirección de Empresas (MBA). Es profesor Ordinario en la Facultad de CC.EE. y EE. (ICADE) y está al frente de la Cátedra de Ética Económica y Empresarial desde el año 2003. Fue presidente de EBEN España entre los años 1993 y 2007. Es Fellow de la Caux Round Table y entre los años 2000 y 2003 fue Vicerrector de Relaciones Internacionales y Extensión Universitaria de la Universidad Pontificia Comillas. Ha escrito varios libros y múltiples artículos.

2 Comentarios

  1. ¡No sabe usted cuánto le agradezco el comentario!
    Pensaremos sobre el punto.
    Muchas gracias.

  2. Leyéndole de nuevo, doctor Fdez. me recuerda aquella baldosa colgada en un ESTANCO que rezaba: EN ESTE LUGAR SE PERMITE FUMAR Y QUE SEA LO QUE DIOS QUIERA.
    No le busque más profundidad al comentario. Para mí vivir el presente es muy importante y me pregunto cómo seguir haciéndolo en el Futuro. Un futuro cada vez más incierto…. Y le pregunto:
    ¿Como seguir trabajando en un entorno cada vez más CAÓTICO?
    Espero que este comentario sirva para sugerirle materia para una nueva entrega, un saludo.

Escribir un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here