¿España Secular? Religiones en público

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                Cada cierto tiempo resurge la discusión sobre el lugar de las religiones en la sociedad española. ¿Deben tener presencia o no en el espacio público? ¿Cuál debe ser su relación con el Estado? ¿Se debe enseñar religión en los colegios públicos? Frente a estas preguntas se suele afirmar –como si se tratara de un comodín que resuelve todo- que la sociedad española es una sociedad secularizada. Y es verdad: la sociedad española tiene mucho de secular. Pero el problema se complica, como todo en la vida, cuando preguntamos qué significa o de qué se trata esto del secularismo. Veamos esto con más detalle.

                La teoría clásica del secularismo se conforma de tres afirmaciones diferentes con respecto al fenómeno religioso. La primera de ellas hace referencia a la diferenciación entre la esfera de lo secular (economía, ciencia, orden político, etc.) y la esfera de la religión. Es decir, hay una emancipación del mundo secular en relación con la esfera religiosa, la Iglesia y todas sus instituciones. La segunda tiene que ver con el  declive de las creencias religiosas y sus prácticas en nuestras sociedades modernas. El presupuesto subyacente a este fenómeno es que a mayor desarrollo de la ciencia y el conocimiento, se daría una paulatina reducción de la creencia en las religiones. La tercera afirmación, por último, entiende el secularismo como la privatización de la religión. Esto significa que la religión dejará el espacio público, relegándose  al espacio privado. Así, la religión pasará a ser un tema de la vida privada y que no tendría –o debería tener- repercusiones en el espacio público.

                A partir de los años 70 esta teoría ha sido seriamente cuestionada por la mayoría de los sociólogos de la religión (aunque hay algunos que la siguen afirmando) y por diversos filósofos. El punto central de este cuestionamiento es que las profecías del secularismo no se han cumplido en el mundo, a excepción de Europa. Es decir, Europa sería el único lugar del mundo en donde uno puede reconocer –aunque con una gran diversidad- los tres elementos de la teoría secular que hemos descrito más arriba.

                Si contemplamos la sociedad española a través del prisma de las tres afirmaciones de la secularidad podemos ver lo siguiente: obviamente en nuestra sociedad hay una diferenciación entre las esferas seculares (economía, ciencia, arte, etc.) y la esfera religiosa. ¿Y qué sucede con la esfera política? Claramente hay separación, aunque para algunos esta separación podría ser mucho más profunda y radical. Pero esta discusión la dejaremos para un próximo post, cuando hablemos del tema de la laicidad.religion-politica

                Con respecto a la segunda afirmación de la secularidad, se puede afirmar que en los últimos 30 años ha habido una notoria baja en la creencia religiosa católica en España: aunque hoy en día alrededor del 60% de la población española se declara católica, mucha gente sigue perteneciendo a la Iglesia sin creer en ella. Pero –y esto es interesante- una gran parte de la población española reconoce creer en algo,  aunque no se siente perteneciente a ninguna denominación religiosa. Es decir, se cree sin pertenecer. Personalmente me inclino a creer –y esta es mi teoría- que el fenómeno religioso, entendido como la apertura a la trascendencia y el sentido de la propia vida, sigue siendo importante en España, pero que la manera de creer y de pertenecer ha cambiado radicalmente. La gente sigue creyendo, pero no se siente perteneciendo a ninguna institución. Por otra parte, actualmente en España hay cerca de un 4% de la población que se declara musulmana. Todo esto genera un nuevo pluralismo religioso, cuyos efectos se verán en el futuro.

                La última afirmación de la secularidad, aquella que dice relación con la privatización de la religión,  pareciera que tampoco se ha hecho realidad en la sociedad española. La presencia pública de lo religioso se puede reconocer de distintas maneras: acogida y ayuda a los inmigrantes, apoyo a la población en necesidad social a través de distintas instituciones, -especialmente Cáritas-, educación concertada, hogares de ancianos, etc. La repercusión social –y también económica- de la religión en el espacio público español es innegable.

                ¿Es España una sociedad secular? Sí, pero no se debe entender esto a la manera clásica. El fenómeno religioso no parece haber disminuido, sino más bien ha mutado. Esta nueva situación, más que una amenaza para las religiones, puede ser un acicate/desafío positivo para  repensarse como aporte en la sociedad desde una nueva perspectiva.

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2 Comentarios

  1. Estoy de acuerdo, pero el fenómeno es más complejo: hay una profesía autocumplida del secularismo en Europa. Y el problema que en Chile mucha gente lo asume sin siquiera cuertionarlo. Por otra parte, no hay solo un tipo de modernidad (secular), sino múltiples secularidades.
    Volviendo al tema de Descartes, te recomiendo el penúltimo libro de Taylor y Deyfrus. Es una lectura distinta de Descartes y de la epistemología moderna.

  2. El camino de la modernidad desde Descartes a Nietzsche ha sido un terreno fértil para llevar la propuesta secular, a que se le imponga a lo religioso una frontera que fije sus límites de acción en lo subjetivo. Mi percepción es que los creyentes hemos sido ingenuos en no mostrar, que aún partiendo a su vez de Descartes hay caminos alternativos para la modernidad, que no necesitaban pasar por Nietzsche.

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