Esclavos de hoy, ¿invisibles?

Johana, que sigue intentando salir del mundo de la prostitución y “llevar una vida normal, sin  tener que esconderse”, dice: “no todo es cuestión de dinero”. “Encontré trabajo en un colegio, y limpiando baños y ganando por una hora 6 euros pero feliz. Antes en la prostitución  me sacaba 80. Cuando fui a firmar el contrato un cliente que trabaja en el colegio me reconoció y avisó que yo era prostituta, así que me ‘botaron’. ¿Es difícil que la gente lo comprenda?  Si yo “antes” cobraba 80 euros por hora y luego prefiero ganar 6 es porque no quiero estar en mi mundo anterior, quiero superarme y…, además, ¡ese hombre que me denunció era cliente! ¡Era él quien me buscaba a mí! …¿quién es más culpable, él o yo?”.

MDFB1-1

Un estudio reciente elaborado en la Universidad Pontificia de Comillas por encargo de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género señala que en torno al 20% de los varones en España reconocen que han pagado recientemente por servicios de prostitución. Y lo que es peor, la mayoría no concibe que la mujer que “usaban” pudiera ser una víctima de trata.

Aly Diabate es un niño liberado de una de tantas plantaciones aisladas, donde trabajan niños de entre 11 y 16 años de 80 a 100 horas por semana y donde estaban encerrados. “Las palizas eran una parte de mi vida, Siempre que te cargaban con sacos (de granos de cacao) y caías mientras los transportabas, nadie te ayudaba. En lugar de eso, te golpeaban y golpeaban hasta que te levantabas de nuevo”. Lo describe el fenomenal documental Slavery: A Global Investigation (Esclavitud: Una investigación Global) donde se entrevista a varios niños que fueron liberados y que contaron cómo frecuentemente los golpeaban con cinturones.

De estas y otras muchas esclavitudes (esclavos de guerra, niños vendidos para el servicio doméstico, esclavitud por razones religiosas, rituales, niñas vendidas para reparar “pecados” familiares, vudú, prostitución forzosa en Europa, esclavitud en el trabajo doméstico…) quiero apuntar algo para que al menos sigamos abriendo el campo de la mirada, hacia afuera (amplitud) y hacia dentro (sus causas).

Os hablo de ellos precisamente  a partir de la invitación que me han hecho a acercarme a una obra muy importante el respecto: “Gente desechable. Nuevas esclavitudes en la economía global” (Disposable People. New slavery in the global economy “). Aunque solo fuera por darle visibilidad merecerían la pena estas líneas sencillas.negros disposable

Kevin Bales, su autor, estudia la(s) esclavitud(es) en sus nuevas formas dentro de la economía global en la que nos encontramos. Tiene varios libros, (“Esclavitudes y cambio climático” , “Acabar con la esclavitud” etc . Y para los interesados, me parece muy útil la página web Free the Slaves Store. 

La obra es un estudio realizado sobre el terreno en países como Mauritania, India, Paquistán, Brasil etc. A partir del análisis de la realidad, Bales sostiene que pese a que la esclavitud es hoy ilegal en la mayor parte del mundo según las  normas de derecho internacional y la mayor parte de los ordenamientos nacionales internos, sin embargo existen usuarios de esclavos que ejercen un control-violencia sobre los mismos para obtener beneficios de manera ilegal sin ningún tipo de responsabilidad derivada del uso de los esclavizados.

Bales parte de una cifra aproximada, dadas las dificultades para obtener datos exactos del número de personas esclavizadas, que ronda los 27 millones de personas. De ellos entre 15 y 20 millones son esclavos laborales y la mayor parte de ellos se distribuyen entre Nepal, India, Paquistán y Bangladesh. Las zonas con mayor índice de población esclavizada son: el Sudeste asiático, Norte y Oeste de África, y algunas zonas de América del Sur. Aunque es importante saber que existen esclavos en todos los países del mundo.

Los esclavos del XIX eran caros y la esclavitud debía justificarse,  afirma. Hoy los esclavos son baratos y no es preciso justificar las razones de este fenómeno. Las razones de la esclavitud están en los esclavizados y no son otras que la necesidad, la candidez y las privaciones. Mientras que los que los esclavizan “son depredadores que se aprovechan de la debilidad y adoptan una práctica antigua que incorporan a la economía global de la que todos dependemos”.

La corrupción (¿os suena esta palabra?) acompaña la (s) nueva (s) esclavitud (es). La razón es que el mundo cuenta, por primera vez, coesclavos 3n un exceso de potenciales esclavos. La consecuencia es obvia: mano de obra abundante y, de acuerdo a las leyes de la oferta y la demanda, barata y fácilmente reemplazable porque no es mano de obra especializada. Si un esclavo en 1850 podía costar entre 1.000$ y 1.800$, hoy el precio oscila entre los 40$ y los 80$.

Los nuevos esclavos (muchos a tiempo parcial), se convierten en desechables. Es lo que Francisco denomina “descartables”; es lo sobrante después de ser usado. O la lógica del consumismo que analiza Juan Pablo II en Centessimus Annus. O la lógica del neocolonialismo denunciada en “Mater et magistra” por Juan XXIII . O  lo que en 1931 apunta Pío XI sobre la mundialización de la economía industrial en Quadragesimo Anno (buscad dictadura económica y mundialización). Así como el Discurso de Francisco en la recepción del Premio Carlomagno). Pura doctrina social de la Iglesia. Tan bella como desconocida. Casi invisible.

Como la trata de personas hoy . Tan sucia pero también tan invisible

Todas las fotografías son http://www.kevinbales.net/books.html y de http://www.freetheslaves.net/

3 Comentarios

  1. Una vez más , José Luis, nos acercas a la realidad tan descarnada con ojos de misericordia. Gracias por la aportación.

  2. Gracias por este artículo que sin duda comparto. La obra de Bales es sin duda para reflexionar y aprender a enfocar la mirada, los datos son demoledores y no podemos ni debemos permanecer indiferentes ante esta realidad que nos rodea.

  3. Gracias por acercarnos a uno de los grandes retrocesos de la humanidad en un momento de la historia donde aparentemente hemos avanzado respecto a siglos anteriores, pero de un modo tan superficial y materialista que nos hemos olvidado de lo que realmente importa….

Escribir un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here