Cada vez que el INE publica datos de la Encuesta de Población Activa, EPA, hay un temporal de opiniones y valoraciones contradictorias: que si los datos son buenos, que si no tanto, que si baja la tasa del paro, que no porque ha disminuido la población activa ¿cómo puede ser que un mismo número pueda ser bueno y malo simultáneamente? Los datos de la EPA son como el gato de Schrödinger, que puede estar vivo y muerto al mismo tiempo. En cada trimestre, se publica la EPA y unos celebran y otros se lamentan, contemplando los mismos datos, al mismo gato.

Vamos a hacer un par de entradas para poder entender mejor los resultados de esta encuesta, que es la fuente de datos más fiable para medir el paro en un país. Pero si alguien quiere profundizar más, le recomiendo leer la Guía de Estilo Empleo e inclusión social, de EAPN ES y EAPN Madrid.

Lo primero que hay que decir es que la Encuesta de Población Activa, haciendo honor a su nombre, distingue a la población activa de la inactiva. La población activa son todas las personas de más de 16 años que están trabajando (ocupados) o, aunque no trabajen, están buscando un empleo y están disponibles para trabajar (parados).

La población inactiva son las personas que no están trabajando de forma remunerada y que tampoco están buscando un empleo, por ejemplo, personas que se ocupan de su hogar, estudiantes, pensionistas, etc. El nombre no es muy afortunado, porque hacerse cargo de un hogar, por ejemplo, está en las antípodas de la inactividad.

La distinción es importante porque la población activa e inactiva son la referencia para calcular los porcentajes de ocupados y parados. Por ejemplo: si la población activa son 100 personas, de las cuales 30 están en el paro y 70 están trabajando, la tasa de empleo es del 70% y la tasa de paro del 30%.

¿Pero qué pasa si la población activa disminuye? Supongamos que de las 30 personas en paro, 5 deciden ir a buscar trabajo a otro país, y otras 5 pierden la esperanza de encontrar un empleo y dejan de buscarlo. Ahora hay sólo 20 personas en paro.

De las personas que estaban trabajando, supongamos que 5 se jubilan, y otros 5 también se van a trabajar fuera del país; la población activa ya no son 100 personas, sino 80: 60 de ellas trabajando y 20 en paro. La tasa de empleo será de 75% y la tasa de paro será de 25%. Las cifras mejoran aunque no se haya creado ningún empleo.

¿Qué ha pasado aquí? Como se explica en este artículo de Pablo Rodríguez, el problema de observar sólo los incrementos es que nada me dice de los valores reales: si yo subo un escalón de mi portal y tú subes el último escalón del Empire State Building, ambos hemos incrementado nuestra altura en un escalón, lo que dice muy poco sobre la altura a la que los dos nos encontramos. La tasa de desempleo ha disminuido, pero no porque haya menos personas en paro. La tasa de ocupación ha mejorado, y esto no significa que haya más personas trabajando. ¿Moraleja? Que no podemos sacar conclusiones basándonos sólo en el incremento o disminución de un dato; hay que mirar estos números en relación unos con otros.

Pero las notas de prensa del INE son kilométricas y difíciles, y es fácil perderse entre tanto dato ¿qué debemos mirar, como mínimo, en la EPA? Por lo menos, estos cuatro datos: la población activa, la población inactiva, las personas el paro y las ocupadas. Y es importante mirar los números y no sólo los porcentajes porque, tal como vimos en el ejemplo, estos nos pueden llamar a engaño.

2007

2011

2013

2014

Población activa

22.426.100

23.434.100

23.190.100

22.954.575

Población inactiva

15.407.000

15.408.200

15.448.500

15.559.975

Ocupados

20.579.900

18.421.400

17.139.000

17.344.175

Parados

1.846.100

5.012.700

6.051.100

5.610.400

Nota: Media anual de la EPA de los 4 trimestres.

Fuente: INE para los años 2007, 2011 y 2013. La medias anuales de 2014 fueron calculadas con los datos trimestrales que aparecen en el INE.

 ¿Qué nos dice la última EPA?

Las cifras son positivas en relación al desastre que hemos presenciado desde el comienzo de la crisis: la tasa de paro ha disminuido en más de dos puntos porcentuales; esto significa que hay más de cuatrocientos mil parados menos con respecto a 2013. La población activa ha disminuido levemente. La cantidad de ocupados ha aumentado ligeramente.

Y entonces ¿ya podemos respirar aliviados? ¿Por fin estamos bien? Lo siento, pero no. Nos queda mucho para ver el final de este largo túnel. No es momento de celebrar. De hacerlo, celebraríamos haber subido un escalón del portal como si estuviéramos en la cima del Empire State. No podemos olvidar que detrás de esos números hay personas concretas: cinco millones y medio de personas que quieren y necesitan trabajar y no pueden. La crisis del empleo en España ha sido el detonante del aumento de la pobreza, de una pobreza que antes de la crisis era ya alta. Estas cifras no sólo nos muestran el número de personas en paro, nos muestran que la angustia de no acceder a un empleo sigue castigando a millones de hogares de una forma intolerable. Si quieren una valoración más detallada de la última EPA, os recomiendo este artículo de Paola Bernal.

¿Hay algo más que la EPA nos pueda mostrar? Claro, mucho más, y por eso habrá EPA para principiantes. Parte 2.

Fuente imagen 1: Chubas, http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/14000121/Cientificos-observan-efecto-del-gato-cuantico.html