Entrevista a Tom McCarthy, director de ‘Spotlight’

Por Jeremy Zipple, cortesía de America Magazine. Traducción de entreParéntesis

“Spotlight” trata muchos temas. Es un estudio del modo en que se abusa del poder en una tribu compacta; es una exploración del escándalo de abusos clericales en la Iglesia católica; y también ha sido llamada “una carta de amor al periodismo de investigación”. Desde su perspectiva, ¿cuál es el centro de la película?

Posiblemente el principal tema de la película, que creo que la hace un poco más relevante hoy, es la idea de la complicidad y la sumisión de la sociedad. Concretamente, a cualquier tipo de abuso institucional o individual. Lo que posiblemente nos devuelve al periodismo, porque para eso tenemos periodistas de investigación, ¿no? Para pedir cuentas a los poderosos, sean individuos o instituciones. Cuando ocurren estas cosas en la sociedad, cuando este tipo de abuso ocurrió en la Archidiócesis de Boston, todos tenemos que preguntarnos, “¿cómo ocurrió esto?”

Fotograma de la película 'Spotlight'
Fotograma de la película ‘Spotlight’

La Iglesia en este escenario particular era la mala de la película, concretamente la Archidiócesis de Boston, asistiendo al delito, incitando al mismo por encubrimiento y no haciendo lo suficiente para evitar que ocurriese de nuevo. Pienso que en todas las comunidades fuertemente trabadas [cuando algo va mal] tenemos que preguntarnos, “¿Qué sabía, qué podría haber hecho de otro modo?” Quizá se refiera un poco a la responsabilidad cívica, a la responsabilidad como ciudadanos. Creo que esto es lo que hace que el tema trascienda esta historia particular de abuso institucional y quizá se refiera a un esquema de la realidad más amplio.

Mire, la respuesta de la comunidad católica ha sido en general muy positiva, y yo estoy aún muy conectado con la comunidad católica por familia y amigos, y he hablado con mucha gente sobre ello. Muchos, sobre todo de mi edad y más mayores, dirán, “Sabes, siento que sabía un poquito de esto, oí acerca de este asunto concreto, pero no hice nada”. O bien, “Quizá debería haber sabido más”. La película suscita ese diálogo, y es un diálogo doloroso, sobre todo porque reconocemos lo que está en juego, que es nuestra cosa más preciada, que es el bienestar de nuestros niños.

Pero pienso que es un diálogo que merece la pena. El motivo por el que asumí este proyecto fue porque sentí que conocía a la comunidad, específicamente a la comunidad católica y todo el buen trabajo que hace. Hay mucha gente buena comprometida. Pero, incluso dentro de esa comunidad, esto puede ocurrir. ¿Cómo ocurre? Mi sensación está expresada en la película: que la Iglesia es una institución dirigida por hombres y los hombres fallan. Pienso que por esa razón debemos permanecer muy vigilantes y que esa es nuestra responsabilidad. No solo para seguir normas u obedecer órdenes, sino para participar en la comunidad. Eso es lo que hizo que la película me tocase tanto como narrador de historias y como persona.

Anoche volví a ver su película con dos viejos amigos míos de Boston College. Ninguno de nosotros nos criamos en Boston, pero todos teníamos la misma reacción instintiva: “Puff, esta historia me golpea cerca de casa”. Conocíamos los lugares que se muestran en la película y conocíamos, personalmente, a algunas de las personas que aparecen en ella. Para usted, esta historia le ha tenido que golpear mucho más de cerca. Usted creció como parte de esta tribu, el Boston irlandés católico, ¿nos puede contar algo más al respecto? ¿En qué sentido su trasfondo colorea esta historia?

Pienso que el modo en que le ha dado forma ha sido así; no es una película en blanco y negro; no va sobre una persona mala. En algunos casos, va sobre un montón de buenas personas con las mejores intenciones… que acabaron mal. Existe ese instinto, que creo conocer bien, para proteger la institución. Y si eso ocurre en la Iglesia católica, en un colegio, en una universidad o en un periódico, hay una tendencia a cerrar filas. Y mucho de ello proviene de lugares buenos. Un sentido fuerte de compromiso o responsabilidad con la gente en el seno de una comunidad.

Pero eso no debería anular nuestro sentido, aún mayor, de lo que es justo y bueno. Es una línea muy fina, que nos devuelve al papel del periodismo. Cuando tenemos el mejor periodismo, eso nos puede iluminar. Es lo que nos puede ayudar a mirar. Es un ojo objetivo. Porque cuando vives en una comunidad fuertemente trabada, a veces es difícil dar un paso atrás, mirar las cosas y valorarlas con ecuanimidad. Cuando pierdes ese tipo de objetividad, pienso que las peores cosas pueden ocurrir.

Tom McCarthy, antiguo alumno de Boston Colllege https://www.bc.edu/offices/artscouncil/festival/guests/Tom_McCarthy.html
Tom McCarthy, antiguo alumno de Boston College https://www.bc.edu/offices/artscouncil/festival/guests/Tom_McCarthy.html

He tomado algo de distancia de Boston College. He tomado algo de distancia de la comunidad católica. Pero tengo algunos vínculos fuertes; un muy buen amigo mío era un sacerdote de Chicago al que conocí después de graduarme de Boston College. Yo vivía en Chicago y vivía al lado de una gran basílica en el West Side de Chicago. Me hice amigo de este sacerdote que era más o menos de mi edad, congeniamos, nos hicimos buenos amigos y fue el que me casó. Fue un gran sostén, una conexión real con mi fe, con la que crecí en mi vida. Murió cuando aún era muy joven, lo cual fue una gran pérdida para todos los que le conocimos. Con una persona así en mi vida, hablamos del escándalo, hablamos de cómo las cosas se pueden torcer, hablamos del poder de los obispos, hablamos de la política de la Iglesia católica. Así que tengo la sensación de tener no sólo una mirada profesional, sino también personal sobre el tema. Pienso que mi trabajo como narrador de historias es intentar presentar esto del modo más justo posible, con tanto tacto como sea posible, reconociendo todos los aspectos del asunto. Como bien sabe, es un asunto muy complejo y emocional. Pienso que, posiblemente, lo que ayuda es que vemos el asunto a través de los ojos de periodistas que entran en la historia, que son miembros activos de la comunidad y que están excitados tanto personal como profesionalmente por las perspectivas de la historia pero, finalmente, horrorizados por lo que descubren y destapan. Como dice ¡qué cerca golpea!

Sus padres eran ambos católicos devotos y muy practicantes. ¿Fue difícil para ellos asumir que usted hiciera una película crítica con algo tan valioso para ellos?

En realidad, tuvimos un muy buen diálogo. Empezamos hablando del escándalo y me di cuenta de que quizá era la primera vez que tenían un diálogo a fondo sobre el tema. Son unos padres maravillosos, una gente maravillosa, son muy buenos católicos. Se preocupan mucho, y creo que de verdad viven su fe, no solo hablan de ella. Y fueron muy inspiradores, en términos de fe, para con nosotros sus hijos.

Pero me di cuenta de que no habían tenido un debate profundo, y lo comprendo. ¿Quién quiere hablar de esto? Es difícil y doloroso hablar de esta cuestión, pero a veces merece la pena hablar de estos asuntos. Al hacerlo, estamos seguros de hacer lo mejor que esté de nuestra parte para prevenir que vuelva a ocurrir. Pienso que estas conversaciones son muy importantes y pienso que mis padres lo ven ahora. Tristemente, mi padre falleció antes de que acabase la película. [Fue] una gran pérdida, realmente uno de los mejores hombres que nunca he conocido.

Pero mi madre vino al estreno y, para ser sincero, fue muy duro para ella. En cierto modo, pienso que estaba un tanto sobrepasada al principio por la película; y estaba dividida entre ser mi madre y querer estar orgullosa de mí, y tener que digerir la película. Me dijo, “déjame pensar sobre esto un poco más” y se fue [dejó el estreno sin ver la película]. Lo que ocurre es que un buen número de amigos suyos, de la comunidad católica, un grupo de amigos de la parroquia, vio la película.

Y también el párroco, el Padre Jack, de Summit en Nueva Jersey, vino en coche a Nueva York, porque en aquel momento había una distribución limitada: solo estaba proyectándose en Nueva York, Boston y Los Angeles. No había entradas para la película, así que tuvo que esperar tres sesiones hasta que logró ver la película. Y lo hizo, tuvo una reacción muy positiva. Fue a casa, llamó a mi madre y le dijo: “Entiendo que verla es duro, pero merece la pena verla, es una película importante”. Y, para mí, es un gran sacerdote. Sostuvo la mano de mi madre en todo el proceso, porque mi padre no estaba allí para hacerlo; eso es exactamente lo que mi padre hubiera hecho. Pienso que habla a todos los buenos sacerdotes que andan por ahí: no tiene que ver con venir a Nueva York a ver la película, sino con cómo sostuvo a mi madre.

Mi mujer y yo fuimos en coche a casa de mi madre, con mis hijos, el fin de semana pasado. Fuimos a la iglesia y tuve una charla agradable con el Padre Jack sobre ello. Fue un momento muy importante para mí. Hago películas para la audiencia; hice esta película exactamente igual para la comunidad católica que para el resto. Desde entonces, mi madre ha vuelto a ver la película con varios grupos de sus amigos. Han ido a comer o cenar y a hablar sobre ello, y he recibido emails de todos ellos. Eso significa mucho. Al final, ella es mi madre y me preocupo mucho por ella y sus amigos, y estoy contento de que la película no haya sido demasiado dolorosa y de que no haya generado división en ese sentido.

Tenemos este nuevo Papa, Francisco, que en muchos aspectos parece muy orientado al cambio. Usted ha dicho en otras entrevistas que el problema del abuso clerical “no desaparece, en una década no superas un problema que ha existido durante tanto tiempo”. ¿Le da el papa Francisco esperanza? ¿Hay motivos para el optimismo en torno a esta cuestión?

Me gustaría que mi padre hubiera vivido para haber conocido al papa Francisco. Yo estoy muy emocionado con él. Pienso que es una persona con mucha visión de futuro, inclusiva, progresista, orientada al cambio, lo cual es muy emocionante. Creo que su viaje a Estados Unidos fue significativo en muchos sentidos. Una vez dicho eso, está tomando las riendas de una institución que no cambia muy rápidamente. Como cualquier líder, en su institución, tiene su trabajo cortado para él. Lo que falta por ver es cuánto cambio y cuánta acción puede tener lugar bajo su guía. Pienso que tenemos que esperar y ver.

Las palabras están muy bien. Pero sabemos que las palabras son solo palabras hasta que realmente vemos que cambian las cosas. Estoy de acuerdo con lo que dije, no pienso que un problema de esta envergadura pueda desaparecer de la noche a la mañana. Y 10 años es ‘de la noche a la mañana’ con este problema particular porque existió durante mucho tiempo; pienso que tenemos que estar siempre vigilantes para nunca ocurra con un solo un niño, nunca, en ningún sitio. Uno es ya demasiado, y pienso que él está comprometido con ello y creo que, en buena medida, la Iglesia también.

Pienso que las personas al otro lado, especialmente los supervivientes, necesitan ser escuchadas. Y no solo sus historias, porque pienso que está bastante claro lo que necesitan: más acción y más trasparencia, y no creo que nadie discuta su valor. Simplemente, tiene sentido, ¿no? Pero eso es difícil para una institución como la Iglesia católica. No opera con transparencia, simplemente no es su estilo, y en buena parte han actuado con impunidad. Falta por ver cómo se desarrolla todo. Creo que en el fondo soy optimista y espero lo mejor.


 

Nota final: la entrevista tuvo lugar en noviembre de 2015 y ha sido editada por motivos de claridad y extensión.

Foto de cabecera: Tom McCarthy, por Casey Curry/Invision/AP. Tomada de http://www.rollingstone.com/movies/features/spotlight-director-tom-mccarthy-on-heroes-healing-and-the-cobbler-20151106

 

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