Por Marta Olivares. Correctora de estilo. Correctora ortotipográfica.

En 1995 la Unesco aprobó que el 23 de abril se celebre en todo el mundo el Día del Libro y del Derecho de Autor. ¿Y por qué esa fecha? Porque es el día que conmemoramos la muerte de dos grandes escritores de la literatura universal: Cervantes y Shakespeare. En España, además, ese día se hace entrega en Alcalá de Henares del Premio Miguel de Cervantes.

Hoy, que se hablará mucho de los libros en todos los medios, me gustaría que conocierais el proceso de creación de un libro.

Este no es solo un objeto, sino un puñado de ilusiones, aventuras, una ventana a mundos desconocidos, una oportunidad para vivir otras vidas y de conocerse a uno mismo, una compañía de inestimable valor, un aprendizaje… Nace gracias al don que tiene el autor de transmitir mediante palabras escritas una historia que comienza en su cabeza y en su corazón. Pero para que esa historia llegue hasta el lector en forma de libro hace falta la participación del buen hacer de otros profesionales. Os los presento brevemente:

En primer lugar, el editor, que tiene el buen ojo y criterio para saber cuándo una historia o un tema puede gustar y atrapar al lector, y apuesta por ella. Junto al editor, y trabajando simultáneamente, tenemos al diseñador, que da al texto un valor añadido, plasmando la esencia de la historia en la cubierta; al traductor, cuando es necesario. También los correctores: el de estilo, que mejora donde hace falta el texto del autor, y el ortotipográfico, que ayuda a que la lectura del libro sea limpia, sin erratas. El maquetista, que no solo introduce las correcciones o cambios que proponen el autor, editor y correctores, sino que hace que el libro sea legible.

Ya está casi todo hecho, ahora solo falta que lo creado hasta el momento se convierta en algo tangible. Para ello pasa por el equipo de producción, que se encarga de las cuestiones más técnicas y vela porque lo que se mande a la imprenta salga bien. Y por último, una vez impreso el libro, el distribuidor es el que lo lleva hasta el mayor número de puntos de venta, donde el librero recibe los ejemplares y aconseja a sus clientes la compra del libro.

Algunos os preguntaréis en qué cambia el proceso en los libros electrónicos. La verdad es que no mucho, solo los últimos pasos son los que llevan caminos distintos, siendo Internet la gran distribuidora.

Ya solo me queda dar las gracias a todos los profesionales con los que trabajo y que ponen lo mejor de cada uno al servicio de los lectores, permitiéndoles disfrutar leyendo una buena historia.

¿Has pensado ya qué libros vas a regalar?

¡Feliz Día del Libro y felices lecturas!