El valor de las pequeñas cosas: inmediatez y proceso

Alberto Sánchez. Sobre el valor de las pequeñas cosas.

En este artículo quería reivindicar el valor de las pequeñas cosas que hacemos todos los días, pero con la intención de que nos las planteemos desde la perspectiva de la motivación que nos lleva a realizarlas, no del resultado de las mismas.

Pongamos algunos ejemplos

  • Podemos comprar directamente verduras en el supermercado, que tiene gran variedad de productos durante todo el año traídos desde puntos lejanos del planeta, o cultivarlas (al menos en parte) nosotros mismos en una parcela, incluidas las tareas de preparación del terreno, siembra, riego, tratamiento de plagas, limpieza de malas hierbas, cuidado de las plantas durante el crecimiento y finalmente, recolección.
  • Tenemos opción de usar el coche para todo, o decidir que vamos a desplazarnos en transporte público, en bicicleta o a pie. Hay veces que desearíamos tele-transportarnos de un sitio a otro, cual Mr. Spock, para llegar cuanto antes, pero yo recuerdo cuando era niño oír a mi padre decir que tardaba dos horas andando por el monte (sí, dos horas andando) hasta llegar al olivar o campo de cereal donde tenía que trabajar. Y otro tanto para volver a casa al final de la jornada de duro trabajo, eso sí, con el resultado de su esfuerzo cargado en una mula.
  • Nos encanta consultar cualquier cosa en Internet desde cualquier sitio y en cualquier momento con nuestro dispositivo móvil, y obtener el resultado de manera inmediata, frente al placer de leer un libro de forma reposada. ¡Qué dirían ahora los creadores de la biblioteca de Alejandría ante este panorama, que ellos considerarían descorazonador!

(Seguro que al lector se le ocurren otros muchos ejemplos en este sentido).

Pero no se trata de rechazar las bondades que nos ofrece el mundo actual. Supongo que todo ello es lo que en la tradición de la Iglesia se denomina como signos de los tiempos, y entiendo que lo que debemos y podemos hacer es adaptarnos a las nuevas posibilidades que nos ofrece la sociedad actual y utilizarlas con un criterio ético y en beneficio del bien común, de protección de los derechos sociales y conservación de la casa común. Pero… ¿qué nos perdemos con esa inmediatez?

Inicialmente, la valorábamos porque nos servía para hacer muchas cosas, pero llega un momento en que nos vamos acostumbrando a ella y la necesitamos porque sí, porque todo lo queremos para ya y con el mínimo esfuerzo. Así, nos perdemos el placer de hacer las cosas, de hacerlas bien, de aprender por nosotros mismos, de la satisfacción de conseguirlas con nuestro esfuerzo. Nos perdemos el placer del gerundio, del mientras tanto…

Pensemos en la posibilidad de recuperar los gerundios, de cambiar prisa por disfrute, de degustar los “mientras tanto”… Lo importante es que cada paso que demos lo hagamos convencidos de que nos ayuda en nuestro camino personal y aporta nuestro granito de arena en la construcción de un mundo mejor, de una casa hogar-común para todos…, y también para nosotros mismos.

Imagen principal tomada de https://salirdelcajon.files.wordpress.com/2016/09/sin-tiempo-para-soc3b1ar.jpg
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Cristianismo y Ecología
Somos un grupo de cristianos que, tras un proceso de reflexión que venimos compartiendo desde el año 2012, buscamos cultivar en nuestra vida la pasión por la Justicia y el cuidado del Medio Ambiente, en la línea de lo expresado por el papa Francisco en la encíclica Laudato Si'. Desde ahí queremos construir unos estilos de vida más coherentes y transmitir esta experiencia buscando tender puentes de diálogo entre los distintos posicionamientos vitales. Somos: Jorge Gallego. Arquitecto, profesor, marido, padre, acompañante de jóvenes, comunidades y emprendedoras, miembro del huerto urbano Aliseda 18 y del mercado de la economía social, auditor energético, en búsqueda de un buen vivir. Xavier Pifarré. Creyente practicante y ecologista militante, desde pequeñito. Convencido del decrecimiento, personal y colectivo. Además, padre de familia, radiofísico de profesión y parroquiano de Nuestra Señora de Las Rosas, Madrid. Alberto Sánchez.  Alcarreño de nacimiento y madrileño de adopción, empleado público de vocación, ingeniero de formación, padre de hijas adolescentes en prácticas, creyente en búsqueda, aprendiz de hortelano y colaborador de la Parroquia de Las Rosas. Adilia Vianney Estrada. Guatemalteca de nacimiento y ciudadana universal de corazón. Trabajadora Social de formación y vocación. Creyente, implicada en la Parroquia San Ambrosio en Vallecas. Comprometida e interesada en lo social, el decrecimiento y la ecología. Jesús Sanz. Profesor de Antropología Social. Firme convencido de que realizar un consumo responsable y crítico promueve el cambio social. Implicado en diferentes iniciativas relacionadas con el consumo responsable, la soberanía alimentaria y el movimiento ecologista. Pedro José Gómez. Profesor de economía y teología. Casado con Ana y padre de Luna y Alba. De la comunidad cristiana "Los Pelos" en el barrio de Pan Bendito. Formador en cooperación y voluntariado social. Deseoso de aprender a vivir de un modo sostenible. José Eizaguirre. Nacido y crecido en Madrid. Apasionado por el Creador, las criaturas y la Creación. Buscador y divulgador de maneras de vivir que no hagan daño a nadie. En definitiva, estilos de vida solidarios, sostenibles, saludables y espirituales. Miguel Ángel García. Casado, padre de dos hijos y creyente ilusionado en un Dios que nos ama, nos regala la vida, nos acoge y nos perdona en Jesús. Médico de familia y luchador por un mundo mejor (tanto en lo ecológico como en lo social), en proceso de conversión.

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