El terrorismo yihadista: causas y soluciones

El terrorismo es un fenómeno complejo cuyo análisis requiere de una tranquilidad emocional que se ve perturbada cuando tiene lugar un atentado. Es difícil liberarse de la indignación que la barbarie causa en los sentimientos humanos. Sin embargo, hay que mantener la serenidad para poder afrontar los desafíos con una reacción correcta, proporcionada, y de acuerdo a las leyes democráticas y los derechos humanos.

La tentación de denominar guerra a lo que son ataques terroristas es entrar en el juego de lo que los terroristas pretenden. Los fracasos militares en Afganistán e Irak, en la lucha contra el terrorismo, así lo demuestran. La llamada “guerra al terror”, causante de las invasiones de esos dos países, no ha hecho sino incrementar la actividad terrorista. Por lo tanto, parece lógico poner en duda nuevas operaciones para combatir el fenómeno.

Aunque no existe una definición universalmente aceptada de terrorismo sí que se pueden, sin embargo, establecer algunos conceptos que permiten servir de base para estudiar este fenómeno, haciendo abstracción de quiénes llevan a cabo las acciones terroristas y a qué objetivos finales pretenden.

La primera premisa es considerar el terrorismo como un medio para conseguir algo y no como un fin. Ese medio es el empleo de violencia física o psíquica que produzca terror en la población. Para ello necesita no solo víctimas, también ha de encontrar un vehículo que haga llegar al resto de la población el efecto de sus acciones.

Ese conductor de la propaganda, de la que depende, son los medios de comunicación social de masas. Todo el mundo puede ver, escuchar y leer repetidamente las imágenes de la destrucción, el horror de la muerte y las consecuencias de no pertenecer al bando de sus autores. La última característica del terrorismo es su capacidad desestabilizadora. Los terroristas tienen bien presente que la violencia provoca reacciones irracionales que llevan a romper la estabilidad emocional de sociedades, gobiernos y Estados.

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Nadie permanece impasible ante la irracionalidad de atentados como los de Nueva York, Madrid, Londres o París y, por ello, se modifica la manera de entender la convivencia como se tenía hasta entonces. Habría entonces que reflexionar acerca de estos tres factores: miedo, comunicación y desestabilización. Habría que trabajar en la línea de racionalizar el miedo, limitar el acceso a la propaganda y buscar consensos políticos contra la desestabilización.

El terrorismo trata de extender el terror al mayor número posible de ciudadanos, elige víctimas inocentes y no acepta límites en su acción violenta. El terrorismo es antidemocrático porque no tiene en cuenta ni las urnas ni la opinión pública; es una herramienta, un arma psicológica para derribar; necesita de la propaganda para llegar al público su contenido ideológico, político, religioso o nacional.

El fenómeno terrorista es multicausal: conflictos étnicos, religiosos, ideológicos, pobreza, desigualdad, ausencia de democracia, debilidad gubernamental y corrupción. La revolución científico-tecnológica de la globalización ha permitido el acceso a los terroristas al transporte rápido y barato, y al uso de Internet, que les facilita la movilidad y la comunicación.

Para que el trabajo contra el terrorismo resulte eficaz hay que estudiar sus causas, no solo sus consecuencias. En el caso del terrorismo denominado yihadista hay que encontrarlas en un contexto provocado por:

  • Los conflictos de Oriente Medio (Afganistán, Irak, Siria, Palestina)
  • La inestabilidad en el Norte de África, Sahel, Golfo de Guinea, Cuerno de África
  • El fracaso islamista en la llamada “Primavera Árabe”
  • Factores estructurales como pobreza, la desigualdad, el desempleo y debilidad institucional
  • Falta de integración en las sociedades occidentales por algunos musulmanes que perciben exclusión, racismo y xenofobia

La mayoría de los atentados se cometen contra musulmanes por parte de otros musulmanes. Por eso, hay que desestimar la idea de una guerra o choque de civilizaciones. La inmensa mayoría de los musulmanes condenan los actos terroristas como contrarios a las enseñanzas del Corán.

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Según el informe del Global Terrorism Index en el año 2013 se produjeron 17.958 ataques terroristas en el mundo, un aumento del 61% con respecto al 2012. Cuatro organizaciones terroristas fueron las responsables del 66% de los atentados: El Estado Islámico, Boko Haram, Al Qaeda y los talibanes.

El 80% de todos esos atentados se produjeron en: Irak, Afganistán, Pakistán, Nigeria y Siria. Irak es el país donde más se produjeron: 2.492 ataques con 6.362 muertes, lo que significó un incremento del 164% con respecto al 2012.

Desde el año 2000 en los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), en la que se encuentran los países más desarrollados, se contabilizaron 3.151 atentados, el 7% del total mundial, que causaron 4.861, con el 5% del total de víctimas mundiales (hay que tener en cuenta que sólo los atentados del 11-S de 2001 causaron casi 3000 muertes).

El mencionado Global Terrorism Index  afirma que el 80% de las actividades terroristas cesaron por acoso policial y procesos políticos. Solo el 7% finalizaron por operaciones militares. El resto lo fueron por otras causas, incluidas aquellas en las que los terroristas lograron sus objetivos (sobre un 10% de los casos).

La actividad policial incluye inteligencia, información, seguimiento, detención y entrega a la justicia. Para ello es necesaria la colaboración coordinada a nivel internacional y la vigilancia continua de los focos de propaganda y recluta, con especial atención a las redes sociales.

El proceso político no significa cesión alguna ante las demandas terroristas, ni debilidad de las instituciones democráticas a la hora de aplicarles la ley, significa:

  • modificar los factores estructurales y culturales que conducen a la violencia.
  • actuar con arreglo a las leyes internacionales y los derechos humanos.
  • fomentar unas relaciones internacionales basadas en el multilateralismo y la seguridad humana por encima de los intereses económicos y del militarismo.
  • no dar pábulo a choques de civilizaciones que conduzcan a guerras preventivas o invasiones de terceros países.
  • invertir en los procesos de integración a través de la educación para el respeto y la tolerancia.
  • incentivar iniciativas de paz como la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas.
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2 Comentarios

  1. Dice usted que la mayorìa de los musulmanes consideran el terrorismo contrario al coràn . Me gustarìa encontrar alguna instituciòn islàmica que condene dichos actos. Ciertamente, en declaraciones personales los musulmanes europeos o americanos condenan tales actos, pero ¿cuàndo lo ha dicho alguna instituciòn islàmica

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