El parque de los jesuitas y el procomún colaborativo

A lo largo de la historia, los jesuitas hemos sufrido multitud de expulsiones, desamortizaciones, incautaciones… incluso una supresión. Como consecuencia de ello, perdimos muchos de los edificios, colegios, templos y bienes que poseíamos, que pasaron a manos del Estado, de personas particulares, de otras órdenes religiosas o de instituciones varias. En Madrid, por ejemplo, cualquiera puede ver el antiguo noviciado jesuita (sí, el del metro Noviciado) convertido luego en sede de la Universidad Central. Pero en muchas de vuestras ciudades podréis encontrar huellas históricas semejantes.

Lo que ya no es tan habitual es que, voluntariamente, hayamos cedido un terreno o una propiedad para disfrute de la gente, de un pueblo o ciudad. Es lo que ocurre en Salamanca, en el precioso “parque de los jesuitas”, donde escribo estas líneas. En 1979, la Compañía de Jesús cedió al Ayuntamiento de Salamanca la mayor parte de huerta de “la Casona”, con una superficie de 110.000 metros cuadrados.

Siento una agradable emoción al pasear por el parque y al sentarme en uno de sus bancos para leer con calma. No sólo porque sea un lugar precioso, sino porque permite experimentar “lo nuestro” de manera intensa y auténtica. Cuando viví en Boston, disfrutaba “como un enano” (o como un gigante) paseando por Boston Common, situado en el corazón de la ciudad, que resulta ser el parque público más antiguo de los Estados Unidos, pues data de 1634.

Pero no quiero ponerme bucólico ni ensoñador. A lo que apuntan estas experiencias es a redescubrir y valorar los bienes comunes o comunales, que en castellano solemos ahora referir como procomún colaborativo o, más sencillamente, el procomún. ¿Qué es? Dicho sencillamente, lo que es de todas y, a la vez, no es de nadie. Espero que, en entradas sucesivas en este mismo blog, vayamos adentrándonos en este concepto y en la realidad que está detrás (¡o delante!), así que de momento me limito a referir una experiencia concreta. Luego esbozaré algunas referencias básicas y os regalaré un video.

La iniciativa Jesuit Commons. Higher Education at the Margins comenzó en 2010. Trata sencillamente de poner los bienes comunes al servicio de todos; concretamente trata de dar educación de rango universitario a personas excluidas, particularmente que viven en campos de refugiados. Conecta de este modo a más de veinte universidades jesuitas en Estados Unidos con el trabajo del Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) en los campos de refugiados, gracias a una visión común de servicio y al uso adecuado de la tecnología. De momento, 1966 alumnos y alumnas (el 38% son mujeres) han podido acceder a estos estudios superiores, pero el objetivo es llegar a 12.000 estudiantes para el año 2018.

Como había (y hay) muchas voces escépticas, conviene recordar la aportación de Elinor Ostrom, ganadora del Premio Nobel de Economía en 2009, precisamente por “su análisis de la gobernanza económica, especialmente de los recursos compartidos”.

Si estáis por Madrid, esta semana os ofrece una buena ocasión para acercaros o profundizar en el tema. A propósito de la visita de Christian Laval y Pierre Dardot, autores del libro “Común”, se han organizado varios actos, los días 22, 23 y 24 de octubre. El jueves 23  participará en el coloquio Antonio Lafuente que quizá sea, entre nosotros, la persona que más y más brillantemente ha trabajado en este campo. Aquí está un artículo, ya clásico, sobre los cuatro entornos del procomún.

Iniciativas interesantes son la Fundación de los comunes, en Bilbao Colaborabora y el laboratorio del procomún del MediaLab-Prado en Madrid. De hecho, con estos últimos estamos trabajando desde entreParéntesis en el diseño de un seminario conjunto que esperamos comenzar en enero de 2016.

En el terreno digital, interesará leer este artículo de Mayo Fuster, aparecido en el monográfico que dedicó al tema la revista Documentación Social, de Cáritas Española, en 2012.  Otro jugoso monográfico, más reciente, lo editó Economistas sin Fronteras, y se puede descargar aquí. Finalmente, y por volver al parque donde empezábamos, podéis leer al sociólogo Imanol Zubero sobre la ciudad como espacio común.

Y, ahora ya sí, el regalo prometido: una preciosa canción de Luis Guitarra, artista que desde hace años participa de la filosofía y la práctica del procomún, “Si todo es de todos…”. Y como es de todos, esta versión no la canta él 🙂

esta versión no la canta él 🙂

Nota:

La foto es de “Caballero de la Madrugada” en http://www.minube.com/fotos/rincon/91430/456571

La imagen de Carla Boserman en http://www.carlaboserman.net/wp-content/uploads/2012/10/AprendiendoProcomun.jpg

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