El misterio del sabor

¿Por qué el jamón rico es el que procede de cerdos que han vivido felices y libres?

¿Por qué al congelar las verduras, la fruta y la carne se mantienen muchas de las características intactas pero se pierde sabor?

¿Por qué la comida que cocinas lentamente al fuego es mucho más sabrosa que la que cocinas en el microondas?

No tendría por qué ser así y sin embargo es así. Parece estar todo diseñado en la Naturaleza para que el sabor sea lo primero que se pierde cuando uno quiere hacer las cosas rápido o en grandes cantidades. Por mucho que lo intentamos no conseguimos engañar a la Naturaleza en este aspecto. El pollo de corral y el jamón de bellota siempre sabrán mejor y el sabor de los tomates feos del hortelano del pueblo estará siempre a años luz del de los tomates rojos, perfectamente redondos y absolutamente insípidos que encontramos en el supermercado.

¡Qué misterio el del sabor! ¡Qué vulnerable parece ser! Cualquier mínima alteración del orden natural de las cosas y el sabor se pierde.

Parece bastante claro que con el desarrollo de nuestra economía en los últimos siglos hemos tenido enormes mejoras en nuestro bienestar, pero nadie podrá negar que aunque comemos más, nuestra comida es menos sabrosa.

Reflexionando sobre el sabor de la comida, es imposible no pensar en el sabor de la vida en general. San Ignacio de Loyola decía “No el mucho saber harta y satisface al alma, sino el sentir y gustar de las cosas internamente”. Vuelve a ser una invitación a ir despacio, a gustar con calma de la vida. No a conocer mucho sino a gustar despacio de nuestras experiencias.

A poco que reflexiono sobre nuestro modo de vida, para mí es obvio que vivimos como si nos atiborráramos todos los días de tomates insípidos.

Contemplar es sabroso. Ver no lo es.

¿Qué necesitamos entonces para vivir una vida más sabrosa?

Necesitamos vivir más despacio y más conscientes, para lo cual ayuda mucho el ayuno, el silencio y la soledad.

Se hace imprescindible trabajar menos, producir menos y consumir mucho menos…

Quizás también hay que estudiar menos y aprender menos… ya que muchas veces el estudio simplemente nos mueve en círculos rodeando una Verdad que estaba a nuestro alcance desde el principio.

Con esta nueva forma de vivir no solo encontraremos el sabor sino que transformaremos el mundo ya que esta continua búsqueda del sabor acabaría teniendo un impacto enorme en nuestros hábitos transformando por completo la cultura y, como consecuencia, también la política, la economía y las leyes.

Además, trabajando menos dejaremos hueco a los que no encuentran trabajo permitiendo con ello que también ellos puedan acceder a todo lo necesario para la vida y consumiendo menos conseguiremos que el consumo de los recién llegados no impacte negativamente a nuestro entorno natural.

Quizá así todos podamos contemplar tranquilamente un atardecer de vez en cuando, acompañar nuestras ensaladas de tomates feos y sabrosos y comer jamón de bellota en nuestro cumpleaños.

¿Pero eso es todo? Creo que no.

Tengo la certeza de que hay un ingrediente aún más importante para que nuestra vida tenga sabor. Contemplar con la plena conciencia de ser amado no es igual que contemplar con rencor en el alma. La conciencia de ser amado es lo que más potencia el sabor de la vida, es la sal de la vida. Sin eso nada sabe a nada.

No hablo de ser amado sino de ser consciente de que soy amado, que es algo bien distinto.

Por eso el sabor de la vida no depende del dinero, ni de la salud, ni de la educación que hayamos recibido. No depende de cuánto se respetan nuestros derechos ni de si gozamos de libertad. Todas esas cosas son importantes pero no dan sabor. El sabor depende de la conciencia de ser amado.

Por eso hay vidas miserables llenas de sabor y vidas admiradas pero absolutamente insípidas.

¡Cuando uno tiene sal dentro puede disfrutar inmensamente de una piedra, de una nube, de una estrella o de un simple plátano!


 La foto de los tomates feos y sabrosos ha sido obtenida de: http://www.directoalpaladar.com/eventos/los-increibles-tomates-de-la-huerta-de-carabana (se recomienda su lectura).

 La foto de los tomates bonitos e insípidos ha sido obtenida de http://ileon.com/universidad/ciencia/019868/por-que-los-tomates-mas-bonitos-son-los-mas-insipidos?d=print (se recomienda su lectura).

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