El Lutero de Playmobil

Foto de figura Playmobil

Hace unos días me crucé con una noticia simpática y relativamente intrascendente, que resumo a continuación:

El fabricante alemán, PLAYMOBIL, ha creado una figura del reformador Martín Lutero, poniendo en el mercado una primera remesa de 34.000 piezas que se han vendido en tres días. La portavoz de la empresa, Anna Ermna, se ha mostrado sorprendida por el éxito –la mayor venta de figuras la alcanzaron con una de Alberto Durero: vendieron 80.000 en tres años–, y ya se prepara una nueva remesa de 100.000 figuras de Lutero. Además, se acaba de crear en Facebook un grupo –que cuenta de partida con 1.000 suscriptores– que pide a PLAYMOBIL poner a la venta el entorno de Lutero: el Castillo de Wartburg, su esposa Katharina von Bora, otros reformadores, etc.

Noticia casi anecdótica … ¿o no?

La verdad es que al poco de cruzarme con ella, me puse a pensar en el contraste que este éxito de ventas representa respecto al deterioro de las grandes iglesias institucionales europeas, y en particular de las reformadas, que pierden feligreses, ya sea a favor de otras iglesias menos institucionales o de otras opciones (religiosas o no).

Viñeta
Pastor ‘arengando a sus huestes’
No es el único contraste chocante. Otro dato interesante podría ser el relativo al aumento de la demanda de escuelas confesionales por parte de las familias, tanto de tradiciones cristianas como de otras. Demanda que está siendo respondida con la creación de escuelas confesionales patrocinadas por las respectivas iglesias y confesiones, ya sea que cuenten con subvención oficial o no. Este dato es más significativo, si cabe, en los contextos centro y noreuropeo, donde el protestantismo había transferido a los estados la responsabilidad educativa que las iglesias habían asumido a lo largo de su asentamiento tras la Reforma del siglo XVI.

Es decir, por un lado es común afirmar que Europa tiende irremisiblemente a una pérdida total de presencia pública de la religión organizada, y sin embargo, no son pocos los datos que matizarían tal impresión, o la negarían de plano.

¿Qué está ocurriendo?

Permítaseme exponer mi impresión más personal y, sin duda, subjetiva. Muy sucintamente, yo diría que las grandes iglesias institucionales están ganando en valoración y demanda social proporcionalmente a su retirada (expulsión en algunos casos) del espacio de poder que representa el ámbito político, hasta el punto de que hay analistas que aseveran que se puede hablar también de un proceso de ‘desecularización’ en la sociedad europea que corre paralelo al de la secularización en el ámbito político.

Si esto es cierto, entonces ¡bendito sea el actual proceso de secularización!, si es verdad que con él se da también un necesario ‘proceso de purificación’ de las propias iglesias más institucionales.

Fuentes:

Newsweek (12-2-2015)Protestante Digital (14-2-2015)Die Welt (18-2-2015)

Compartir

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here